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martes, 29 de noviembre de 2016

LAS RATAS - Miguel Delibes

Por San Dámaso, la señora Clo, la del Estanco, mandó razón al Nini y le condujo hasta la pocilga: —Tienta, hijo; ya está metido en arrobas, creo yo.

El niño midió el marrano:

—Tiene una cuarta de lomo —dijo.

Pero llovía y nada se podía hacer. Para San Nicasio escampó, mas el Nini oteó el cielo y dijo:

—Deje, señora Clo, todavía hay blandura. Hemos de aguardar a que el cielo arrase.

Desde que tuvo uso de razón, el Nini siempre oyó decir que la señora Clo, la del Estanco, era la tercera rica del pueblo. Delante estaban don Antero, el Poderoso, y doña Resu, el Undécimo Mandamiento. Don Antero, el Poderoso, poseía las tres cuartas partes del término; doña Resu y la señora Clo sumaban, entre las dos, las tres cuartas partes de la cuarta parte restante y la última cuarta parte se la distribuían, mitad por mitad, el Pruden y los treinta vecinos del lugar. Esto no impedía a don Antero, el Poderoso, manifestar frívolamente en su tertulia de la ciudad que «por lo que hacía a su pueblo, la tierra andaba muy repartida». Y tal vez porque lo creía así, don Antero, el Poderoso, no se andaba con remilgos a la hora de defender lo suyo y el año anterior le puso pleito al Justito, el Alcalde, por no trancar el palomar en la época de sementera. Bien mirado, no pasaba año sin que don Antero, el Poderoso, armara en el pueblo dos o tres trifulcas, y no por mala fe, al decir del señor Rosalino, el Encargado, sino porque los inviernos en la ciudad eran largos y aburridos y en algo había de entretenerse el amo. De todos modos, por Nuestra Señora de las Viñas, la fiesta del pueblo, don Antero alquilaba una vaca de desecho para que los mozos la corriesen y apalearan a su capricho, y de este modo se desfogasen de los odios y rencores acumulados en sus pechos en los doce meses precedentes.

SINOPSIS

Es una novela realista, de denuncia frente a las injusticias sociales. Trata la historia de un niño que lleva una vida miserable junto a su tío, viviendo en una cueva y alimentándose de ratas de agua, en un pueblo de Castilla.
Esta vida miserable, moldea y determina el futuro de los personajes, el Nini, el niño, trabajador, agradable y apreciado por el pueblo, y el Ratero, su tío, que no quiere abandonar su vida miserable y rechaza las propuestas de cambiar de vida propuesta por las autoridades, que presionan movidos por propios intereses.
Los paisajes son fundamentalmente urbanos, ya que se centra en el pueblo donde el Ratero, vende el producto de su caza, que pronto tenderá a extinguirse y deberá buscar otros recursos de subsistencia.

lunes, 28 de noviembre de 2016

EL PRINCIPITO - Antoine de Saint-Exupéry

El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios. Este hombre estaba tan abstraído que ni siquiera levantó la cabeza a la llegada del principito. 

—¡Buenos días! —le dijo éste—. Su cigarro se ha apagado. 

—Tres y dos cinco. Cinco y siete doce. Doce y tres quince. ¡Buenos días! Quince y siete veintidós. Veintidós y seis veintiocho. No tengo tiempo de encenderlo. Veintiocho y tres treinta y uno. ¡Uf! Esto suma quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. 

—¿Quinientos millones de qué? 

—¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millones de... ya no sé... ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete... 

—¿Quinientos millones de qué? —volvió a preguntar el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había formulado. 

El hombre de negocios levantó la cabeza: 

—Desde hace cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo me han molestado tres veces. La primera, hace veintidós años, fue por un abejorro que había caído aquí de Dios sabe dónde. Hacía un ruido insoportable y me hizo cometer cuatro errores en una suma. La segunda vez por una crisis de reumatismo, hace once años. Yo no hago ningún ejercicio, pues no tengo tiempo de callejear. Soy un hombre serio. Y la tercera vez... ¡la tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones... 

—¿Millones de qué? 

El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejaran en paz. 

—Millones de esas pequeñas cosas que algunas veces se ven en el cielo. 

—¿Moscas? 

—¡No, cositas que brillan! 

—¿Abejas? 

—No. Unas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar! 

—¡Ah! ¿Estrellas? 

—Eso es. Estrellas. 

—¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas? 

—Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hombre serio y exacto. 

—¿Y qué haces con esas estrellas? 

—¿Que qué hago con ellas? 

—Sí. —Nada. Las poseo. 

—¿Que las estrellas son tuyas? 

—Sí. 

—Yo he visto un rey que... 

—Los reyes no poseen nada... Reinan. Es muy diferente. 

—¿Y de qué te sirve poseer las estrellas? 

—Me sirve para ser rico. 

—¿Y de qué te sirve ser rico? 

—Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre. 

"Este, se dijo a sí mismo el principito, razona poco más o menos como mi borracho". No obstante le siguió preguntando: 

—¿Y cómo es posible poseer estrellas? 

—¿De quién son las estrellas? —contestó punzante el hombre de negocios. 

—No sé. . . De nadie. 

—Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea. 

—¿Y eso basta? 

—Naturalmente. Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas. 

—Eso es verdad —dijo el principito— ¿y qué haces con ellas? 

—Las administro. Las cuento y las recuento una y otra vez —contestó el hombre de negocios—. Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio! 

El principito no quedó del todo satisfecho. 

—Si yo tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si soy dueño de una flor, puedo cortarla y llevármela también. ¡Pero tú no puedes llevarte las estrellas! 

—Pero puedo colocarlas en un banco. 

—¿Qué quiere decir eso? 

—Quiere decir que escribo en un papel el número de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel. 

—¿Y eso es todo? 

