martes, 18 de septiembre de 2018

EL SECRETO DEL GAZPACHO - Gervasio Posadas

Finalmente apareció la escritora, con sólo una hora de retraso, lo que no era mucho si se comparaba con los humos que se daban otras divas. Era una mujer de unos treinta y pocos, muy rubia, con facciones muy lavadas y con unos ojos azules transparentes. Guapa pero un poco fría para los gustos de Rodrigo. Venía acompañada por un asistente, cruce entre proselitista de la Iglesia de la Cienciología (traje gris, camisa blanca, corbata azul estrecha) e hipermusculado de gimnasio de barrio.

Como iban un poco justos de tiempo decidieron hacer la entrevista a la vez que la maquillaban y le hacían las pruebas de vestuario. Carmen J. White se acomodó en una silla de tijera mientras a su alrededor se arremolinaba la gente. Rodrigo se presentó en inglés y se sentó en otra silla a su lado. Ella sonrió, le dijo las habituales frases de cortesía americanas y se mostró aliviada de que la entrevista fuera en su idioma.

Instyle: El número de oro es una de las mayores sorpresas editoriales de los últimos tiempos. Una autora novel, una profesora de matemáticas de una pequeña universidad del Midwest americano escribe un libro y vende millones de ejemplares.

Carmen J. White: En contra de lo que les pasa a otros escritores, yo creo en la intuición de los lectores. Ellos han sabido apreciar un libro que les aclara enigmas que siempre han llamado su atención, que les habla con un lenguaje de hoy sobre el saber de ayer, de los sabios de la antigua Grecia, de la evolución de sus ideas, y que, por otro lado , les plantea problemas de nuestro mundo actual.

I.: La Atlántida, las grandes catedrales, los códigos numéricos antiguos, Pitágoras, la filosofía griega. Este libro ha debido suponer un gran esfuerzo de imaginación y documentación para combinar todos estos temas.

C. J. W.: De investigación, principalmente. Humildemente y sin buscar comparaciones, puedo acudir a aquella frase de lsaac Newton: “Si he podido ver más allá que otros es porque me levanté sobre hombros de gigantes”.

I.: ¿ Quiere usted decir que se ha basado en hechos históricos reales o en textos desconocidos?

C. J. W. (tras darle un sorbito a un café que le acaban de poner): Es sorprendente la cantidad de información que se encuentra en los libros que los investigadores desdeñan o que toman al pie de la letra. Uno de los casos más evidentes es el de la Atlántida. En sus diálogos Timeo y Critias, Platón describe la Atlántida como una gran nación marítima, fabulosamente rica, situada junto a las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), dominando el Mediterráneo entre Egipto y Toscana. En sus textos intercala hechos ciertos con otros ficticios, como el propio emplazamiento de esta civilización, que en realidad esconden códigos numéricos que nos proporcionan una información mucho más rica. Aquí nace mi historia, la aventura de Isabelle, mi protagonista. Lógicamente para escribir este relato me ha resultado muy útil mi formación matemática.

I.: ¿Cree usted que realmente existió la Atlántida?

C. J. W.: Creo que la existencia de la Atlántida como civilización, no como continente, es irrefutable. Así lo demuestran la infinidad de intercambios precolombinos entre América y Europa, las extraordinarias concordancias lingüísticas entre algunos pueblos americanos, como los anahuac y los chachapoyas, los pueblos mediterráneos semíticos, o las increíbles similitudes entre las pirámides de Egipto y las del otro lado del océano. Sin ir mas lejos, recientemente se han descubierto en el Levante español, cerca de Benidorm, inscripciones cuyo origen parece ser americano. El problema es que los historiadores que han investigado el tema han interpretado textualmente los escritos de Platón. De esta forma se ha llegado a confundir el supuesto continente «más grande que Libia y África juntas» con Tartessos, en el sur de España, con las islas Canarias o Madeira. En realidad, tal y como explico en el libro. La Atlántida es una parte de América del Sur. Platón sólo intenta proteger el secreto del emplazamiento exacto que se desvela de forma codificada en ciertos pasajes poco conocidos de Critias.

I.: Y supongo que en toda esta parte del código numérico es donde interviene Pitágoras.

C. J. W. (un poco extrañada): Sí, tal como explico en mi libro, Platón, más allá de su relación con Sócrates, estaba fuertemente influido por las enseñanzas de Pitágoras. Incluso se dice que algunos de sus diálogos están plagiados de escritos pitagóricos. A pesar de que la mayoría de las personas identifican a este personaje con las matemáticas y la geometría por su famoso teorema, Pitágoras fue además un astrónomo y filósofo revolucionario que introdujo en Europa conceptos tan distintos como el estudio de las órbitas de los planetas o de las armonías musicales, además de otros muchos menos conocidos. Todas estas enseñanzas han influido de una forma muy poderosa en pensadores, artistas y científicos posteriores, tales como Descartes, Kepler o el propio Leonardo da Vinci, y han permanecido vivas gracias a un escogido grupo de iniciados.

