viernes, 7 de agosto de 2015

SANGRE O AMOR - Donna Leon

Una vez en su despacho encendió el ordenador y, diciéndose a sí mismo que no era un gallina sino un valiente y podía hacer búsquedas básicas, estudió las estadísticas sobre acosadores: un término que, como serial killer, había penetrado la lengua italiana en su forma original. En cualquier caso, el inglés también había dado otras cosas como «privacidad», así que una de cal y otra de arena.

Empezó leyendo la documentación interna y las estadísticas de la questura, y después siguió con las cifras mucho más amplias del Ministerio de Interior. Leyó durante una hora con creciente interés y cada vez más angustia, hasta que no pudo evitar exclamar:

—¡Vaya con el latin lover!

La policía calculaba que casi todas las semanas morían dos mujeres asesinadas, en general a manos de algún ex. Había también incontables casos de muertes accidentales y varios ataques sanguinarios, ¿desde cuándo estaba de moda echarle ácido a una mujer en la cara?

Se acordaba de haber asistido tiempo atrás a un seminario en Rímini en el que un forense trajeado que parecía el típico farmacéutico de pueblo les habló de la gran cantidad de asesinatos que pasaban desapercibidos año tras año: las caídas eran muy comunes, igual que las mujeres que después de beber tomaban una sobredosis de pastillas. A veces se daban un golpe en la cabeza y se ahogaban en la bañera. A propósito de eso les contó un caso en particular: una vez le practicó la autopsia a una señora cuyo marido llegó del trabajo y la encontró flotando en el agua; según le contó a la policía, la había visto por última vez dormida en la cama. Se trataba de un hombre muy rico y también muy descuidado, pues había olvidado que las cámaras de vigilancia de la casa habían grabado a su mujer entrando en el baño y a él ocho minutos más tarde, desnudo y cargando un rollo de plástico de burbujas. El forense le encontró restos de ese plástico debajo de las uñas. «La gente joven y sana no resbala en la bañera. No lo olviden, señoras y señores», dijo antes de continuar con el caso siguiente.

—Y las chicas jóvenes no tropiezan y se caen de cabeza por la escalera de un puente —musitó Brunetti aunque no hubiera nadie para oírle.

Buscó la estadística de los últimos años y vio que las agresiones contra mujeres eran inversamente proporcionales al derrumbe de la economía: a medida que una subía, la otra bajaba. Al enfrentarse a la ruina económica, gran cantidad de hombres habían optado por el suicidio, pero eran muchos más los que volvían su rabia y desesperación —o la que quiera que fuese la emoción que los llevaba a eso— contra las mujeres que tenían más cerca. Las mataban o mutilaban con una frecuencia que a Brunetti le resultó apabullante.

Reflexionando, llegó a la conclusión de que éstas eran mujeres a las que los agresores conocían y amaban o habían amado, y en muchos casos con quienes habían criado a sus hijos. No se trataba de una diva distante e inalcanzable que estaba sobre un escenario, cantando para miles de personas en lugar de sólo para ti.

SINOPSIS

Un admirador de la soprano Flavia Petrelli ha traspasado la línea que separa a un fan inofensivo de un seguidor obsesionado. Conoce todos los pasos de su ídolo, dónde se encuentra en cada momento e intenta llamar su atención colmándola de rosas amarillas y regalos caros. Y lo que es peor: todo apunta a que está detrás de una serie de ataques sufridos por amigos y personas del entorno de la diva. La cantante de ópera se encuentra en Venecia interpretando con éxito Tosca en el emblemático teatro La Fenice, así que será sólo cuestión de tiempo que el comisario Guido Brunetti, viejo amigo de la infancia que ha ayudado a la artista en ocasiones anteriores, ponga a todo su equipo a su servicio. Eso incluye investigar en el pasado de Petrelli y conocer el lado oscuro del mundo del espectáculo, las presiones y la rivalidad que crece detrás del escenario. Como reconoce la artista, «los fans son fans: nunca son amigos» 

miércoles, 29 de julio de 2015

DONDE EMPIEZA TODO - Anna Casanovas

A pesar de la broma inicial, Wally le permitió a Dupont informar a Harry de que habían logrado limpiar lo suficiente una de las grabaciones en las que estaba trabajando Spencer y que ahora sabían que los dos profesores asesinados en Irak estaban desarrollando sin saberlo el mismo programa: uno que permitiese crear una especie de llave maestra para desbloquear las transacciones económicas que se realizaban a diario a través de Internet.

Según la información de la que disponían, ninguno de los dos había logrado crear dicha llave maestra, pero Harry pensó que si se habían atrevido a matarlos se debía a que los dos, o al menos uno, estaba muy cerca. Esa llave maestra era el santo grial de los matemáticos y los informáticos. Eran muchos los científicos que afirmaban que era imposible crearla, los códigos no eran entes rígidos y cambiaban constantemente, por lo tanto no se podía crear una llave que los abriese a todos por igual.