—¡Es suficiente! 

"Es divertido", pensó el principito. "Es incluso bastante poético. Pero no es muy serio". El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores. 

—Yo —dijo aún— tengo una flor a la que riego todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues, para mis volcanes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres nada útil para las estrellas... 

El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta. 

El principito abandonó aquel planeta. 

"Las personas mayores, decididamente, son extraordinarias", se decía a sí mismo con sencillez durante el viaje.

SINOPSIS

El principito es un cuento poético que viene acompañado de ilustraciones hechas con acuarelas por el mismo Saint-Exupéry. En él, un piloto se encuentra perdido en el desierto del Sahara después de que su avión sufriera una avería, pero para su sorpresa, es allí donde conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta. La historia tiene una temática filosófica, donde se incluyen críticas sociales dirigidas a la «extrañeza» con la que los adultos ven las cosas. Estas críticas a las cosas «importantes» y al mundo de los adultos van apareciendo en el libro a lo largo de la narración.

A pesar de que es considerado un libro infantil por la forma en la que se encuentra escrito, también posee observaciones profundas sobre la vida y la naturaleza humana. Esto se puede ejemplificar con el encuentro entre el principito y el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas; de hecho, la esencia misma del libro se encuentra reflejada en el secreto que le obsequia el zorro al principito: «Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos». Asimismo, otras temáticas principales son expresadas a través de frases del zorro, tales como «Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado» y «El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante».

viernes, 26 de agosto de 2016

EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD LEVÍTICA - Baltasar Magro

Por lo que pudo deducir, posteriormente, en el texto del propio Herrera que había permanecido enterrado en los subterráneos del arzobispado toledano, el arquitecto, matemático, filósofo e ingeniero había reducido todas las figuras geométricas utilizadas por Raimundo Llull para alcanzar una especie de entendimiento racional de la Creación mediante formulaciones matemáticas —pienso, luego existo y, por lo tanto, existe Dios— a una sola: el cubo. Para Herrera, tal y como se comprobaba en las páginas amarillentas y bastante dañadas que había recogido Sebas a las puertas del horno incinerador, con el entendimiento del cubo se llegaba al entendimiento del Universo. «La matriz de existencia del cubo es el propio cubo —señalaba el arquitecto de Felipe II—, por ello nos lleva al nivel superior de la Creación con mayor perfección que cualquier otra figura o superficie.» 

Consideraba Herrera al cubo como la raíz del Arte, especialmente cuando maneja volúmenes como en la arquitectura. La exaltación del cubo, explicaba Herrera, genera una arquitectura de expresión severa. «Ha de ser una arquitectura de planos, de escuadra y arista, de huecos rotundos, de geometría contundente; una arquitectura de la determinación y permanencia, una obra telúrica que brote del paisaje, al igual que los templos de la Antigüedad, aquí, y más allá de los océanos, cuya máxima expresión son las pirámides egipcias: la obra de arte como resultado de una operación mágica.» 

En otro apartado del libro, exponía Herrera: «El cubo es fundamento de todo lo que existe porque la figura geométrica es el resultado de la triple operación sobre sí misma de una misma cantidad, lo que indica la profunda semejanza con la Trinidad y la Unidad Divina». La postura de Herrera se sustentaba en la filosofía de Llull y al igual que el maestro mallorquín concedía a las figuras geométricas una cualidad que permite entender tanto la realidad como la dimensión oculta de las cosas. 

Evocaba don Jaime, en esos instantes, con la lectura del texto del arquitecto, la postura del maestro Llull, que él había analizado en otro tiempo, al considerar que por el número somos instruidos para no equivocarnos, la hermenéutica matemática permite alcanzar la verdad revelada: la ciencia del número como la clave para interpretar el mensaje divino. Era algo extraordinario. Llull destacaba los números que resultan de la triple operación de una misma cantidad, pues son reflejo de muchas cosas, tales como el nueve. 

De hecho, calculaba, el nueve incluso contiene al ángel caído. 6+6+6=18=1+8=9. 

Nueve es divisible por tres, número perfecto que representa la Trinidad. Nueve fueron los caballeros enigmáticos que fundaron el Temple. Y nueve son los sabios y maestros rishis quienes, desde los tiempos remotos del rey hindú Asoka, protegen el conocimiento secreto para salvar la humanidad, y son mencionados como los Nueve Desconocidos, ya que a muy pocos, más allá de ellos mismos, les está permitido saber dónde se encuentran en cada generación. 

Por suerte, concluyó el veneciano tras una somera lectura del texto de Herrera, la mathesis, la matemática hermética del arquitecto deudor de Llull, sería, al menos, salvada para las gentes gracias a la intervención de su criado. Pero no dejaba de preguntarse por las maravillas que aún permanecerían dentro del archivo secreto y que él debía recuperar cuanto antes.

SINOPSIS

Un incendio destruye casi por completo un hermoso palacio que había sido utilizado por los nazis como cuartel general durante la ocupación de Bohemia. Nikolài Punin, un joven capitán del Ejército Rojo, descubre junto a los restos calcinados de la inmensa biblioteca una sala reservada que contiene manuscritos del siglo XVI que, al parecer, provienen de la ciudad española de Toledo. A partir de aquí, inesperadas y sorprendentes revelaciones nos trasladaran por el pasado y el presente hasta dar con la respuesta de cómo llegaron al hermoso palacio de Duchcov cuadernos y carpetas con el diseño de inventos y avances tecnológicos que sorprenden, aún hoy, a quienes tienen la fortuna de conocerlos. Baltasar Magro construye una absorbente historia, mezcla de ficción y realidad, un viaje apasionante a las entrañas de Toledo de la mano del ilustrado caballero Seingalt, enviado a España por sus hermanos masones para cumplir con una misión secreta, y con quien el lector participará de un viaje hacia las entrañas de la ciudad levítica.

martes, 16 de agosto de 2016

UNA MUERTE SOSPECHOSA - David Baldacci


Sean se dio cuenta y se apresuró a intervenir.