I.: Sí, las sociedades secretas, que tanto juego dan en los libros.

C. J. W. (algo mosqueada): Es difícil explicar la historia de nuestra civilización occidental sin la existencia de estas sociedades. Es evidente que han existido muchos grupos de falsarios, pero hay corrientes de pensamiento y conocimiento que fueron claramente custodiadas por personas seleccionadas a lo largo del tiempo hasta que la humanidad estuviera lista para asimilar este conocimiento.

I. : Y de ahí el título de El número de oro. Es el nombre de la sociedad secreta, ¿no?

C. J. W. (muy mosqueada): ¡Es increíble! No sólo viene usted a entrevistarme sin haberse leído mi libro y sin enterarse de nada, sino que encima pretende que le destripe todo el argumento. ¿Qué pasa? ¿No ha hecho una entrevista en su puñetera vida?
Para su propia información, por su propia cultura general y sin que transcriba esta parte de la conversación le diré que el Número de Oro o la Proporción Áurea, como también se le llama, no es una secta sino una medida y un número. Es la relación proporcional que resulta de dividir dos trazos en partes desiguales, de manera que la relación que hay entre la sección menor y la mayor sea la misma que la que existe entre la mayor y el todo. Está representada por el número Φ = 1,618034.

I.: ¡Aaahhh! (Rodrigo era de letras y muy de letras. Le hablaban de esas cosas y se le ponía una tremenda cara de lerdo).

C. J. W.: La enorme mayoría de rectángulos son áureos, es decir, su base dividida por su altura es igual a Φ. Haga la prueba. Su carnet de identidad, la bandera de su país, casi todos los libros. Y no sólo eso, la proporción áurea se encuentra en muchísimos elementos de la naturaleza como las caracolas de mar, las espirales de los girasoles o los cristales de nieve.

I.: Ohhh.

C. J. W.: También está presente en la construcción de las grandes catedrales y en la mayoría de las composiciones musicales de los compositores clásicos, y de algunos no tan clásicos. Esta Proporción es la que utiliza la protagonista de mi libro para resolver el enigma. Es un tema tan básico que hasta sale en el dichoso Código Da Vinci. Bueno, dicho todo esto, ¿tiene usted alguna pregunta inteligente que hacer?

SINOPSIS

Rodrigo Alonso, un publicitario de éxito que ha pasado ya la barrera de los cuarenta, ve que la edad de oro de la publicidad pertenece al pasado. Su crisis se agudiza y concluye con el abandono de la agencia en la que trabaja. Puede ser el inicio de una nueva vida, pero lo que no se espera de ningún modo este cuarentón recién liberado, que se concentra inútilmente en la escritura de un libro de autoayuda sobre el hombre de nuestro tiempo, es verse involucrado en una conspiración para dominar el mundo de una secta pitagórica que le confunde con la reencarnación de su mítico fundador. A partir de ese momento se ve envuelto en un torbellino de variadas desgracias y disparates. Para intentar librarse de este embrollo necesitará la ayuda del más variopinto grupo de colaboradores. Sátira de la publicidad, los libros de autoayuda, el ocultismo, el ligue cibernético, las novelas de enigma histórico con templarios y rosacruces y un sinfín de tendencias contemporáneas, esta novela encierra en sus páginas más humor que la más loca comedia y más aventuras que el más desenfrenado thriller.

EL FRÍO MODIFICA LA TRAYECTORIA DE LOS PECES - Pierre Szalowki

Boris Bogdanov era un apasionado de la topología o, mejor dicho, de una de sus disciplinas. La teoría de los nudos es una ciencia matemática compleja que permite explicar cosas muy simples de la vida. Cuando se tira del hilo de un ovillo de lana enmarañada, unas veces se deshace de golpe, otras veces se enreda aún más. Es como la vida: pequeños gestos pueden tener grandes consecuencias. Y a veces el mismo gesto no tiene el mismo efecto.

Los peces exóticos de Boris Bogdanov le permitían reflexionar sobre su nueva teoría. Un pez en un acuario siempre sigue el mismo recorrido, tira de su propio hilo. Lo desenrolla en función de la presencia de los demás peces, amigos o enemigos, en el acuario. Asimismo, debe modificar su camino ritual cuando llega un nuevo inquilino. Para Boris, estos itinerarios eran hilos que se anudaban y se desanudaban.

—Tú no escoges tu camino, los demás lo hacen por ti.

Su tesis de doctorado estaba ahí, ante él, en un agua que mantenía a treinta y dos grados. Aquello era vital. Su supervivencia universitaria dependía de que siguiera a la misma temperatura. Si descendía, algunos peces podrían modificar su camino y echar por tierra toda la teoría defendida en su tesis.

Sus trabajos no habían dejado indiferente al presidente de la Sociedad Matemática de Canadá, con sede en Calgary, en Alberta, donde hace tanto frío.

—Venga a vernos cuando termine con sus peces. ¡Las matemáticas térmicas serán un cambio para nosotros!

