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miércoles, 24 de agosto de 2016

CARTA SOBRE LOS CIEGOS PARA USO DE LOS QUE VEN - Denis Diderot

Hay una clase de abstracción de la que son capaces tan pocos hombres que parece reservada a las inteligencias puras, es aquella mediante la cual todo se reduciría a unidades numéricas. Hay que admitir que los resultados de tal geometría serían en verdad exactos y sus formulas muy generales, dado que no existen objetos, ya sea en la naturaleza, ya sea en lo posible, que esas unidades simples no pudieran representar, puntos, líneas, superficies, sólidos, pensamientos, ideas, sensaciones y… si por ventura era éste el fundamento de la doctrina de Pitágoras, podríamos decir que fracasó en su proyecto porque tal manera de filosofar está muy por encima de nosotros y se acerca demasiado al Ser supremo que, según la ingeniosa expresión de un geómetra inglés, geometriza perpetuamente en el universo.

SINOPSIS

«Si alguna vez un filósofo ciego y sordo de nacimiento concibe un hombre a semejanza de Descartes, me atrevo a asegurarle, señora, que ubicará el alma en la punta de los dedos; porque de allí provienen sus principales sensaciones y todos sus conocimientos». En esta frase, dirigida a su misteriosa corresponsal de la Carta sobre los ciegos para uso de los que ven, queda admirablemente plasmada la tesis principal de la obra: que nuestras ideas morales están supeditadas a nuestros sentidos, heterodoxia que le valió una temporada en la cárcel de Vincennes. A finales de 1740, al tiempo que se dedica a la Enciclopedia, el escritor y filósofo Denis Diderot, vuelve sus ojos a las ciencias experimentales. La operación de una ciega de nacimiento le lleva a especular sobre la relación entre lo que se ve y lo que se es.

martes, 23 de agosto de 2016

DIARIO DE UN HOMBRE HUMILLADO - Félix de Azúa



Gran afición de el Chino por las matemáticas. En realidad sería más riguroso decir que les tiene afición a los números. La compasión de algunos pintores con los pigmentos, en los cuales ven matices tan apurados que a los demás nos hacen sentir ciegos (así, por ejemplo, Cézanne llegó a clasificar ciento ocho matices de verde en un limón maduro), eso es lo que siente el Chino hacía los números. Es un gusto sensual; posiblemente el único que posea. Consume varias horas de la tarde dibujando interminables hileras de ecuaciones con una escritura apretada; vástago estéril del estéril señor Daroca. No anda a la caza de nada, ni trata de resolver problema alguno; ni siquiera desarrolla y verifica hipótesis. Actúa como el músico que juega a improvisar sobre el piano, dejando en libertad a los dedos, sin domeñarlos, hasta dar con un acorde seductor; entonces insiste sobre ese acorde buscando lateralmente, hacia arriba, hacia abajo, hasta topar con algo emparentado o complementario. Al cabo de las horas ya no siente el cansancio de las articulaciones, las manos no son manos del cuerpo sino injertos móviles de la imaginación, y allí se inicia un delirio melódico de números y ecuaciones en cuya embriaguez ve levantarse edificios que luego se disuelven en nubes cuyas formas son nuevas arquitecturas reflejadas sobre un quieto estanque, cuya figura invertida proporciona, de ese modo, otra combinación en negativo que se superpone a las anteriores con una armonía ya muy compleja, la cual, sin embargo, no impide introducirse en el laberinto fugado de la misma y comenzar un viaje por las tripas de esos conjuntos maclados en busca de una salida que puede ser un nuevo comienzo, y así sucesivamente. Entra en trance y se le produce una feroz bizquera.
SINOPSIS
El hombre humillado añora rabiosamente cierto mundo perdido, donde en lugar de pensar solo se vivía. Pero sabe que no es más que un contemporáneo, y que el nuestro es un tiempo de Grandes Pensadores. Rodeado por una detestable banalidad de orden zoológico, comprende que la suya ha de ser otra: una banalidad asumida, militante, guerrera, y a esa tarea dedica sus fuerzas; bastante mermadas, dicho sea de paso. Instalado en la soledad, explorador de su ciudad (en la que vive como un marciano), colonizador del azar, el hombre humillado pretende alcanzar la dignidad de perfecto insignificante. Para ello se sumerge en las zonas húmedas, se codea con el hampa, trabaja para un matemático mafioso, se asfixia en litros de Calisay, y acaba buscando un final súbito que interrumpa su Camino de Perfección. Desdichadamente, en ese preciso instante aparece un animal. ¡Y qué animal!
Durante nueve meses gestatorios, el hombre humillado (y estupefacto ante el mundo que le rodea) anota en su Diario breves homenajes a los Grandes Hombres de Antaño, perversas venganzas contra los pelmazos con Fuerte Personalidad, y reflexiones (tan agudas como lunáticas) acerca de diversos asuntos de acuciante actualidad como, por ejemplo, la dificultad cada vez mayor de contratar asesinos a sueldo, la imposibilidad de tener hijos legítimos, o las letales consecuencias de la lectura, las bellas artes y la inteligencia.
Con esta novela, el autor prolonga la investigación iniciada en Historia de un idiota contada por él mismo, un monstruoso cruce de Dickens y Dostoievski, que constituye uno de los proyectos narrativos más serios de nuestro tiempo. 




miércoles, 16 de marzo de 2016

EL REGRESO A LOS SAUCES - Jacqueline Kelly

Sapo no hizo ni caso. Parecía estar absorto en sus pensamientos. Durante la sopa, sin que viniera a cuento, dijo:

– En cualquier triángulo rectángulo que tenga por aristas las de tres cuadrados que las rodeen, la superficie del cuadrado cuyo lado sea la hipotenusa es igual a la suma de las superficies de los cuadrados situados sobre las otras dos aristas del triángulo. ¿Sabías eso Humphrey?

Su sobrino y los demás se lo quedaron mirando, atónitos, mientras él iba dando sorbitos a su sopa de sucedáneo de tortuga.

– Perdona, tío Sapo –balbució Humphrey–. ¿Qué has dicho?

– Oh, una pequeña cita de nuestro amigo Pitágoras, el Padre de los Números. (26)

Rata, Topo y Nutria se miraron unos a otros, atónitos.

Durante el plato de pescado, Sapo declaró:

– Los números primos más pequeños son, como seguro que ya sabéis: dos, tres, cinco, siete y once. No se puede determinar cuál es el número primo más grande, según Euclides. (27) Yo diría que este pescado está especialmente rico. Humphrey, toma otro trozo. ¡Es alimento para el cerebro! Y –añadió, condescendiente– aunque es algo que no me gusta decir de ninguno de mis familiares, me da la impresión de que eres algo lento para tu edad. Así que come… Muy bien, buen chico.

Durante el plato de carne, Sapo dijo:

– Arquímedes tenía razón, como estoy seguro de que sabréis ya. El peso total del agua desplazada en una bañera equivale al peso de cualquier objeto que flote en ella. (28) ¡Qué maravilloso rosbif! Desde luego, hoy la cocinera se ha superado.

Durante el pudin, Sapo soltó:

– Un objeto en caída libre acelera a un ritmo de diez metros por segundo cuadrado.

Para cuando pasó el momento del oporto, Humphrey ya había recuperado el habla:

– Tío Sapo, me temo que has sufrido algún tipo de lesión –dijo, estudiando a su tío con asombro.

– Tonterías, hijo –contestó Sapo–. No me he sentido mejor en mi vida. ¿A alguien le gustaría acompañarme a la biblioteca para departir sobre el último teorema de Fermat? Eso siempre es de lo más divertido. ¿O quizás una partida de ajedrez en tres dimensiones? ¿Quién se anima?

SINOPSIS

Un precioso libro ilustrado. Por la autora deLa evolución de Calpurnia Tatey deEl curioso mundo de Calpurnia Tate.

