Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortázar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortázar. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de septiembre de 2013

HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS - Julio Cortázar

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA AL REVÉS

En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior. Vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que, si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio, bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín, salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la Turca, estalle en los álamos del cementerio y, con un poco de suerte, llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. ¿Y el cielo? ¿Y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás. Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse. Hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.

SINOPSIS

En este libro, sobre todo en la cuarta y última parte, Cortázar describe a los actores sociales de su época. La clase alta, la burguesía argentina de los años 50-60, es representada por los famas.
Existe en todo esto un juego con el sentido de las palabras, ya que la última parte tiene como subtítulo (?). Los famas eran seres alados que se encargaban de dispersar las malas noticias.
Los cronopios (de los cuales el escritor dejó claro que no tenían nada que ver con el tiempo, para evitar confusiones con el prefijo crono-), pueden ser entendidos como la clase media argentina de esa época. Quieren imitar a los famas, pero son mediocres; quieren que sus hijos sean de sangre de fama, pero los educan como cronopios. Eugenesia es un cuento que revela ese aspecto.
Mientras que los esperanzas representan las clases bajas de la sociedad, a la espera. Cabe recordar que la esperanza es lo único que queda dentro de la caja cuando escapan de ella los males en el mito de Pandora. Pero lo que es un mal es la espera, su apatía.
Mientras los famas bailan Tregua Tregua, los cronopios y los esperanzas bailan ESPERA, que es el baile de ellos, y se enojan mucho por las raras costumbres de los famas.

viernes, 5 de abril de 2013

HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS - Julio Cortázar

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.


 SINOPSIS

En este libro, sobre todo en la cuarta y última parte, Cortázar describe a los actores sociales de su época. La clase alta, la burguesía argentina de los años 50-60, es representada por los famas.
Existe en todo esto un juego con el sentido de las palabras, ya que la última parte tiene como subtítulo (?). Los famas eran seres alados que se encargaban de dispersar las malas noticias.
Los cronopios (de los cuales el escritor dejó claro que no tenían nada que ver con el tiempo, para evitar confusiones con el prefijo crono-), pueden ser entendidos como la clase media argentina de esa época. Quieren imitar a los famas, pero son mediocres; quieren que sus hijos sean de sangre de fama, pero los educan como cronopios. Eugenesia es un cuento que revela ese aspecto.
Mientras que los esperanzas representan las clases bajas de la sociedad, a la espera. Cabe recordar que la esperanza es lo único que queda dentro de la caja cuando escapan de ella los males en el mito de Pandora. Pero lo que es un mal es la espera, su apatía.
Mientras los famas bailan Tregua Tregua, los cronopios y los esperanzas bailan ESPERA, que es el baile de ellos, y se enojan mucho por las raras costumbres de los famas.