SINOPSIS

Querido lector:A lo mejor le parece raro que le escriba una carta un niño de once años, pero los editores me han animado a que lo haga. Soy el protagonista de la novela El frío modifica la trayectoria de los peces (vaya título, ¿no?) Bueno, pues vivo en Quebec, y quería contarle que 1998 fue el peor y el mejor año de mi vida.Casi todos mis compañeros de clase tenían a los padres separados y como los míos seguían juntos, yo les parecía un bicho raro, pero a mí no me importaba. Yo era feliz. Hasta que un día mis padres me dijeron que iban a divorciarse. Entonces me enfadé muchísimo (y lloré mucho a escondidas) Nunca había estado tan enfadado y tan triste. ¿Qué podía hacer?Desesperado, miré por la ventana, y vi el cielo gris y negro, y se me ocurrió pedirle ayuda. Esa noche hubo una gran tormenta. Cuando me desperté toda la ciudad estaba cubierta por una espesa capa de hielo. Aquella tormenta iba a cambiar para siempre la vida de mi familia, y también la de mis vecinos.Esta historia se la conté al señor Pierre Szalowski, y él ha sabido escribirla muy bien. Los críticos de los libros han dicho que es un relato lleno de aire fresco, de ternura y de algo que ellos llaman optimismo. Yo sólo se que su lectura hace sentir bien y nos recuerda que, a veces, las situaciones inesperadas hacen que veamos todo diferente. Que nos veamos a nosotros mismos y a los que nos rodean de una manera distinta, como me pasó a mi en el año 1998.Por eso quiero que usted también lea este libro, porque creo que le hará sentir bien (como a mí).Adiós.Firmado: el niño protagonista de El frío modifica la trayectoria de los peces (en la novela nunca se dice mi nombre, vaya tontería)

EL CUERPO Y LAS OLAS - Manuel Vicent

Un tabique liviano separa las dos aulas del instituto: a la misma hora, en una de ellas se explica el misterio de la Santísima Trinidad y en la otra se da el teorema de Pitágoras. Las voces de los profesores de religión y de matemáticas a veces se entrecruzan, y cuando ambos callan, entonces desde el patio llega el canto de los pájaros. En una de las pizarras está dibujado un triángulo equilátero con el ojo divino que todo lo ve. El misterio de la Trinidad con siste en que Dios son tres personas distintas con una sola sustancia y también lo contrario. Los alumnos repiten de memoria este enigma teológico sin que su cerebro estalle. En la clase de matemáticas también se halla dibujada otra figura geométrica. El profesor la explica señalándola en la pizarra con el puntero: en el triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Con el teorema de Pitágoras se han levantado ciudades en la Tierra y se han medido las distancias estelares que nos permiten mandar nuestras naves a las esferas celestes; en cambio, después de miles de años, el ojo de Dios, enjaulado en el triángulo equilátero, sigue produciendo lágrimas de sangre hasta anegar el curso de la Historia. Me pregunto qué habría pasado si, desde el principio, ese ojo de Jehová se hubiera instalado en el interior del triángulo rectángulo de Pitágoras. Tal vez el fanatismo que habría generado sería racional y matemático. Al terminar las clases los dos profesores se largan por el pasillo, uno cargando con la fe y otro con la razón. Infinidad de fieles se han degollado por la interpretación de una sola palabra teológica; los credos religiosos han causado innumerables matanzas, pero también las matemáticas han servido para que las armas sean inteligentes y puedan exterminar con un rigor implacable a gente inocente y anónima. El tabique que separa las aulas del instituto no tiene apenas consistencia y durante estos días de primavera es percutido de un lado por los dogmas y de otro por los axiomas, por el paraíso terrenal y el álgebra, por el Espíritu Santo y la trigonometría, por la resurrección de la carne y la raíz cuadrada, por el cielo y las ecuaciones, por el infierno y los quebrados. Ninguno de los dos profesores duda, pero si quedan callados, en medio de su silencio se oyen los chillidos de los pájaros que están furiosos de amor. Esos pájaros son también los de Bagdad que ahora se persiguen para amarse en las palmeras entre el fanatismo de la religión y el racionalismo de las armas, dos fuentes inagotables de sangre.

SINOPSIS

Una vez más he caído en la tentación de darles una última oportunidad a las palabras que he escrito en el periódico antes de que se las lleve el viento. Uno espera que al convertirlas en libro suenen de otra forma y sorprendan al lector por un flanco inesperado. Tejer y destejer la manga del jersey de Penélope a lo largo de los días con un ovillo con el que juega el gato, en eso consiste en el fondo la literatura. Este libro contiene el fluido de la vida que uno ha visto pasar desde cualquier acera, a través de la ventanilla de un taxi, en la terraza de una cafetería o mirando al techo tumbado en el sofá. Pequeñas historias y sensaciones, balas perdidas que se han perdido en el mar. Día a día, ola a ola es como el cuerpo llega feliz a la orilla.