Con ilustraciones que harán la delicia de niños y padres, Jacquelline Kelly evoca con maestría la magia del clásico para niñosEl viento en los saucesde Kenneth Grahame, y nos trae de vuelta esta maravillosa y rocambolesca aventura–protagonizada por los entrañables Topo, Ratita, Sapo y Tejón–para una nueva generación de lectores.

viernes, 9 de octubre de 2015

EL JUEGO DE TRINITY - Sean Chercover

Julia estaba sentada delante de Anderson Cooper, ajustándose la etiqueta que llevaba prendida del vestido mientras él le daba la bienvenida al programa.

—Mi productor me ha dicho que contemplas la posibilidad de que el fenómeno Trinity pueda explicarse mediante la física cuántica. Pero he de decirte —añadió Cooper riendo discretamente— que anoche tuvimos aquí a Leonard Mlodinow y todavía no he comprendido del todo lo que nos explicó.
 
Julia rió con él.
 
—Hay algo en lo que están de acuerdo todos los grandes físicos: todo el que afirma comprender la física cuántica, miente. Pero eso no la convierte en una disciplina impenetrable.
 
—¿Puedes darnos una explicación que podamos comprender con claridad, es decir, sin referirte a universos paralelos, antimateria o gatos que estén vivos y muertos al mismo tiempo?*
 
—Ya sé que gran parte de este tema parece que va en contra del sentido común —explicó Julia—. Pero el sentido común nos dice que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra. Creemos que vemos salir y ponerse el Sol, mientras que lo que en realidad sucede es que la Tierra gira sobre su eje. —Se removió en la silla—. Y durante gran parte de nuestra historia, sugerir que la Tierra giraba alrededor del Sol se consideraba una herejía y se castigaba con la muerte. La frontera entre lo conocido y lo desconocido siempre es peligrosa para la ciencia. Míralo de esta manera: algunos animales solamente ven en blanco y negro. Podrías tener la tentación de pensar que nuestra experiencia del universo es más «real» que la suya porque nosotros podemos ver colores. Pero solamente vemos una parte del espectro de la luz, ya que los pájaros también ven la radiación ultravioleta. Y cada vez hay más indicios de que los pájaros también son capaces de ver el campo electromagnético de la tierra. ¿Es su visión del mundo más real que la nuestra? —Sonrió—. Afortunadamente, la evolución nos ha dado un cerebro más grande…
 
—No todo el mundo cree en la evolución —arguyó Cooper.
 
—No todo el mundo cree que la Tierra da vueltas alrededor del Sol. —Julia volvió a sonreír—. El caso es que tenemos un cerebro más grande. Utilizamos máquinas y las matemáticas para ampliar nuestro conocimiento del mundo más allá de lo que podemos percibir con los cinco sentidos. Y es importante apuntar que la física cuántica, por extraño que parezca, está avalada por experimentos de laboratorios de este mundo. Y a pesar de que parece una paradoja, no hay ninguna ley física que niegue la posibilidad de viajar en el tiempo. La física no hace distinciones entre pasado, presente y futuro. Por ejemplo, si nos fijamos en el experimento de Wheeler sobre la reacción retardada de la luz cuando pasa por dos agujeros…

SINOPSIS


Daniel Byrne queda a la tutela de su tío, el reverendo evangelista Tim Trinity, al poco de morir sus padres. La admiración y respeto que siente por él se desvanece durante su adolescencia, pues descubre que es un estafador. Decide irse a vivir a una parroquia, el boxeo y sus estudios serán su válvula de escape hasta que en la Universidad conoce a Julia Rothamn, una mujer que le devuelve la fe en sí mismo; pero ya es tarde, pues ha decido entrar en el seminario y convertirse en sacerdote. Pasados los años, Daniel trabaja en un departamento secreto del Vaticano llamado “El abogado del Diablo” que consiste en investigar si los milagros que la gente ve o realiza son ciertos o por el contrario son fraudes. Daniel lleva 721 casos investigados durante diez años, todos con gran éxito, pero el caso 722 será diferente, tiene que investigar a su tío, al reverendo Tim Trinity, que habla lenguas extrañas y predice profecías. Su sobrino intentará creerle, ¿se podrá recuperar la relación perdida? Y ahora que le sigue la mafia y el Vaticano quiere desacreditarle como falso Mesías, ¿podrá demostrar con la ayuda de Daniel qué hay detrás?

jueves, 1 de octubre de 2015

FIASCO - Stanislaw Lem

»Yo sigo creyendo que el mundo está ordenado a nuestro favor, puesto que a pesar de todo podemos dominar cosas que van en contra de nuestros sentidos. Piensa: un niño domina un idioma sin entender los principios de la gramática, la sintaxis o las contradicciones internas del habla que están ocultas para el hablante. Ahora estoy filosofando por tu culpa. El hombre ansia las verdades últimas. Toda mente mortal, creo yo, es así. Pero ¿qué es la verdad última? Es el final del camino, donde ya no hay misterio, ni esperanza. Ni más preguntas que hacer, puesto que todas las respuestas han sido dadas. Pero ese lugar no existe.

»El Universo es un laberinto hecho de laberintos. Cada uno conduce a otro. Y allá donde no podemos ir nosotros mismos, llegamos con las matemáticas. Con las matemáticas construimos carretas que nos llevan a los terrenos no humanos del mundo. También es posible construir con las matemáticas mundos fuera del Universo, independientemente de que existan o no. Y además, por supuesto, uno siempre puede abandonar las matemáticas y sus mundos, para aventurarse con la fe en el más allá. Las personas de la vocación del padre Arago se ocupan de eso. La diferencia entre nosotros y ellos es la diferencia entre la posibilidad de que ciertas cosas lleguen a suceder y la esperanza de que ciertas cosas lleguen a suceder. En mi campo tratamos con lo que es posible, accesible; en el suyo, sólo con lo que se espera que sea, que se hace accesible, cara a cara, sólo después de la muerte. ¿Qué aprendiste cuando moriste? ¿Qué viste?

—Nada.

—Ahí reside la differentia specifica entre la ciencia y la fe. Que yo sepa, el que los resucitados no vieran nada no ha hecho que los dogmas de la religión se tambalearan. La más reciente escatología del cristianismo sostiene que una persona resucitada olvida su estancia en el más allá. Que por un acto de censura divina (ellos no lo dicen así, claro está) al hombre se le prohíbe saltar de acá para allá entre este mundo y el otro. Credenti non fit iniuria. Si vale la pena vivir de acuerdo con una fe tan elástica, como hace Arago, cuánto más fácil es aceptar las paradojas que te permitirán hacerles una visita a los quintanos. Confía en la física de la misma forma en que Arago confía en su religión. Piénsalo. Y ahora, vete, tengo que trabajar.

SINOPSIS 

Nos hallamos en el siglo XXII y parece que por fin la humanidad va a hacer realidad un viejo sueño: entablar relación con seres inteligentes de otros sistemas planetarios. Con todo, la tripulación de la nave que tiene encomendada la misión, pese a hallar muestras de técnica bastante avanzada, no obtiene la respuesta esperada. La reacción del hombre ante el fracaso y la dificultad inherente a todo intento de comunicación desempeñarán, al cabo, un papel esencial en la cadena de decisiones que lleva a un amargo desenlace no exento de ironía. En Fiasco se dan cita una vez más la preocupación por las dimensiones moral y filosófica del hombre, la pugna entre técnica y ética, el derroche de fantasía dotada de sólida base científica y el vigor narrativo de Stanislaw Lem.

martes, 8 de julio de 2014

MITOLOGÍA DE NUEVA YORK - Vanessa Montfort


Vamos ahora al caso de Wanda. Ella es una mnemonista. Esto quiere decir que su memoria no tiene límites mensurables. Es capaz de memorizar tablas enteras, incluso listas de palabras sin sentido o hacer una relación completa de cómo han cambiado los precios en tres años con la subida de los impuestos incluida. Si hubiera ido a la Facultad de Matemáticas de Princeton podría haber utilizado su capacidad para las ciencias puras y haber sido un cerebro de la estadística o quizás elaborar intrincadas teorías matemáticas. En lugar de eso vive en el basurero de Wards, donde un día la encontraron tirada unos funcionarios que descargaban un camión de desechos industriales, alcoholizada por su incapacidad de olvidar. Su memoria prodigiosa y el tener presente el más exiguo detalle de su pasado la habían condenado a una infelicidad inquebrantable.
 