—Tendré que repasar los detalles del caso. Si no te apetece vomitarlos otra vez, tengo la opción de hablar con Len Rivest.

En ese momento, una mujer baja y rechoncha de pelo cano entró con la bandeja del café. Les tendió las tazas, azúcar y cucharas.

—Doris, ¿te importaría decirle a Len Rivest que se reúna con nosotros? —dijo Champ.

Cuando ella se hubo marchado, Sean se volvió hacia Champ.

—Mientras esperamos, sin revelar información confidencial, ¿qué es exactamente Babbage Town? El chófer no ha sabido explicármelo demasiado bien. —Champ no parecía demasiado dispuesto a responder—. Ponme en contexto, Champ, eso es todo.

—¿Has oído hablar alguna vez de Charles Babbage?

—No —dijo Sean.

—Tuvo un papel fundamental en el desarrollo del proyecto de los ordenadores modernos; lo cual no es moco de pavo teniendo en cuenta que nació en 1791. También inventó el velocímetro. Como amante de la estadística elaboró una serie de tablas de mortalidad, una herramienta de lo más común para las compañías de seguros actuales. Y cuando envías una carta, utilizas la tarifa postal que Babbage ideó. Pero en mi opinión, lo más increíble del trabajo de Charles Babbage fue descifrar la clave polialfabética de Vigenère, que había sobrevivido a todos los intentos de descifrado durante casi tres siglos.

—¿La clave polialfabética de Vigenère?

Champ asintió.

—Blaise de Vigenère era un diplomático francés que elaboró la clave en el siglo XVI. Se llamó polialfabética porque utilizaba distintos alfabetos en vez de uno solo. Sin embargo, permaneció inutilizada durante casi doscientos años porque todo el mundo pensaba que era demasiado compleja, resultaba inexpugnable al análisis de frecuencias. ¿Sabes lo que es el análisis de frecuencias?

—Me suena —respondió Sean, lentamente.

—Era el santo grial de la comunidad, «revelacódigos» primigenia. Los árabes lo inventaron en el siglo IX. Ahora el análisis de frecuencias es exactamente lo que dice su nombre. Se analiza la frecuencia con la que ciertas letras aparecen en un escrito. En inglés la letra e es la más habitual con diferencia, seguida de la t y de la a. Eso resulta sumamente útil para decodificar claves, o al menos lo era. Hoy en día, el descifrado se basa en la longitud de las claves de números secretos y en la potencia y velocidad de los ordenadores para descomponer esas claves. Ha quedado desprovisto de todo el romanticismo lingüístico.

»Hace mil años la clave de sustitución se consideraba indescifrable. No obstante, los árabes consiguieron descubrirla y dieron ventaja a los analistas de cifrado con respecto a los encriptadores, durante siglos. Por eso la clave de Vigenère fue tan revolucionaria, porque el análisis de frecuencias resultaba inútil para descifrarla. —Sean se sentía un tanto incómodo ante la larga clase de historia—. Disculpa, King, pero prometo que al final llegaremos a lo que quiero contarte.

—No, si me parece muy interesante —dijo Sean, reprimiendo un bostezo.

—Como he dicho, el análisis de frecuencia resultaba inútil con el monstruo de Vigenère, por lo astuto y original de su diseño. No obstante, el viejo Charlie Babbage consiguió atravesarle el corazón numérico con un cuchillo.

—¿Cómo? —preguntó Sean.

—Lo abordó desde un ángulo que era totalmente novedoso y, por consiguiente, estableció el estándar de varias generaciones de analistas de cifrado. Sin embargo, no recibió ningún reconocimiento por ello porque nunca se molestó en publicar sus hallazgos.

—¿Y cómo salió a la luz el descubrimiento de Babbage? —indagó Sean.

—Cuando los estudiosos repasaron sus notas en el siglo XX, mucho después de su muerte, determinaron que había sido el primero en conseguirlo. Y seguía vigente, a eso voy. Bauticé este lugar como Babbage Town en homenaje a un hombre con un cerebro privilegiado pero con muy poca capacidad para la autopromoción. Sin embargo, si aquí conseguimos nuestros objetivos, no dudes de que lo proclamaremos a los cuatro vientos. —Champ sonrió—. En cuanto obtengamos todas las patentes necesarias que garanticen que seremos extraordinariamente ricos cuando se inicie la explotación comercial de nuestros distintos inventos.
SINOPSIS
A tres horas de Washington, un río fuertemente custodiado sirve de frontera entre dos instituciones clandestinas. Una de ellas es una inusual comunidad científica, cuyos objetivos y financiación son un misterio. La otra es un campo de entrenamiento de elite de la CIA. Ahora, dos ex agentes secretos están a punto de abrir una brecha en estas dos organizaciones, que pretenden explotar un descubrimiento con un altísimo potencial destructivo y ocultar otros secretos para siempre. 

miércoles, 16 de marzo de 2016

DIECINUEVE MINUTOS - Jodi Picoult

Aunque sacaba sobresalientes y le gustaba la asignatura, la nota de matemáticas era por la que Josie más debía esforzarse. No tenía una facilidad extraordinaria para los números, si bien era capaz de razonar con lógica y de escribir un ensayo sin esfuerzo. En eso era como su madre, suponía.

O posiblemente como su padre.

El señor McCabe, el profesor de matemáticas, se paseaba por los pasillos entre las filas de pupitres, arrojando una pelota de tenis hacia el techo y cantando un remedo de una canción de Don McLean:

Bye-bye, ¿cuál es el valor de pi?
Calculen los dígitos con los dedos.
Hasta el final de clase, McCabe
A los de noveno hace sudar y suspirar.
Y ellos dicen: venga, McCabe, ¿por qué?
Oh, señor McCabe, ¿por qué, por qué…?