Harry no estaba tan seguro.

Si era eso lo que había pasado, si esos dos hombres habían conseguido crear la llave y los habían asesinado, su asesino tenía ahora en su poder todo el dinero y todos los secretos del mundo. Podía entrar en cualquier cuenta bancaria, en cualquier gobierno, en el sistema financiero que se le antojase. Dado que el mundo seguía siendo el desastre de siempre, era lógico pensar que el propietario de la llave no sabía usarla o había decidido esperar. O, en el mejor de los casos, la llave no funcionaba.

Fuera como fuese, no podían correr el riesgo de dejar pasar el tiempo. Tenían que encontrar al asesino, o asesinos, de Irak y destrozar esa llave. Harry y Dupont no habían hablado del tema pero Harry sabía que su superior no entregaría la llave al gobierno, y él tampoco. Era una de las ventajas de no existir como departamento, nadie se atrevía a pedirles explicaciones.

SINOPSIS

Harrison MacMurray, agente de un peculiar departamento de Inteligencia, debe investigar los asesinatos de dos matemáticos y dos militares retirados y la primera pista fiable que encuentra vincula esas muertes con un prestigioso y joven congresista, el niño mimado del Capitolio, Benedict Holmes.Victoria se casó con Benedict porque compartían el mismo sueño: cambiar las leyes para que sirvieran de verdad a quien las necesitaba y no solo a quien podía pagarlas, pero Ben ahora es distinto y ella ya no se siente feliz con su vida. Hasta que una mañana conoce a Harry, el analista informático que han contratado para la campaña de reelección de su marido.Harry tiene que averiguar cuanto antes si Benedict Holmes es un traidor, no pensar en Victoria, en lo increíbles que son sus ojos, en lo excitantes que resultan todos y cada uno de los segundos que pasa con ella. Debe ir con cuidado, un mero error podría ser mortal para los dos. Y tiene que encontrar el modo de contarle la verdad a Victoria antes de que sea demasiado tarde. O tal vez ya lo sea…Porque el amor es lo más peligroso que puede sucederles.

miércoles, 22 de julio de 2015

MORIR NO ES TAN FÁCIL - Belinda Bauer

Asintió y apartó el brazo del espacio vital de la chica. Podría haberle dicho que la palidez era por la emoción y no por las náuseas, y que esa sala de disección era donde su indagación se revelaría como un éxito o un fracaso. La búsqueda de respuestas que había emprendido cuando tenía ocho años, y que nadie se había mostrado dispuesto o capaz de facilitarle, hasta el punto de que había dejado de preguntarlas en voz alta.

No se lo contó a la chica porque no estaba en su naturaleza contarle nada a nadie.

Todos llevaban su ejemplar de Fundamentos de anatomía clínica y vestían una de las veinte batas de papel que les habían proporcionado en lo que parecía un paquete de regalo: pobres imitaciones de las batas blancas de algodón grueso que llevaban los médicos. También les habían facilitado un código de cuatro dígitos para que lo introdujeran en el teclado de entrada de la sala de disección. El de Patrick era el 4017, un número que no le gustaba nada; no tenía patrones ni progresiones, una cifra informe con tan solo picos. Se preguntó si merecería la pena abordar a otro alumno para ver si se lo cambiaba.

Justo al entrar había tres contenedores grandes llenos de guantes de látex azules. Pequeños, medianos y grandes. Mientras se los ponían se escaparon varias risitas nerviosas. Patrick cogió uno grande de la mano izquierda y tuvo que probarse otros seis antes de encontrar uno grande derecho. Se entretuvo calculando las probabilidades pero las cajas contenían un número indeterminado de guantes.

El látex azul ponía una nota irreverente de jovialidad en la sala de disección, como unos banderines de adorno en un funeral.

SINOPSIS

El cuerpo que Patrick Fort está examinando en clase de anatomía intenta decirle que ha sido víctima de un asesinato. La vida ya es suficientemente extraña para el obsesivo Patrick, que padece el síndrome de Asperger, incluso antes de tratar de resolver un posible homicidio. Sin embargo, se verá obligado a unir las sutiles piezas de un rompecabezas a través de pistas silenciosas que gritan por existir, en una sofisticada investigación que le hará sentirse vivo mientras tiene la muerte muy cerca.
Galardonada con el Premio Theakstons Old Peculier de Novela Negra 2014 por ser, según los miembros del jurado, «una obra totalmente absorbente y brillantemente escrita», Morir no es tan fácil es también una novela original y única, que inaugura una nueva manera de entender el thriller psicológico, y que llevará al lector hacia nuevos territorios: el de la perplejidad, la sonrisa extraña, el humor negro, el asombro y el miedo, con un final tan brillante como sorprendente.