Wanda fue matrona y debió abrir los ojos al mundo a un diez por ciento de la población de Queens. Una vez me confesó que su recuerdo más oscuro era el llanto de un bebé mientras su madre se desangraba sin remedio sobre una mesa de operaciones. Un llanto rabioso que aún podía escuchar maldiciendo la vida a la que acababa de llegar con toda nitidez, con sus cadencias, sus pliegues y sus hipos, al tiempo que absorbía sediento las últimas gotas de aquella otra vida de la que aún colgaba como una tripa sanguinolenta. Estoy convencido de que Wanda sería capaz de reconocer los llantos de cada uno de los niños que ayudó a nacer huérfanos y descifrar lo que gritaron al mundo por primera vez. Su terror. Su culpa. Su desconsuelo. Su desesperación al rasgar la guarida líquida y querida de la placenta. Ya inservible. Ya muerta.
 
Cuando hace unos cuantos años Barry supo por un comentario de Ronald la existencia de Wanda, se empeñó en conocerla. Después de un breve encuentro en el mismo basurero donde la habían encontrado y de donde se negaba a salir, se le ocurrió encargarle catalogar todos los residuos que entraban en el arrabal y proporcionarle una caseta. Gracias a ello salió del alcohol, pero no del basurero. Desde entonces su inmensa memoria archiva todo lo que entra, sale o se quema en su jurisdicción. Cada vertido puede ser una prueba. Todo aquello de lo que nos deshacemos es un indicio. Barry siempre le toma el pelo y le dice que, en lugar de tener compartimentos estancos, tiene contenedores estancos. Pero lo que ahora Wanda tiene es una vida y considera lo que antes era su tara, un trabajo y una ciencia.

SINOPSIS


«Solo te pido una oportunidad. Esta es una apuesta a una sola mano. Si la gano yo, si logro convencerte a tiempo, no leerás una página concreta de este libro. Pero déjame jugar todas mis cartas y con mis reglas.»Así comienza a contarnos su historia Daniel Rogers, un jugador infiltrado por la policía de Nueva York en el mundo de las apuestas ilegales para investigar los macabros asesinatos de Los Hijos del Azar, una sanguinaria organización que se juega la vida de sus víctimas a los naipes. Pero los acontecimientos darán un giro inesperado cuando se cruce en su camino Laura, una pintora sin éxito llegada a Nueva York desde algún lugar de Europa con la necesidad de vivir una aventura en la Gran Manzana que cambie su vida para siempre. Entre ellos nacerá una extraña atracción cuando descubran que sus destinos están unidos por Mitología de Nueva York, una novela de asesinatos que parece estar reproduciéndose en el mundo real. A través de ese misterioso libro y con la ayuda de una serie de personajes fascinantes, comenzará una carrera vertiginosa, de intriga en intriga, para averiguar la identidad de los asesinos. Un peligroso juego donde los límites entre la ficción y la realidad amenazarán con quebrarse para siempre.

lunes, 30 de junio de 2014

SOBRE HÉROES Y TUMBAS - Ernesto Sábato

Y como Martín le preguntó si entre dos seres que se quieren no debe ser todo nítido, todo transparente y edificado sobre la verdad, Bruno respondió que la verdad no se puede decir casi nunca cuando se trata de seres humanos, puesto que sólo sirve para producir dolor, tristeza y destrucción. Agregando que siempre había alentado el proyecto (“pero yo soy nada más que eso: un hombre de puros proyectos”, agregó sonriendo con tímido sarcasmo), había alentado el proyecto de escribir una novela o una obra de teatro sobre eso: la historia de un muchacho que se propone decir siempre la verdad, siempre, cueste lo que cueste. Desde luego, siembra la destrucción, el horror y la muerte a su paso. Hasta terminar con su propia destrucción, con su propia muerte.

-Entonces hay que mentir -adujo Martín con amargura.

-Digo que no siempre se puede decir la verdad. En rigor, casi nunca.

-¿Mentiras por omisión?

-Algo de eso -replicó Bruno, observándolo de costado, temeroso de herirlo.

-Así que no cree en la verdad.

-Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza. Además ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo le digo que aquel trozo de ventana es azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque ese trozo de ventana no está solo, está en una casa, en una ciudad, en un paisaje. Está rodeado del gris de ese muro de cemento, del azul claro de este cielo, de aquellas nubes alargadas, de infinitas cosas más. Y si no digo todo, absolutamente todo, estoy mintiendo. Pero decir todo es imposible, aun es este caso de la ventana, de un simple trozo de la realidad física, de la simple realidad física. La realidad es infinita y además infinitamente matizada, y si me olvido de un solo matiz ya estoy mintiendo. Ahora, imagínese lo que es la realidad de los seres humanos, con sus complicaciones y recovecos, contradicciones y además cambiantes. Porque cambia a cada instante que pasa, y lo que éramos hace un momento no lo somos más. ¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá  que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.

SINOPSIS

Una novela donde Ernesto Sábato plantea toda su carga ideológica. Centrada en el personaje de Martín, un hombre en busca de sí mismo, el escritor argentino expone su particular visión sobre la soledad, tema clave en su narrativa. Cercana a ciertas obras del existencialismo francés despertó la admiración de Camus.

lunes, 2 de junio de 2014

TAU ZERO - Poul Anderson

En el puente había un visor de compensación: el único a bordo, debido a su elaborado diseño. Un ordenador calculaba continuamente el aspecto que tendría el cielo si la nave estuviese inmóvil en aquel punto del espacio, y proyectaba una simulación del mismo. El dispositivo no era para la diversión o el placer; era una valiosa ayuda para la navegación.

Sin embargo, claramente, el ordenador necesitaba datos de donde estaba realmente la nave y a qué velocidad se movía con respecto a los objetos en el cielo. No era fácil saber esas cosas. La velocidad —módulo exacto y dirección exacta— cambiaba con las variaciones en el medio interestelar y con la retroalimentación necesariamente imperfecta de los controles Bussard, así como con el tiempo bajo aceleración. Las desviaciones sobre la ruta calculada eran comparativamente pequeñas; pero en distancias astronómicas, cualquier imprecisión podría acabar añadiéndose a una suma fatal. Debían eliminarse cuando ocurrían.

Por tanto, aquel hombre de barba negra, regordete y esmerado, el oficial de navegación Auguste Boudreau, era uno de los pocos que tenía un trabajo a tiempo completo durante el viaje relacionado con la operación de la nave. No requería realmente que recorriese un círculo lógico: encuentra tu posición y velocidad para que puedas corregir los fenómenos ópticos, para que puedas comprobar tu posición y velocidad. Las galaxias distantes eran sus faros primarios; el análisis estadístico de las observaciones realizadas sobre estrellas individuales cercanas le daba datos adicionales; empleaba realmente la matemática de aproximaciones sucesivas.

Eso lo convertía en un colaborador del capitán Telander, que calculaba y ordenaba los cambios de rumbo necesarios, y del ingeniero jefe Fedoroff, que los ejecutaba. La tarea se realizaba con suavidad. Nadie sentía los ajustes, exceptuando algún diminuto incremento temporal del zumbido apenas perceptible de la nave, y un cambio igualmente pequeño y transitorio en el vector de aceleración, que se manifestaba como si las cubiertas se hubiesen inclinado unos pocos grados.

Además, Boudreau y Fedoroff intentaban mantener el contacto con la Tierra. La Leonora Christineera todavía detectable por instrumentos espaciales en el Sistema Solar. A pesar de las dificultades creadas por los campos, el máser lunar podía todavía alcanzarla para traer preguntas, entretenimientos, noticias y saludos personales. La nave todavía podía contestar con su propio transmisor. De hecho, se esperaba que tales conversaciones de un lado a otro fuesen regulares, una vez que se hubiesen establecido en Beta Virginis. Su precursora innominada no había tenido problemas para enviar información. Lo seguía haciendo justo en ese momento, aunque la nave no podía recibir esa comunicación y la tripulación tenía la intención de leer las cintas de la sonda cuando llegasen.