Josie borró una coordenada del papel milimetrado que tenía delante.

—Si hoy no entra el número pi —dijo un chico.

El profesor giró en redondo y lanzó la pelota de tenis, que botó sobre el pupitre del chico que había hablado.

—Andrew, estoy muy contento de que te hayas despertado a tiempo para darte cuenta de eso.

—¿Va a contar para nota?

—No. A lo mejor tendría que ir a la tele —reflexionó el señor McCabe—. ¿No hay ningún programa tipo «Quiere ser matemático»?

—Dios, espero que no —murmuró Matt, sentado detrás de Josie. Le dio un empujoncito en el hombro, y ella colocó su hoja en la esquina superior izquierda del pupitre, de forma que él pudiera ver mejor sus respuestas.

Aquella semana estaban trabajando con gráficas. Además de un millón de tareas a partir de las cuales había que obtener datos y encajarlos en gráficas de barras y tablas, cada uno de los alumnos había tenido que idear y presentar una gráfica de algo que les resultara familiar y estimado. El señor McCabe reservaba diez minutos al final de las clases para las presentaciones. El día anterior, Matt había mostrado con presunción una gráfica con la edad relativa de los jugadores de hockey sobre hielo de la NHL. Josie, que debía presentar la suya al día siguiente, había encuestado a sus amigos para comprobar si existía una relación proporcional entre el número de horas que empleaban para hacer los deberes y la media de las notas obtenidas.

Aquel día le tocaba el turno a Peter Houghton. Ella le había visto llevar su gráfica a clase, en forma de póster enrollado.

—Vaya, qué les parece —dijo el señor McCabe—. Resulta que hoy tenemos quesitos de postre.

SINOPSIS

Todo adolescente sabe que en el instituto impera la ley de la selva. Todos asumen que esta ley es inmutable. Pero, ¿qué ocurre cuando el débil se toma la justicia por su mano y decide llevar a cabo su venganza?

Esta novela ha llegado a ser número uno en la lista de best-sellers del New York Times. En Sterling, New Hampshire, Peter Houghton, estudiante de 17 años, lleva años sufriendo los abusos verbales y físicos de sus compañeros de clase. Su única amiga, Josie Cormier, ha sucumbido a la presión del grupo y ahora pertenece a la élite popular que habitualmente lo acosa. Un último incidente lleva a Peter al límite y lo empuja a cometer un acto de violencia que cambiará para siempre la vida de los habitantes de Sterling.

viernes, 6 de noviembre de 2015

LOS BESOS EN EL PAN - Almudena Grandes (Parte II)

Cuando Jaime llega al bar, encuentra a Braulio y a su padre sentados a una mesa con un chico muy joven, muy moreno, que le parece guapo incluso con la cara deformada, los ojos hinchados de llorar.

—¡Ya está aquí! —Pascual da una palmada para celebrarlo—. Ven, Jaime, hijo, mira, te presento a Toni. Toni es el hijo de Braulio y está en un aprieto porque... ¿Tú crees que podrías enseñarle a hacer operaciones con decimales?

—¿Operaciones con decimales? —Jaime no entiende nada—. ¿De matemáticas? —pero tres cabezas asienten para responderle al mismo tiempo—. Pues claro... Si es muy fácil, pero... ¿Por qué?

Empiezan esa misma tarde. Jaime, que está acostumbrado a enseñar, porque se sacaba un dinero extra dando clases particulares de matemáticas mientras hacía la carrera, pasa casi dos horas haciendo cuentas con Toni y le deja deberes. Al principio tiene la esperanza de poder resolverlos a distancia, por correo electrónico, pero el gesto de pavor que se dibuja en la cara de su alumno cuando se lo propone, le condena a perder todas las tardes libres de la semana. Le fastidia, pero se aguanta, porque lo contrario es lo mismo que asumir que el chaval va a perder el trabajo por su culpa.

Al día siguiente, Toni le trae todos los deberes hechos, y al corregirlos, Jaime encuentra pocos fallos pero insiste en el mismo sistema, un centenar de operaciones corriendo la coma y otras tantas para casa. El tercer día, todas las sumas y las multiplicaciones están bien resueltas, y empiezan con los problemas.

—A ver, yo te lo digo y tú lo apuntas, siete corchetes a 0,30 la unidad, cuatro metros de cinta a 0,48 el metro, y doce botones a 0,80, sin calculadora, vamos...

Así pasan dos días más, y el quinto, que es viernes, Jaime alterna las cuentas y los problemas difíciles, y aunque le deja usar una calculadora, Toni resuelve todas las operaciones sin ella.

—Muy bien, tío —en cada acierto, el profesor le alaba y el alumno se pone colorado, pero sólo un poco, porque la satisfacción pesa ya mucho más que la vergüenza—. Muy bien, así me gusta.

—No, si al final voy a valer para estudiar y todo.

—Pero no lo dudes. A ver, vamos a hacer otro más... Siete botones blancos a 0,47, seis botones dorados a 1,02, ocho botones marrones a 0,72, catorce botones negros a 0,65, siete botones verdes a 0,71, nueve botones azules a 1,13, ¿cuánto me voy a gastar?

Antes de averiguarlo, Jaime ve entrar en el bar a una chica menuda y esbelta, con una larga melena oscura, los labios gruesos, los ojos grandes, que avanza derecha hacia su mesa. Al llegar, se quita la bufanda, el abrigo, enseña un vestido negro ceñido hasta la cintura y unas piernas muy bonitas.

—Tú debes de ser Jaime, ¿no?

Él asiente con la cabeza, se levanta, recibe dos besos y los devuelve.

