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lunes, 13 de mayo de 2013

LOS JARDINES CIFRADOS - Carlo Frabetti




De la pared del fondo partía un largo pasillo débilmente iluminado; lo recorrí y, al final, me encontré ante una puerta con apretura de combinación: junto a la puerta, bajo una pequeña pantalla cuadrada, había nueve botones numerados, dispuestos en tres filas de tres. Me acordé del cuadrado mágico. El enano me había dicho que el contenido de la cajita me abriría más de una puerta, y no tenía por qué referirse sólo a la música. 

Saqué el cuadrado de metal [una reproducción del cuadrado de números que aparece en el grabado de Durero titulado Melancolía] y lo examiné a la débil luz del pasillo. Las combinaciones de las puertas solían tener cuatro cifras, y los números más significativos de aquel cuadrado eran el 15 y el 14 del centro de la última fila: 1514 era el año en que Durero había realizado su melancolía, y El Bosco había muerto por esas fechas, tal vez ese mismo año. Marqué el 1514 y la cifras fueron apareciendo en la pantallita cuadrada: las tres primeras en la fila superior y el 4 debajo del primer 1. Tras unos segundos, las cifras desaparecieron sin que ocurriera nada. entonces pensé que tenía que llenar la pantalla y marcar, por tanto, nueve cifras. La probabilidad de acertar era remotísima. Marqué las nueve primeras cifras de mi cuadrado mágico, y luego las nueve últimas. Luego probé con los números del 1 al 9 en el orden en que aparecían en el cuadrado: 3, 2, 5, 8, 9, 6, 7, 4, 1. Probé varias combinaciones más, pero sin éxito.

Entonces, cuando estaba a punto de renunciar, se me ocurrió otra posibilidad: el cuadrado mágico que tenía en la mano podía se simplemente un model, un referente. Puesto que tenía que llenar una pantalla de tres por tres y había nueve botones numerados del 1 al 9, tal vez tuviera que componer con ellos un cuadrado mágico de orden tres: disponer los nueve dígitos de forma que todas sus filas, columnas y diagonales sumaran lo mismo. [...] Estaba cansado y aturdido, y mi primer impulso fue resolver el cuadrado mágico por tanteo. Pero mi reducida pizarra manual no permitía muchos ensayos... De pronto me acordé del método de Holmes: descartar lo imposible. ¿Qué pasaría si el 1 estuviera en la primera casilla?, me pregunté. En ese caso, como todas las filas y columnas tenía que sumar 15, habría que poner en la primera fila dos números que sumaran 14, y... [...]

Marqué los números en ese orden y el cuadrado mágico se formó en la pantalla. Con un suave zumbido, la puerta se abrió.

SINOPSIS

¿Está el hombre irremediablemente confinado en el lenguaje? ¿Por qué los anagramas con los que Galileo enmascaraba sus hallazgos admitían una segunda interpretación, no prevista por el autor, que revelaba importantes descubrimientos astronómicos con tres siglos de antelación? ¿Llegó Borges a escribir Los naipes del tahúr?¿Son sólo tres las personas de la Santísima Trinidad? Estas y otras cuestiones se le plantean, desde la precisión, la claridad y la belleza literaria, al perplejo protagonista de Los jardines cifrados, al hilo de una extraordinaria historia de amor y misterio cuya clave podría ser una melodía oculta en un cuadro de Rubens.

viernes, 10 de mayo de 2013

LA CIUDAD ROSA Y ROJA - Carlo Frabetti



Aquella princesa de largos y dorados cabellos estaba alarmada al observar que cada día muchos se quedaban enredados en su peine Pero, para su tranquilidad, la cuenta se mantenía siempre alrededor de los ciento ochenta mil cabellos, pese a que se le caían unos cincuenta diarios, por lo que no parecía probable quera a perder su dorado atributo.


Llegado el momento de tomar esposo, la princesa declaró que sólo se casaría con quien admirara la longitud de su cabellera. Eran datos sobradamente conocidos el número de sus cabellos y los que perdía diariamente, así como el hecho de que nunca se los cortaba, ya que la augusta melena era uno de los temas de conversación más frecuentes en palacio. Así que el astrónomo real, que la amaba en silencio, se presentó ante la princesa (que para confundir a sus pretendientes se recogía el pelo en un enorme moño) y le dijo:

- Si tenéis cinto cincuenta mil cabellos y se os caen unos cincuenta diarios, dentro de tres mil días se habrán caído todos los que ahora adornan vuestra cabeza (aunque, naturalmente, para entonces tendréis otros ciento cincuenta mil que os habrán ido saliendo al mismo ritmo que se os caen, puesto que la cuenta diaria demuestra que el número de vuestros cabellos permanece constante). Lógicamente, los últimos en caer serán los que hoy mismo os han salido, lo que equivale a decir que la vida media de un cabello es de tres mil días. Puesto que el cabello humano (incluso el principesco) crece a razón de un centímetro al mes, y tres mil días son cien meses, vuestra cabellera debe medir en su punto de máxima longitud (ya que en realidad tenéis cabellos de todas las medidas) aproximadamente un metro.

La princesa se casó con el astrónomo, que, acostumbrado a contar las estrellas, pasó a ocuparse personalmente del cómputo de los cabellos, uniendo al rigor del científico la solicitud del esposo.


SINOPSIS

¿Podría Narciso abrazarse a sí mismo si su imagen especular adquiriera realidad corpórea? ¿Es realmente la geometría el lenguaje universal de la inteligencia? ¿Han sido escritos ya todos los versos posibles? ¿Es la lectura una actividad degradante? ¿Cuál es el centésimo nombre de Alá? ¿Podría un dios omnisciente predecir el próximo movimiento de un jugador de ajedrez? ¿Quién y por qué disparó la flecha del tiempo? ¿Cómo pueden menguar las murallas de una ciudad a medida que ésta crece?
Éstas son algunas de las preguntas que, con sus asombrosas respuestas, asaltan al lector desde las páginas de La Ciudad Rosa y Roja, libro que retoma varias de las inquietantes ideas expuestas en la novela Los jardines cifrados (publicada en esta misma colección) y las desarrolla mediante el apólogo, la parábola, el diálogo socrático o el cuento maravilloso, con una singular mezcla de ironía, rigor intelectual y belleza literaria.
Un libro inclasificable y perturbador que, a partir de los más antiguos recursos del arte de narrar y conmover, propone un nuevo género en el que lo científico y lo literario se armonizan y complementan.