El problema en ese momento era éste: los planetas y los soles son objetos grandes y tranquilos. Se mueven por el espacio a velocidades razonables, rara vez por encima de los cincuenta kilómetros por segundo. Y no van en zigzag, por poco que sea. Es fácil predecir dónde estarán dentro de varios siglos, y dirigir un mensaje a esa posición. Una nave espacial es otra cosa. Los hombres no duran mucho; deben darse prisa. La aberración y el desplazamiento Doppler afectan también a la radio. Eventualmente la transmisión de Luna llegaría a frecuencias que nada en la nave podría recibir. Mucho antes, sin embargo, por algún factor impredecible, cuando el tiempo de viaje entre el proyector máser y la nave fuese de meses, era seguro que el rayo la perdería.

SINOPSIS

En el siglo veintitrés, cincuenta hombres y mujeres parten de la Tierra a bordo de una nave interestelar llamada Leonora Christine. El destino de la nave es un planeta situado a unos treinta años luz de distancia. Recoge hidrógeno a medida que vuela a través del espacio y lo quema en una reacción de fusión que impulsará la nave a una velocidad cercana a la de la luz. A bordo, el tiempo subjetivo transcurre más lentamente (como Einstein predijo que sucedería), de modo que el viaje de varias décadas tendría, para los viajeros, una duración de unos pocos años. En las matemáticas de la relatividad hay un factor conocido como tau. Cuanto más se aproxima tau a cero, momento en que la velocidad de la nave tendría que igualar teóricamente a la de la luz, tanto más grande se hace la nave ?y tanto más se alarga el tiempo subjetivo? en relación con el resto del universo. A los nueve años luz de la partida de la Tierra, ocurre un accidente: la Leonora Christine choca con una nube de polvo interestelar. Excepto algún mal golpe, nada parece haber afectado el vuelo, puesto que la aceleración continúa acercándose a la velocidad de la luz. Sin embargo, poco después, los tripulantes descubren que el sistema de desaceleración se ha estropeado y no pueden detener la nave, que sigue ganando velocidad a medida que el factor tau se acerca inexorablemente a cero. Así, en un período (subjetivo) breve, la nave atraviesa galaxias enteras en un abrir y cerrar de ojos, en el universo exterior transcurren millones de años mientras la nave se hace cada vez más grande, devorando la materia interestelar a un ritmo colosal, Las consecuencias, tanto para la tripulación como para la trama de la realidad, están ingeniosamente elaboradas.

martes, 27 de mayo de 2014

USTEDES Y NOSOTROS - Mario Benedetti

Ustedes cuando aman
  exigen bienestar
  una cama de cedro
  y un colchón especial

  nosotros cuando amamos
  es fácil de arreglar
  con sábanas qué bueno
  sin sábanas da igual

  ustedes cuando aman
  calculan interés
  y cuando se desaman
  calculan otra vez

  nosotros cuando amamos
  es como renacer
  y si nos desamamos
  no la pasamos bien

  ustedes cuando aman
  son de otra magnitud
  hay fotos chismes prensa
  y el amor es un boom

  nosotros cuando amamos
  es un amor común
  tan simple y tan sabroso
  como tener salud

  ustedes cuando aman
  consultan el reloj
  porque el tiempo que pierden
  vale medio millón

  nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
  gozamos y nos sale
  barata la función

  ustedes cuando aman
  al analista van
  él es quien dictamina
  si lo hacen bien o mal

  nosotros cuando amamos
  sin tanta cortedad
  el subconsciente piola
  se pone a disfrutar

  ustedes cuando aman
  exigen bienestar
  una cama de cedro
  y un colchón especial

  nosotros cuando amamos
  es fácil de arreglar
  con sábanas qué bueno
  sin sábanas da igual.

viernes, 16 de mayo de 2014

ABRÁZAME FUERTE - Lof Yu

Las puertas del instituto, un lunes a primera hora, parecen un gallinero. Todo el mundo está charlando en pequeños corrillos. Marcos pasa desapercibido, se dirige a la puerta de entrada y busca al conserje. Debe preguntar por su tutor, pues aún no sabe dónde está su clase. El corazón le va a mil por hora. Además, nunca ha sido un chico que destaque por crear simpatía entre los profesores.

Perdido en la recepción del instituto, oye una voz entre todo el tumulto.

—¿Marcos? ¿Eres tú?

—Eh... sí. ¿Y usted es...?

—Tu tutor. Sígueme.

Sin pensarlo, el muchacho se deja guiar por los pasillos. Los estudiantes dejan paso al profesor y se fijan en Marcos. «¡Por favor, lo estoy pasando fatal!», piensa éste mientras se dirigen a su clase.

—Es aquí: segundo piso, aula 3.2. Si tienes cualquier duda, estaré en el despacho de la recepción. Me toca guardia. Creo que ahora tienes clase de matemáticas pero, de todos modos, pide los horarios a tus compañeros. —El tutor lo mira y le sonríe—. Bienvenido, Marcos.

«Perfecto: nada más llegar, clase de mates», piensa el chico.

—¿Dónde me siento?

—Donde encuentres sitio. Esto no es el parvulario.

—Entiendo —responde el muchacho en voz baja.

La clase esta medio vacía. Lo primero que hace es buscar un buen sitio para no destacar, así que se dirige hacia la última fila. Junto a la ventana encuentra un lugar que le parece perfecto. Se sienta, desganado y soñoliento aún.

«Ahora sólo toca esperar que no me coma nadie.»

De pronto suena un timbre estridente y, a continuación, una mujer vieja con gafas doradas en la punta de la nariz, vestida con un traje de chaqueta marrón oscuro, se sitúa delante de la pizarra.

«¡Qué miedo! Parece salida de una película de nazis, con esa falda verde militar y una camisa verde pistacho... Sólo le falta la boina de sargento», piensa Marcos.

Detrás de la profe de mates aparecen, como si de una procesión se tratara, todos los chicos y chicas.

—Separaos —ordena la profesora, seria—. Hoy, examen sorpresa.

—¿Qué? —exclama Marcos, como la mayoría de sus nuevos compañeros.

—¡Silencio! Coged hojas blancas.

«Estupendo —piensa el nuevo—. Éste es el principio de un gran día.»

SINOPSIS

Fresca, actual, divertida y tremendamente romántica. Silvia, Estela, Bea y Ana son las Princess. Un grupo de amigas que pensaban que estaban tan unidas que jamás pelearían por nada. Hasta que una cita de Messenger, un perro llamado Atreyu, un grafi ti, una entrada en un blog y una canción cambiaron sus vidas para siempre. J untas descubrirán el amor y lo sencillo que es hacer feliz a alguien con un simple y fuerte abrazo. Reivindico el abrazo como fuente de inspiración del amor porque cuando se da un buen abrazo, no se olvida fácilmente. Puedes abrazar a una nube, a un árbol, a tu hermano, a tu hermana, a un chico, a una chica…pero ¡abraza! Y hazlo como quieras pero si algún día notas que me voy…¡abrázame fuerte!

LA TIERRA DEL TERROR - Kenneth Robeson

Doc Savage, sentado en el potente «roadster», observó la nube de vapor espeso y gris elevarse por encima del plantío de arbustos.

Aunque se hallaba a unos sesenta metros de distancia, sus agudos ojos notaron al instante la calidad inusitada del vapor cuya vaga consistencia daba la impresión de humo.

Pero en aquel preciso momento, la atención de Doc se centraba en el problema de matemáticas que estaba resolviendo en su cabeza, un intrincado cálculo concerniente a las investigaciones eléctricas que estaba realizando.

El problema hubiera resultado irresoluble para los más expertos matemáticos auxiliados por las máquinas calculadoras más modernas, pero dada la remarcable eficiencia de su entrenada mente, Doc podía realizar prodigiosos cálculos en el interior de su cerebro. Realizar proezas asombrosas de este tipo era algo habitual en él.