—Yo me llamo Lorena, soy la novia de Toni —y enseguida va hacia su novio, le rodea el cuello con los brazos y le besa en la mandíbula, muy cerca de la oreja—. ¿Qué tal? Voy un momento al baño, ahora vuelvo.

Jaime la sigue con la mirada mientras su alumno empieza a multiplicar con decimales.

—¡Qué guapa! —dice, como para sí mismo.

Toni no le escucha.

Pascual sí, pero se concentra en la bandeja que está limpiando hasta que brilla igual que si fuera de plata maciza.


SINOPSIS

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados. 
En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

LOS BESOS EN EL PAN - Almudena Grandes (Parte I)

A las diez menos diez del día siguiente conoce a un chico de veintidós años que dejó de estudiar antes de terminar la Secundaria para trabajar en la construcción y ganar durante algún tiempo mucho más dinero que su padre, luego bastante más, después sólo un poco más, más tarde lo mismo, enseguida menos y al final, nada de nada.

—Yo estoy dispuesto a hacer lo que sea, se lo digo en serio.

Esa misma mañana le hace una entrevista y le gusta. A su jefa también le gusta, y los dos deciden ponerle a prueba en el almacén de mercería más antiguo, más famoso del centro de Madrid, un universo en miniatura de cintas y botones, galones y cremalleras, hilos, adornos y encajes, que presume con razón, desde hace un siglo, de tener un muestrario exhaustivo de cualquier mercancía del ramo. Por esa razón, al enseñarle el depósito, Jesús le advierte que el trabajo en la trastienda es exigente, complicado.

—Toma —enseguida le demuestra por qué—. Aquí tienes una bolsa con veinte gramos de plumas y veinte bolsas vacías. Con esto quiero que me prepares veinte bolsas de un gramo de plumas cada una. ¿De acuerdo? Ven a buscarme cuando termines, te espero ahí fuera.

Aunque ha puesto a disposición del aprendiz una balanza de precisión, Jesús sabe que el encargo es mucho más difícil de lo que parece. La mayoría de los aspirantes, él mismo incluido muchos años atrás, logran entregar dieciocho, a veces diecisiete, unos pocos diecinueve bolsas con el peso exacto. Pero Toni llena veinte, ni una más, ni una menos, y sigue trabajando con la misma concienzuda disciplina, un afán de perfección que, después de las plumas, resiste la prueba de las lentejuelas, tan livianas, y la clasificación por tamaños o colores de toda clase de menudencias.

Entonces Jesús respira, convencido de que el hijo de Braulio ha hecho ya lo más difícil. Y el primer día que le hace falta una persona más en el mostrador va a buscarle, le da una calculadora, una libreta, un talonario, le explica que tiene que apuntar los precios en un albarán y dárselo a cada cliente para que pague en la caja, y se olvida de él.

Por la tarde, justo después de cerrar, la cajera le llama un momento y le confiesa que no entiende por qué no cuadran los números. Jesús tampoco acierta a explicárselo. Los dos saben que el problema tiene que estar en el chico nuevo, porque los demás empleados llevan mucho tiempo despachando sin contratiempos, pero ninguno de los dos lo dice en voz alta. Tampoco habrían podido nunca imaginar su causa, la confesión que Jesús le arranca al día siguiente, con mucho esfuerzo, a un chico consumido por la vergüenza.

—Si le cuento esto a la jefa, te va a echar —le advierte mientras siente que aquel fracaso le correspondería también a él, y a Braulio, y a Pascual, a medio barrio—, porque en estas condiciones no puedes trabajar, ni aquí ni en ningún comercio, lo entiendes, ¿verdad?

—No, por favor —insiste Toni—. Yo le prometo que lo arreglaré, de verdad, no sé cómo, pero... Por favor, deme otra oportunidad, una sola, por favor.

—Lo que te doy es una semana más en la trastienda. Una semana y ni un día más.

Porque aunque Jesús todavía no se lo cree, lo que pasa es que este chico honrado, concienzudo, trabajador, no sabe sumar ni multiplicar con decimales. Ese es el saldo de la bonanza económica española, de los años de las vacas gordas, los pelotazos que arrancaron a tantos estudiantes de sus pupitres para ponerles entre las manos la manivela de una hormigonera. A Toni siempre se le habían dado mal las matemáticas y dejó el instituto de mala manera, demasiado pronto, con demasiadas asignaturas pendientes.

—A mano soy incapaz de calcular el precio de los pedidos y con la calculadora me pongo tan nervioso que me equivoco la mitad de las veces. No lo hago aposta, de verdad, yo intento hacerlo bien, pero... Lo siento.

—No, no lo sientas. Lo que tienes que hacer no es sentirlo, sino ponerte a estudiar.

SINOPSIS

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados. 
En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