Por lo tanto, los cálculos distrajeron a Doc de investigar a la vez la neblina de ceniza. Terminó su problema mental y se irguió en el vehículo.


SINOPSIS



Clark «Doc» Savage Jr. es un médico, cirujano, científico, aventurero, inventor, explorador, investigador, y, como se revela en El Tesoro Polar, un músico. Un equipo de científicos reunidos por su padre, entrenaron su mente y cuerpo a las capacidades casi sobrehumanas desde el nacimiento dándole una gran fuerza y resistencia, una memoria fotográfica, un dominio de las artes marciales y un vasto conocimiento de las ciencias. Es también un maestro del disfraz y un excelente imitador de voces.

Cinco individuos forman el equipo que le acompaña en sus aventuras, expertos en áreas concretas: Andrew Blogget «Monk» Mayfair (químico), Theodore Marley «Ham» Brooks (abogado), John «Renny» Renwick (ingeniero), Thomas J. «Long Tom» Roberts (ingeniero electrónico) y William Harper «Johnny» Littlejohn (arqueólogo y geólogo).

En esta aventura, Doc Savage sigue la pista del criminal supervillano Kar, que controla el humo mortal de la Eternidad, hasta la prehistórica Isla del Trueno, donde Doc y sus hombres luchan por su supervivencia contra terroríficos dinosaurios.

martes, 29 de abril de 2014

SOLAR - Ian McEwan

Tanto más tiempo para que Beard, que aún no era un refugiado del cuasi silencioso final de su quinto matrimonio, estudiara a los «genios», como los llamaban los posgraduados. Le atraía el tufo de obsesión, paranoia, insomnio y, sobre todo, patetismo que desprendía aquella correspondencia. Se preguntaba si estaría buscando una versión de sí mismo en algunas de las cartas, un Michael Beard paralelo que, por culpa de la bebida, el sexo, las drogas o el puro infortunio, se hubiese saltado las disciplinas de una educación formal en física y matemáticas. Se las hubiese saltado y todavía anhelara pensar, chapucear, aportar. Algunos de aquellos hombres eran realmente inteligentes, pero sus desmesuradas ambiciones les exigían reinventar la rueda y a continuación, ciento veinte años después de Nikola Tesla, el motor de inducción, y luego leer inexpertamente, y con excesivas esperanzas, la teoría del campo cuántico para encontrar el combustible esotérico justo delante de sus nances, en los vacíos del aire vacío de sus cobertizos o habitaciones de invitados: la energía del punto cero.

Mecánica cuántica. Qué depósito, qué vertedero era de aspiraciones humanas, la línea fronteriza donde el rigor matemático derrotaba al sentido común, y la razón y la fantasía se mezclaban irracionalmente. Aquí podían encontrar lo que necesitaban los que tenían inclinaciones místicas, y pretender que la ciencia era la prueba. Y para esos hombres ingeniosos en su tiempo libre, qué música más fantasmal y hermosa deben de ser —asimetría espectral, resonancias, entrelazamiento, osciladores cuánticos armónicos— los cautivadores aires antiguos, la armonía de las esferas que podían transformar un muro de plomo en oro, y crear el motor que funciona prácticamente con nada, con partículas virtuales, que no causaban daño y proporcionaban energía a las empresas humanas, además de ahorrarla. A Beard le conmovían los anhelos de aquellos hombres solitarios. ¿Y por qué pensar que eran solitarios? No era, o no sólo, condescendencia lo que le instigaba a verlos así. No sabían suficiente, pero sabían demasiado para tener a alguien con quien hablar. ¿Qué amigo citado en el pub o en la Legión Británica, qué ama de casa apurada, con empleo y niños y quehaceres domésticos iba a seguirles por aquellos conductos retorcidos, en el contínuum del espacio-tiempo, hasta el agujero de gusano, el atajo para llegar a una solución única y definitiva del problema mundial de la energía?


SINOPSIS


Michael Beard es un físico que recibió hace años el Premio Nobel y desde entonces vive apoltronado en sus laureles. Tiene ahora cincuenta y pocos años y su quinto matrimonio está tocando a su fin porque Patrice, la quinta esposa, diecinueve años menor que él, descubrió su aventura con una matemática y reaccionó con una euforia inesperada. Se mudó a otra habitación y comenzó una relación con Rodney Tarpin, el constructor que les rehabilitaba la casa, veinte años menor que Beard, quien ahora sufre por la bella Patrice. Aunque quizá su dolor se deba a que desde hace años es sólo un burócrata, el director de un instituto para la investigación de las energías renovables que es poco más que un artilugio político. Entre los becarios del instituto se encuentra Tom Aldous, que tiene proyectos más ambiciosos. Y cuando una noche Tom conoce a Patrice, la combinación de adulterio en las clases ilustradas y esperpento científico deviene una comedia (no en vano esta novela ganó el Premio Wodehouse) de enredos, negra en el más puro estilo Hitchcock, con cadáver incluido. Y aquí y ahora, en este mundo en los umbrales del gran cambio climático, del temido calentamiento global…

martes, 18 de marzo de 2014

EL LABERINTO DE LA ROSA - Titania Hardie

Alex había admirado, absorto, su control profesional de un flujo de información tan abundante y complejo, pero cuando habló de Dee, el hombre a quien él conocía por haber difundido las teorías de Euclides, se quedó perplejo.

–Es difícil de asimilar que un hombre sea famoso como matemático de cierto talento, y también como mago. Me pregunto cómo podía reconciliar en su persona el interés por la ciencia y el ocultismo.

–Debes tener en cuenta que en esa época incluso la matemática era considerada una materia muy próxima a la «magia negra». El cálculo era un pariente desagradablemente cercano al conjuro y la elaboración de cartas astrales.

Alex rió. Recordó que a Will no le gustaban las matemáticas, a las que siempre se refería como «la asignatura diabólica» cuando su hermano le entregaba resueltos los ejercicios de la escuela.
SINOPSIS
Antes de su muerte en 1609, el brillante espía, astrólogo y matemático isabelino John Dee esconde muchos de sus documentos pensando que el mundo no estaba aún preparado para las ideas que éstos contenían. En la primavera de 2003, la última heredera y guardiana del secreto debe pasar el enigmático legado a uno de sus dos hij os. Diana, pocos días antes de morir, elige a su apasionado hijo menor Will, dejándole una pequeña llave de plata con una nota: «Para Will, cuando sea algo o alguien que no es ahora».Pocos meses después, mientras Lucy King, gravemente enferma, espera un trasplante de corazón en Londres, Will, el hijo de Diana, recorre Europa en su moto intentando descifrar las pistas del antiguo documento y encontrar el cofre que abre la llave. Es una búsqueda que lo dejará inextricablemente unido a Lucy, pero Will no es el único que trata de encontrar la verdad en el corazón del Laberinto de la Rosa.Un acertijo que desvelar, un legado que desenterrar, un corazón que curar. Una búsqueda de la verdad en el corazón del laberinto de la rosa.

domingo, 16 de marzo de 2014

DECLARACIÓN MATEMÁTICA - Manuel Ossorio y Bernard



Niña, me postro a tus pies
para pintar la pasión
que abrasa mi corazón
como dos y una son tres.
Escucha mi amor vehemente,
pues des que te he conocido
continuamente ha crecido
en progresión ascendente.
Que me quieras solicito
y ésta no mires esquiva:
si es mi beldad negativa
mi cariño es infinito.
Multiplicamini, etcétera,
dijo Dios al padre Adán,
y yo quiero ese refrán
seguir al pie de la letra.
Mas no fundo mi porfía
en una incógnita unión
que es regla de aligación
o de falsa compañía.
No a fe, y en buen testimonio
del fin que mi amor barrunta
quiero la regla conjunta
que se llama matrimonio.
Si no sumo grandes bienes
tengo un caudal de razones;
piensa que no hay proporciones
cual la que en tu mano tienes.
Y si bien no da la ciencia
para pavos ni perdices,
ni tengo bienes raíces
ni he de elevarme a potencia.
Sabré, aunque el mundo lo note
prestar a interés compuesto,
y solamente con esto
multiplicaré tu dote.
Espero respuesta el martes.
Madrid, tantos... sin errata.
Tuyo,
Pascasio.
Postdata:
Si me desprecias me partes.

jueves, 13 de marzo de 2014

LA BRISCA DEL CINCO - Marco Malvaldi

—Uno de ellos no tiene coartada, pero tampoco un móvil plausible. El otro quizá habría tenido un motivo, pero lo que es seguro es que tiene una buena coartada para el período en que se produjo el homicidio. Uno no tiene móvil, el otro no tiene ocasión; en pocas palabras, no cuadra. ¿Alguno de vosotros sabe qué es un axioma?