martes, 27 de octubre de 2015

EL HOMBRE DUPLICADO - José Saramago

Tengo unos cuantos vídeos, unos documentales científicos, ciencias de la naturaleza, arqueología, antropología, artes en general, también me interesa la astronomía, asuntos de ese tipo, Todo eso está bien, pero necesitas distraerte con historias que no ocupen demasiado espacio en la cabeza, por ejemplo, ya que la astronomía te interesa, me imagino que también te interesará la ciencia ficción, las aventuras en el espacio, las guerras de las galaxias, los efectos especiales, Tal como lo veo y entiendo, los efectos especiales son el peor enemigo de la imaginación, esa pericia misteriosa, enigmática, que tanto trabajo les costó a los seres humanos inventar, No exageres, No exagero, quienes exageran son los que quieren convencerme de que en menos de un segundo, con un chasquido de dedos, se pone una nave espacial a cien mil millones de kilómetros de distancia, Reconoce que para crear esos efectos que tanto desdeñas, también se necesita imaginación, Sí, pero la de otros, no la mía, Siempre podrás usar la tuya a partir del punto donde los otros llegaron, O sea, doscientos mil millones de kilómetros en lugar de cien, No olvides que lo que llamamos hoy realidad fue imaginación ayer, mira Julio Verne, Sí, pero la realidad de ahora es que para ir a Marte, por ejemplo, y Marte en términos astronómicos está, como quien dice, a la vuelta de la esquina, son necesarios nada menos que nueve meses, después tendríamos que esperar allí otros seis meses hasta que el planeta esté de nuevo en el punto adecuado para poder regresar, y finalmente hacer otro viaje de nueve meses para llegar a la Tierra, en total dos años de supremo aburrimiento, una película sobre una ida a Marte en la que la verdad de los hechos se respetara, sería la más enojosa pesadez jamás vista, Ya sé por qué te aburres, Por qué, Porque no hay nada que te satisfaga, Con poco, si lo tuviera, me daría por satisfecho, Algo tienes, una carrera, un trabajo, a primera vista no se ven motivos de queja, Son la carrera y el trabajo los que me tienen a mí, no yo a ellos, De ese mal, suponiendo que realmente lo sea, todos nos quejamos, también a mí me gustaría que me conociesen como un genio de las matemáticas en lugar del mediocre y resignado profesor de enseñanza secundaria que no tengo más remedio que seguir siendo, No me gusto, probablemente ése es el problema, Si me pusieras delante una ecuación de dos incógnitas todavía te podría ofrecer mis talentos de especialista, pero, tratándose de una incompatibilidad de ese calibre, mi ciencia sólo serviría para complicarte la vida, por eso te digo que te entretengas viendo unas películas como quien toma tranquilizantes, no que te dediques a las matemáticas, que dan muchos quebraderos de cabeza, Tienes alguna idea, Idea de qué, De una película interesante, que valga la pena, De ésas no faltan, entra en la tienda, date una vuelta y elige, Pero sugiéreme una, por lo menos. El profesor de Matemáticas pensó, pensó, y por fin dijo, Quien no se amaña no se apaña, Eso qué es, Una película, lo que me has pedido, Parece un refrán, Es un refrán, Toda o sólo el título, Espera a verla, De qué género, El refrán, No, la película, Comedia, Seguro que no es un dramón antiguo, de capa y espada, o uno moderno, de tiros y sangre, Es una comedia ligera, divertida, Voy a tomar nota, cómo has dicho que se llama, Quien no se amaña no se apaña, Muy bien, ya lo tengo, No es ninguna obra maestra del cine, pero te entretendrá durante hora y media.


SINOPSIS




¿Qué sucede cuando Tertuliano Máximo Afonso descubre a sus treinta y ocho años que en su ciudad vive un individuo que es su copia exacta y con el que no le une ningún vínculo de sangre? Ése es el interrogante que Saramago, explorando de nuevo las profundidades del alma, plantea en El hombre duplicado.

¿Cómo saber quiénes somos? ¿En qué consiste la identidad? ¿Qué nos define como personas individuales y únicas? ¿Podemos asumir que nuestra voz, nuestros rasgos, hasta la mínima marca distintiva, se repitan en otra persona? ¿Podríamos intercambiarnos con nuestro doble sin que nuestros allegados lo percibiesen?
Innovando frente a las convenciones de la novela, Saramago convierte la voz narradora en sujeto activo, en un juego metaliterario que pone al servicio de la historia y que va mucho más allá de las rupturas estrictamente formales. Una novela que se lee con la avidez de un relato de intriga pero que nos sumerge en las cuestiones esenciales de la vida.

jueves, 22 de octubre de 2015

EL HOMBRE VACÍO - Dan Simmons

En el principio no fue la Palabra.

No para mí, al menos.

Por difícil que resulte de creer, y aún más de comprender, hay universos de experiencia que no dependen de la Palabra. Como el mío. El hecho de que yo fuera Dios allí… o al menos un dios… no es todavía relevante.

No soy Jeremy, ni Gail, aunque algún día compartiera todo lo que ellos supieron y fueron y desearon ser. Pero eso no me convierte en ellos, al igual que ver un programa de televisión no te convierte en ese flujo de pulsos electromagnéticos que es el programa. Tampoco soy Dios, ni ningún dios, aunque fuera ambas cosas hasta esa imprevista intersección de acontecimientos y personalidades, ese encuentro de líneas paralelas que no pueden encontrarse.

Estoy empezando a pensar en términos matemáticos, como Jeremy. Lo cierto es que en el principio tampoco fue el Número. No para mí. No existía semejante concepto… no existía el contar ni el sumar ni el restar, ni ninguna de las adivinaciones sobrenaturales que constituyen las matemáticas… ¿pues qué es un número sino un fantasma de la mente?


SINOPSIS



Jeremy Bremen es profesor de matemáticas y tiene un secreto. Durante tada su vida ha recaído sobre él la maldición de poder leer las mentes. Conoce los más secretos pensamientos, los miedos y los deseos de los demás como si fueran los suyos propios. Durante años, su esposa Gail, también telépata, ha servido como escudo entre Jeremy y el peso terrible de ese poder. Pero a la muerte de Gail, Jeremy es de nuevo vulnerable al caótico fluir de pensamientos ajenos que amenazan con destrozar su cordura.

Jeremy huye e intenta escapar de su mente, de su pasado, de sí mismo. Desea vivir aislado, pero acaba presenciando un brutal acto de violencia que le lanza a un fatal viaje a través de lo más salvaje y peligroso del pais como un testigo excepcional de su modo de vida.

martes, 15 de septiembre de 2015

LA MARCA DEL DIABLO - Glenn Cooper

Igual que otros grandes astrólogos antes que él, como Balbilus de la antigua Roma, Malachy era un sabio que conocía los cielos, pero dudaba que ninguno de sus predecesores hubiera gozado de una oportunidad como esa. ¡Qué desastroso, qué catastrófico habría resultado si el cielo hubiera estado nublado!
 