El Imserso permaneció en silencio.

—Me lo imaginaba. Un axioma es una proposición que se asume como verdadera porque es considerada obvia, y que proporciona el punto de partida para la construcción de un sistema matemático. Todo sistema matemático o lógico se funda en axiomas cuya validez no es posible demostrar. Además, investigar de manera exhaustiva sobre la validez o la coherencia de esos axiomas no es factible, como ya demostró Kurt Gödel en los años treinta. Básicamente, Gödel expuso que en todo sistema matemático coherente, es decir, que no contiene contradicciones, hay afirmaciones verdaderas que no pueden ser demostradas por medio del sistema mismo. Cuando un sistema investiga sobre sí mismo, debe aceptar el hecho de que hay verdades que no puede demostrar.

Massimo dio una profunda calada al cigarrillo.

—Cada vez que construyo un sistema debo, a la fuerza, dar por descontadas algunas afirmaciones que no pueden, de ningún modo, ser probadas. Sin embargo, esto vale para las matemáticas; en cambio, en la vida real es cierto que, en general, uno se basa, de forma consciente o inconsciente, en varios axiomas que ni se plantea querer verificar. Por ejemplo, uno de estos axiomas podría asegurar a alguien que el telediario, o el párroco, o el partido dicen siempre la verdad. Alguno de vosotros recordará el chiste sobre L’Unità y los cocodrilos que vuelan. Yo, por ejemplo, siempre creí que mi ex mujer me decía la verdad y me puse malo cuando descubrí que no era así.

Ampelio gruñó. Más que en la ex pareja de Massimo, probablemente pensaba en los cocodrilos.

—Así que, recapitulando: si algo no cuadra en la manera en que he reconstruido los hechos, caben dos posibilidades. Uno: he cometido un error de razonamiento. Dos: no he cometido ningún error, pero al menos una de las premisas de las que he partido es falsa. En este caso, ¿cuál era la premisa que me estaba fastidiando?

SINOPSIS

De un contenedor de basura en un aparcamiento periférico asoma el cadáver de una chica jovencísima. Estamos en un pueblo de la costa de Livorno, el imaginario Pineta, convertido en una localidad balnearia de moda: donde estaba el bar con petanca han puesto un discopub al aire libre, en la pineda hay un gimnasio exterior de body-building y ya no hay bancos, sólo aparcamientos para las motos. El homicidio parece ser un asunto de droga y sexo, y las sospechas recaen sobre dos amigos de la víctima, malcriada hija de buena familia de licenciosa conducta. Pero la casualidad quiere que, por amor al cotilleo y para matar el tiempo, el grupo de los viejecitos del Bar Lume comience a hablar sobre el crimen, a discutir, a reñir y, por último, a indagar. El propietario del bar, Massimo, nieto de uno de ellos, se acaba erigiendo como el verdadero y desganado investigador, al que los jubilados, como un coro griego, discuten sus intuiciones, las desmontan y las perfeccionan, pasándolas por un cómico cedazo de irreverencias, y convirtiendo la investigación, más allá de la intriga policíaca, en una expresión de testaruda supervivencia de los habitantes del pueblo frente a la devastación del consumismo turístico modelado por la televisión.

sábado, 8 de marzo de 2014

EL JUEGO DE LAS TRES CARTAS - Marco Malvaldi

Massimo era bastante reacio a contar cómo había pasado del monitor de un ordenador a la barra del bar. En primer lugar, porque no creía que a la gente le pudiera interesar mucho lo referente a él. En segundo lugar, porque no estaba convencido de salir precisamente bien parado.

—Yo me licencié en Matemáticas en cuatro años. Exactos. En noviembre del cuarto año. Empecé el doctorado en enero del año siguiente. Bueno, la materia que habría tenido que estudiar no sé cuánto puede interesarle. De todos modos, era un tema relacionado con las matemáticas de la teoría de cuerdas.

Snijders levantó las cejas:

—No sé nada de ello.

—No se preocupe, está en buena compañía. Y no lo digo en broma. El tema del que tenía que ocuparme era extremadamente complicado y, a medida que estudiaba, al principio del doctorado, me parecía que me precipitaba en una pesadilla. Cuanto más estudiaba, menos sabía. A veces tenía la sensación de haber aferrado algo; luego, inmediatamente después, encontraba otro artículo que destruía mi convicción. Lo peor, en todo esto, era que tenía la impresión de que tampoco mi director de tesis, que en este caso era un físico, entendía demasiado de lo que hacía. Que quede claro, habría estado sobradamente justificado: se trataba de una persona bastante anciana y el tema específico era bastante nuevo y realmente intrincado. Pero, después de un cierto tiempo, la duda comenzó a pesarme. Entonces, un día, fui a verlo con un paquete de artículos y una página de preguntas. En resumen, abreviando: me di cuenta de que tampoco él entendía nada. Peor aún: las dudas que se me habían planteado a mí, a él ni siquiera lo habían rozado. Me hallaba muy por delante de la persona que habría debido guiarme y, simultáneamente, estaba en la oscuridad total. Total, cuando salí del despacho, me miré al espejo. ¿Sabe cuál es la cualidad más importante para un matemático?

—No sabría decirle. Quizá la inteligencia.

—No. Es importante, pero no lo único. No, la cualidad más importante para ejercer de matemático es la humildad. La humildad de reconocer cuándo no has entendido algo y no tratar de tomarte el pelo a ti mismo. Si no has entendido algo, o no estás convencido de ello, no puedes darlo por bueno. Si lo haces, sólo te harás daño. Tienes que ser absolutamente sincero contigo mismo. Y la conclusión a la que llegué no podía ser más que la siguiente: no era lo bastante bueno. No era adecuado para aquel trabajo. Estaba más allá de mis fuerzas. Si hubiera continuado, habría perdido el tiempo y me habría tomado el pelo a mí mismo.

Snijders lo miró. Con un dedo, señaló el bar:

—Y entonces…

—Exactamente. Mire, soy una persona puntillosa. Las cosas tienen que hacerse como digo yo, es decir, bien; de otro modo, me molestan. Yo me siento satisfecho de mí mismo cuando hago algo bien, no importa mucho el qué. Poco tiempo antes de que ocurriera esto, yo había entrado en posesión de una buena cantidad de dinero. No una enormidad, pero suficiente para abrir un bar. Entonces pensé que prefería la vida a la carrera. Decidí ser un excelente camarero, en vez de un matemático frustrado.
SINOPSIS
En Pineta tiene lugar una importante convención de Química a la que acuden expertos y estudiantes de todos los lugares del mundo. Uno de los asistentes más prestigiosos, el profesor japonés Asahara, se siente enfermo tras la cena y sufre una parada respiratoria, aunque se hace necesario ordenar una autopsia que despierta sospechas. ¿Ha muerto envenenado?
Massimo, el dueño del BarLume, se ve implicado en el asunto ya que fue el encargado de preparar el catering de la cena.
Retenidos en la población mientras duran los interrogatorios, los participantes a la convención suelen reunirse en el bar para discutir el caso, y una vez más, se inicia una investigación colectiva a cargo del grupo de jubilados de Pineta. Aldo, Gino, Pilade y Ampelio vuelven con sus discusiones sobre lo divino y lo humano en una novela de intriga que se devora con una sonrisa permanente. 

sábado, 22 de febrero de 2014

EL ASESINATO DEL PROFESOR DE MATEMÁTICAS -Jordi Sierra i Fabra

Nada más oírse el timbre que daba por finalizada la clase, él les dijo:
—Adela, Luc, Nico, quedaos un momento, por favor.
Los tres aludidos abrieron primero los ojos y después se miraron entre sí. El que menos, se aplastó en el asiento como si acabasen de pegarlo con cola de impacto. El resto de los alumnos se evaporó en cuestión de segundos. Algunos les lanzaron miradas de ánimo y solidaridad, otros de socarrona burla.[...]
Adela, Luc y Nico se quedaron solos. Solos con Felipe Romero, el profesor de matemáticas. El Fepe para los amigos, además del profe o el de mates, que era como se le llamaba comúnmente.
El maestro no se puso en pie de inmediato ni empezó a hablarles en seguida. Continuó sentado estudiando algo con atención. El silencio se hizo omnipresente a medida que transcurría el tiempo. Más allá de ellos, tras las ventanas, la algarada que hacían los que ya estaban en el patio subía en espiral hasta donde se encontraban.
[...]
Felipe Romero por fin dejó la hoja de papel que estaba leyendo y los atravesó con su mirada más penetrante.
—Bueno —suspiró.
Eso fue todo. Siguió la mirada. Primero en dirección a Adela. Luego en dirección a Luc. Por último en dirección a Nico. No era mal profe. Lástima que diera... matemáticas. El Fepe era el único que les llamaba por sus nombres de pila, no por el apellido. Y el único que aceptaba lo de Luc en lugar de Lucas en atención a que Lucas era un fan de Star Wars. Otros preferían apodarle el Skywalker, pero en plan burlón.
—¿Qué voy a hacer con vosotros? —preguntó en voz alta.
—¿Qué tal dejarnos ir al patio? —propuso Nico.
El profesor ignoró el comentario.
—Sabéis por qué os he hecho quedaros, ¿verdad?
—Tenemos una vaga idea —reconoció Adela.
—Sois los tres únicos de la clase que vais a suspender la asignatura.
—Pues vaya noticia —bajó la cabeza Luc.
—¿Y no os da rabia?
—Rabia sí, claro.
—No lo hacemos aposta.
—¿Qué quiere que hagamos?
Los tres hablaron al mismo tiempo.
—¿Y os resignáis? —se extrañó Felipe Romero.
—No —dijo Adela.
—Pero si no nos entra..., no nos entra —manifestó Nico.
—Ya lo intentamos, ya —aseguró Luc.
—Vamos, chicos, vamos —el profesor acabó poniéndose en pie—. No puedo creerlo. Si fuerais tontos o no dierais más de sí, lo entendería, pero vosotros tres... He visto vuestras otras notas, ¡y todas son bastante buenas por lo general! ¿Qué os pasa con las matemáticas? ¿Que no os entran? ¡Tonterías! Les habéis cogido manía y ya está. ¡Las odiáis! De acuerdo, odiadlas si queréis, pero no me digáis que no las entendéis. Es una cuestión mental. ¡Os negáis a entenderlas, que no es lo mismo!
—Que no es tan fácil, profe —dijo Luc con dolor.
—Sí lo es, Luc, y lo sabes tú como lo sabe Adela y lo sabe Nico. Todo está aquí —se tocó la frente con el dedo índice de la mano derecha—. Si quisierais, podríais, pero os limitáis a decir que no os entran, que no es lo vuestro, que si patatín y que si patatán, y ya está.
—¿Usted cree que no queremos aprobar como sea? —exclamó Nico.
—¿Sabe la bronca que me echarán mis padres? —se estremeció Adela.
—¿Y el verano que me harán pasar los míos, con profes particulares y todo ese rollo? —gimió Luc.
—¡Pues evitadlo! —gritó Felipe Romero.
Pegaron sendos brincos en los asientos.
—Chicos, chicos, ¡chicos! —el maestro se acercó a los tres y se sentó encima de un pupitre—. Las matemáticas son esenciales. Después de la lengua, lo más importante. Y que conste que soy de los pocos profes de mates que reconocen eso, porque la mayoría os dirá que lo principal son las matemáticas. Yo pienso que sin saber leer ni escribir primero decentemente, no hay matemática que valga. Pero da igual: son esenciales. Os ayudan a pensar, a racionalizar las cosas, a tener disciplina mental. ¿Vosotros leéis?
—Sí —dijo Adela—. Yo me trago todas las novelas policiacas que pillo, y casi siempre adivino quién es el asesino antes del final.
—Yo soy fan de la ciencia ficción y la fantasía —le recordó Luc—. Me leo todas las historias que encuentro.
—Y lo mío son los cómics —quiso dejarlo bien sentado Nico—. Aunque también soy bastante bueno con los videojuegos.
—¡Pues las matemáticas son como todo eso! —insistió Felipe Romero—. Una buena novela policiaca va dando pistas, como un problema de mates, y llega a un único final posible: el culpable. Y lo mismo pasa con la ciencia ficción y no digamos los videojuegos. Si tu mente es capaz de trabajar a la velocidad necesaria para llegar al final de un videojuego, es que estás capacitado para resolver cualquier problema de matemáticas.
—No es lo mismo —negó Nico.
—¡Os asesinaría! —levantó las manos al cielo—. ¡Pero mira que sois tozudos!, ¿eh? ¿Y vuestro orgullo? No dijeron nada.
—¿No os importa ser los tres únicos que suspendáis matemáticas? —siguió el profesor tratando de provocarles.
Siguió el silencio.
—¿Sabéis que pueden echarme por eso? —soltó de pronto Felipe Romero.
—¿Por qué?
—Por ser mal profesor.
—Ande ya.
—Que sí —insistió él—. Estoy en la cuerda floja. El director dice que mis métodos no son... ortodoxos. Con tres suspensos de dieciocho alumnos me la cargo. Es una sexta parte.
—No es justo.
—Díselo a Mariano Fernández.
—¿Encima quiere que nos sintamos mal porque pueden echarle? —se entristeció Adela.
—Pues sí —la pinchó.
—¡Jo! —rezongó ella.
—Mañana es el examen —les recordó sin que hiciera falta—. Por favor, estudiad esta noche, tratad de hacerlo sólo un poco bien para que pueda justificar un cinco pelado. No me vengáis con que no lo entendéis, os bloqueáis, se os queda la mente en blanco y todos esos rollos. ¡Haced un esfuerzo!
Era una bronca. Felipe Romero les hablaba con pasión y convicción. Podían entenderle. Lo malo era la realidad.
Las matemáticas no les entraban. Y punto.

SINOPSIS

Un profesor propone a sus alumnos un juego como examen para aprobar las matemáticas. El viernes por la tarde, el profesor muere, pero, antes de fallecer, comenta a sus alumnos que el sobre que hay en su bolsillo les indicará cómo buscar a su asesino. No deben fallarle... 

domingo, 2 de febrero de 2014

ÁNGELES Y DEMONIOS - Dan Brown

Vittoria no recordaba cómo habían llegado al ascensor principal, pero allí estaban. Subían. Kohler iba detrás de ella, y su respiración era trabajosa. La mirada preocupada de Langdon la atravesó como si ella fuera un fantasma. Le había arrebatado el fax de la mano para guardarlo en el bolsillo de la chaqueta, lejos de su vista, pero la imagen aún estaba grabada en su memoria.
 
Mientras el ascensor subía, el mundo de Vittoria daba vueltas en la oscuridad. Papá! Le buscó en su mente. Por un momento, en el oasis de su memoria, Vittoria se reunió con él. Tenía nueve años de edad, rodaba por las colinas cubiertas de edelweiss, y el cielo suizo giraba sobre su cabeza.
 
Papa! Papá!

Leonardo Vetra estaba riendo a su lado.

—¿Qué pasa, ángel?
 
—¡Papá! —rió ella, y se acurrucó contra él—. Pregúntame qué es la materia.
 
—Pero pareces muy feliz, corazón. ¿Para qué voy a preguntarte qué es la materia?
 
—Pregúntamelo.
 
El físico se encogió de hombros.
 
—¿Qué es la materia?
 
Ella se puso a reír al instante.
 