¡Tenía que contemplar la luna con sus propios ojos! 
 
¡En el momento preciso debía contar las estrellas! 
 
Los eclipses lunares totales ya eran de por sí bastante inusuales, pero ¿se había producido alguna vez uno como el de aquella noche? 
 
Esa noche la Luna estaba en Piscis, su constelación sagrada. 
 
Y acababa de completar su ciclo de diecinueve años y se hundía de nuevo bajo el eclipse del sol hacia su Nodo Sur, el punto de máxima adversidad: «la Cola del Diablo», como lo denominaban los astrólogos. 
 
¡Esta convergencia de acontecimientos celestes tal vez no se hubiese producido jamás y tal vez no volviese a darse nunca! Aquella era una noche llena de prodigios. Era una noche en la que un hombre como Malachy podía crear una poderosa profecía. 
 
Ahora lo único que podía hacer era esperar. 
 
La dorada luna tardaría casi una hora en deslizarse hacia la completa oscuridad, su órbita devorada por un gigante invisible. 
 
Cuando llegase el momento, Malachy tenía que estar preparado, su mente debía estar libre de cualquier distracción. La vejiga le incordiaba, así que se levantó el hábito y dejó de contenerse, contemplando divertido cómo su orina saltaba desde el tejado hasta el jardín del Papa. Lástima que el viejo cabrón no estuviese allí, mirando hacia arriba con la boca abierta. 
 
El eclipse tapó un cuarto, la mitad, tres cuartos de la luna. Malachy apenas sentía el frío nocturno. Cuando el último resplandor lunar desapareció, se formó de pronto una penumbra, un resplandor denso y ambarino. Y entonces vio lo que había estado esperando. A través de esa penumbra brillaban varias estrellas. Ni pocas, ni muchas. 
 
Tuvo tiempo suficiente para contarlas y recontarlas una vez más para estar seguro antes de que la penumbra desapareciese. 
 
Diez. Cincuenta. Ochenta. Cien. ¡Ciento veinte! 
 
Memorizó las cifras y repitió la cuenta. 
 
Sí, ciento veinte. 
 
El eclipse empezó a desaparecer y la penumbra se disolvió. 
 
Malachy se escabulló con cuidado de regreso hacia la trampilla, bajó por las escaleras y volvió a sus aposentos, ansioso de no perder ni un instante. 
 
Una vez allí, encendió una gruesa vela y mojó la pluma en un tintero. Empezó a escribir lo más rápido que pudo. Se pasaría toda la noche escribiendo, hasta el amanecer. Lo veía con claridad, con la misma claridad con que las estrellas brillaban en el ojo de su mente. 
 
Allí, en el Palacio de Letrán, en Roma, en el seno de la cristiandad, en el hogar de su gran enemigo y del enemigo de los suyos, Malachy tuvo una lúcida e infalible visión de lo que sucedería. 
 
Habría ciento doce papas más: ciento doce papas antes del fin de la Iglesia. Y del fin del mundo tal como lo conocían.
 
SINOPSIS
 
1139. Al mirar el cielo después del eclipse, el obispo Malaquías tiene una lúcida visión de lo que va a suceder. Ciento doce estrellas brillan sobre la bóveda. Ciento doce papas desde Celestino II hasta el final de la Iglesia. Hasta que los suyos se hagan con el poder.
Roma, 2002. La joven arqueóloga Elisabetta Celestino recibe la noticia de que el Vaticano le prohíbe seguir explorando las catacumbas de San Calixto, donde se ha realizado un extraño hallazgo. Pero, años después, cuando está a punto de realizarse un nuevo cónclave para elegir el que será el papá ciento doce, unos cadáveres han aparecido en esas mismas catacumbas: hombres y mujeres que llevan siglos enterrados y que presentan una extraña anomalía genética.

miércoles, 29 de julio de 2015

DONDE EMPIEZA TODO - Anna Casanovas

A pesar de la broma inicial, Wally le permitió a Dupont informar a Harry de que habían logrado limpiar lo suficiente una de las grabaciones en las que estaba trabajando Spencer y que ahora sabían que los dos profesores asesinados en Irak estaban desarrollando sin saberlo el mismo programa: uno que permitiese crear una especie de llave maestra para desbloquear las transacciones económicas que se realizaban a diario a través de Internet.

Según la información de la que disponían, ninguno de los dos había logrado crear dicha llave maestra, pero Harry pensó que si se habían atrevido a matarlos se debía a que los dos, o al menos uno, estaba muy cerca. Esa llave maestra era el santo grial de los matemáticos y los informáticos. Eran muchos los científicos que afirmaban que era imposible crearla, los códigos no eran entes rígidos y cambiaban constantemente, por lo tanto no se podía crear una llave que los abriese a todos por igual.

Harry no estaba tan seguro.

Si era eso lo que había pasado, si esos dos hombres habían conseguido crear la llave y los habían asesinado, su asesino tenía ahora en su poder todo el dinero y todos los secretos del mundo. Podía entrar en cualquier cuenta bancaria, en cualquier gobierno, en el sistema financiero que se le antojase. Dado que el mundo seguía siendo el desastre de siempre, era lógico pensar que el propietario de la llave no sabía usarla o había decidido esperar. O, en el mejor de los casos, la llave no funcionaba.

Fuera como fuese, no podían correr el riesgo de dejar pasar el tiempo. Tenían que encontrar al asesino, o asesinos, de Irak y destrozar esa llave. Harry y Dupont no habían hablado del tema pero Harry sabía que su superior no entregaría la llave al gobierno, y él tampoco. Era una de las ventajas de no existir como departamento, nadie se atrevía a pedirles explicaciones.