—¿Qué es la materia? ¡Todo es materia! ¡Las rocas! ¡Los árboles! ¡Los átomos! ¡Hasta los osos hormigueros! ¡Todo es materia!
 
Leonardo Vetra rió.
 
—¿Te lo has inventado?
 
—Lista, ¿eh?
 
—Mi pequeña Einstein.
 
Ella frunció el ceño.
 
—Tiene un pelo horrible. Vi su foto.
 
—Pero tiene una cabeza inteligente. Ya te dije lo que demostró, ¿verdad?
 
Los ojos de la niña le miraron atemorizados.
 
—¡No, papá! ¡Lo prometiste!
 
— ¡E = mc2!-Le hizo cosquillas—. ¡E = mc2 !La energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado.
 
— ¡Mates no! ¡Te lo dije! ¡Las odio!
 
—Me alegro de que las odies. Porque las chicas no deben estudiar matemáticas.
 
Vittoria paró en seco.
 
—¿No?
 
—Pues claro que no. Todo el mundo lo sabe. Las niñas juegan con muñecas. Los chicos estudian matemáticas. Las matemáticas no son para las chicas. Ni siquiera me está permitido hablar de matemáticas con niñas pequeñas.
 
—¡Pero eso no es justo!
 
—Las normas son las normas. Nada de matemáticas para las niñas pequeñas.
 
Vittoria estaba horrorizada.
 
—¡Pero las muñecas son aburridas!
 
—Lo siento —dijo su padre—. Podría hablarte de las matemáticas, pero si me pillan…
 
Paseó una mirada nerviosa a su alrededor.
 
Vittoria siguió su mirada.
 
—De acuerdo —susurró—. Háblame en voz baja.
 
El movimiento del ascensor la sobresaltó. Vittoria abrió los ojos. Su padre ya no estaba.
 
La realidad hizo acto de presencia y la envolvió con su garra helada. Miró a Langdon. La preocupación de su mirada era como ternura de un ángel guardián, en especial comparada con la frialdad de Kohler.
 
Un único pensamiento empezó a acosar a Vittoria con fuerza inexorable.

¿Dónde está la antimateria?

En un instante obtendría la horripilante respuesta.

SINOPSIS

En un laboratorio de máxima seguridad, aparece asesinado un científico con un extraño símbolo grabado a fuego en su pecho. Para el profesor Robert Langdon no hay duda: los Illuminati, los hombres enfrentados a la Iglesia desde los tiempos de Galileo, han regresado. Y esta vez disponen de la más mortífera arma que ha creado la humanidad, un artefacto con el que pueden ganar la batalla final contra su eterno enemigo. Acompañado de una joven científica y un audaz capitán de la Guardia Suiza, Langdon comienza una carrera contra reloj, en una búsqueda desesperada por los rincones más secretos de El Vaticano. Necesitará todo su conocimiento para descifrar las claves ocultas que los Illuminati han dejado a través de los siglos en manuscritos y templos, y todo su coraje para vencer al despiadado asesino que siempre parece llevarle la delantera.

miércoles, 29 de enero de 2014

ALLEGRO MA NON TROPPO - Carlo M. Cipolla

La Primera Ley Fundamental de la estupidez humana afirma sin ambigüedad que:

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo,

A primera vista la afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la auténtica veracidad de esta afirmación. Considérese lo que sigue. Por muy alta que sea la estimación cuantitativa que uno haga de la estupidez humana, siempre quedan estúpidos, de un modo repetido y recurrente, debido a que:
 
a) personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado se revelan después, de repente, inequívoca e irremediablemente estúpidas;

b) día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.
 

La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población: Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las páginas que siguen se designará la cuota de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo E.

SINOPSIS

Éste es uno de los libros más inteligentes y divertidos que se hayan escrito nunca. Parodia de divertissement dieciochesco, juega con la paradoja y el absurdo para construir una auténtica metodología del ridículo. En la primera de las dos partes de que consta el libro, Cipolla razona con una argumentación paródica de los estudios de historia económica más sesudos y utiliza, con aparente seriedad, fórmulas cliométricas deliciosamente absurdas para llegar a las más estrafalarias relaciones de causa a efecto. En la segunda parte se usa un modelo matemático parecido a los de la sociología para enunciar «Las leyes fundamentales de la estupidez humana», que demuestran cuán abundante es el número de estúpidos que nos rodean y cuán grande su poder. Sólo que al terminar de leer este libro breve, divertido y explosivo nos asalta una duda: lo que hemos leído ¿era sólo una inocente parodia o hay que tomarlo como una advertencia acerca de la deshumanización y vaciedad de mucho de lo que se enseña en nuestras universidades e instituciones académicas?

jueves, 16 de enero de 2014

EL CAMINO DE IDA - Ricardo Piglia

Los atentados contra personajes políticos son previsibles y forman parte de los objetivos habituales de la violencia revolucionaria. Ya no escandalizan a nadie, son las reglas del juego, se han convertido en actos casi naturales, sobre todo después de la estruendosa muerte de sucesivos líderes, príncipes y magistrados. 

Ahora consideremos otra clase de atentados, por ejemplo contra un templo o una iglesia. Por subversiva o política que haya sido su intención, de inmediato le darían el carácter de una clara manifestación de odio antirreligioso. Y esa explicación atenuaría el significado alarmante y sin razón aparente que queremos darle a nuestros actos. 

Un atentado criminal contra un restaurante o contra un teatro sería explicado igualmente por una pasión no política; sería presentado como el rencor exasperado de un hombre sin trabajo o como el acto de resentimiento social de un extraviado que busca vengarse de un agravio secreto. La sociedad se tranquilizaría de inmediato: «Oh. es el odio de clase», o dirían: «Oh, es consecuencia del fanatismo religioso.» Hay que evitar que le encuentren un sentido a nuestros ataques. 

Lo anterior está gastado, ya no sirve, no es instructivo. La sociedad tiene su archivo de causalidades rencorosas para explicar las acciones revolucionarias. Nosotros en cambio debemos buscar el acto puro, que no se comprende ni se explica y provoca la estupefacción y la anomia. 

Debemos intentar una acción que conmueva el sentido común y exceda la explicación estereotipada de los periódicos. Debemos evitar que la sociedad pueda explicar lo que hacemos. Debemos realizar un acto enigmático, inexplicable, casi impensable. Nuestras acciones deben ser a la vez incomprensibles y racionales. 

Señores, nuestro objetivo político debe ser el conocimiento científico; sobre ese conocimiento se sostiene la estructura del poder. 

Así, en esta época brutal y ruidosa, seremos por fin escuchados. 

Todos creen hoy en la ciencia; misteriosamente creen que las matemáticas y la técnica son el origen del bienestar y de la prosperidad material. Ésa es la religión moderna. 

Atacar el fundamento de la creencia social general es la política revolucionaria de nuestra época. Nos convertiremos en rebeldes como Prometeo y en verdaderos hombres de acción cuando seamos capaces de arrojar nuestras bombas incendiarias contra las matemáticas y la ciencia.

SINOPSIS

Emilio Renzi ha llegado al campus de una prestigiosa universidad de New Jersey para impartir un seminario sobre los años argentinos de W. H. Hudson. Fue invitado por la directora del departamento, la bella y belicosa Ida Brown. Pequeños incidentes y extraños equívocos culminan con la trágica muerte de la profesora Brown en un inexplicable accidente. Que incluye un detalle inquietante: Ida tiene la mano quemada, y eso parece conectarla con una serie de atentados contra figuras del mundo académico. Cuando finalmente se descubre al responsable de los atentados, el asombro es mayúsculo. Se trata de Thomas Munk, pro­fesor de matemáticas en Berkeley y autor de un radical Manifiesto sobre el capitalismo tecnológico. Renzi recons­truye el pasado de Munk y viaja a California para entrevistarlo en la cárcel. Intuye que el destino de Ida está en juego y que nada volverá a ser como antes. Con una escritura hipnótica que pasa naturalmente de la autobiografía al registro policial, esta novela confirma a Ricardo Piglia como uno de los grandes escritores contemporáneos.