SINOPSIS

Harrison MacMurray, agente de un peculiar departamento de Inteligencia, debe investigar los asesinatos de dos matemáticos y dos militares retirados y la primera pista fiable que encuentra vincula esas muertes con un prestigioso y joven congresista, el niño mimado del Capitolio, Benedict Holmes.Victoria se casó con Benedict porque compartían el mismo sueño: cambiar las leyes para que sirvieran de verdad a quien las necesitaba y no solo a quien podía pagarlas, pero Ben ahora es distinto y ella ya no se siente feliz con su vida. Hasta que una mañana conoce a Harry, el analista informático que han contratado para la campaña de reelección de su marido.Harry tiene que averiguar cuanto antes si Benedict Holmes es un traidor, no pensar en Victoria, en lo increíbles que son sus ojos, en lo excitantes que resultan todos y cada uno de los segundos que pasa con ella. Debe ir con cuidado, un mero error podría ser mortal para los dos. Y tiene que encontrar el modo de contarle la verdad a Victoria antes de que sea demasiado tarde. O tal vez ya lo sea…Porque el amor es lo más peligroso que puede sucederles.

miércoles, 22 de julio de 2015

LA DIOSA DE LAS PEQUEÑAS VICTORIAS - Yannick Grannec

—¿Quién está más loco de los dos? ¡Mira lo desfigurada que me dejaste! ¡Espero que fuera en la vida más reciente! No me imagino yendo por ahí así desde lo más remoto de los tiempos.

Conseguí con las manos que me perdonase el mordisco. Noté cómo relajaba el cuerpo.

—¿Duermes?

—Estoy pensando. Tengo que irme a trabajar.

—¿Ya?

—Tengo un regalo para ti.

Sacó de la carterita, que había metido debajo de la cama, dos manzanas rojas y muy lustrosas. Había grabado a navaja en una «220» y en la otra «284».

—¿Es la cuenta de nuestras vidas anteriores? Uno de nosotros va adelantado.

—Me comeré «220» y tú «284».

—Siempre escoges lo menos pesado.

—Calla un poco, Adele. Es una costumbre árabe. 220 y 284 son números amigos, unos números magníficos. Ambos son la suma de los divisores del otro. Los divisores de 284 son 1, 2, 4, 71 y 142. Suman 220. Los divisores de…

—¡Basta ya, tanto romanticismo me supera, sapito, me voy a desmayar!

—Sólo se conocen 42 pares inferiores a 10.000.000.

—¡He dicho que ya basta!

—Nadie sabe demostrar si su número es infinito. Nunca han encontrado una pareja par/impar.

Le metí la manzana en la boca. Mientras masticaba la mía estaba ya notando nostalgia de ese instante, de lo que no volveríamos a ser: unos niños hermosos y tontos, ajenos a todo salvo a nosotros mismos. Ése fue el regalo más valioso que me hizo en la vida. He conservado las pepitas en una caja de caramelos del café Demel.


SINOPSIS

Universidad de Princeton, 1980. La joven documentalista Anna Roth emprende una ambiciosa tarea: recuperar los archivos de Kurt Gödel, el matemático más fascinante y hermético del siglo xx. Su misión consiste en ganarse la confianza de la viuda de Gödel, Adele, una anciana muy peculiar, reacia a entregar esos documentos de gran valor científico.
Tras su primer encuentro, Adele establece sus reglas. Sabe que su muerte está próxima y tiene una historia que contar, un relato que nadie ha escuchado hasta entonces. De la Viena de los años treinta al Princeton de posguerra, de la Segunda Guerra Mundial al macartismo, del fin del ideal positivista a la llegada del arma nuclear, Anna se rinde a los encantos de una mujer que vivió confrontada a la difícil ecuación entre genio y amor, y que le proporcionará el valor necesario para cambiar su propia vida.

martes, 21 de julio de 2015

EL PROFESOR - Frank McCourt

Los padres de Stanley se están divorciando de manera agria, y no es de extrañar que Stanley esté fastidiado. La madre conserva el clásico piso de seis habitaciones en el Upper West Side, mientras papá vive en un tugurio allá en el culo del Bronx. Han acordado repartirse a Stanley partiéndolo por la mitad, tres días y medio por semana con cada uno. A Stanley se le dan bien las matemáticas, pero ni siquiera él sabe dividirse a sí mismo de esa manera. Lo toma con buen humor. Convierte su dilema en una especie de ecuación algebraica: si a vale 3 1/2 y b vale 3 1/2, ¿qué es Stanley? Su profesor de matemáticas, el señor Winokur, le pone un 100 sobre 100 sólo por haber pensado en esos términos. Mientras tanto, mi monitora de la tarde de las Familias, que es Maureen McSherry, me dice que el padre y la madre enfrentados de Stanley están sentados en mi aula esperando verme, y, añade Maureen, debe de haber media docena de parejas enfrentadas que no querrán sentarse juntos mientras yo les hablo de sus adoradas criaturas.

SINOPSIS

El relato empieza cuando McCourt tiene 27 años e, instalado en Nueva York, inicia una actividad académica para la cual sus estudios universitarios no han acabado de formarle. En efecto, las realidades sociales en un entorno tan duro como el neoyorquino resultan difíciles de digerir por parte de este inmigrante irlandés. Haciendo más caso a su intuición y a lo que le dicta su conciencia que a las directrices académicas, consigue despertar el interés de sus alumnos. Para ello, decide bajarse del pedestal en el que viven instalados la mayoría de profesores y se dedica a escuchar a sus alumnos y a aprender de ellos, poniéndose a su altura para conocer sus inquietudes, sus gustos y su forma de ver el mundo.

martes, 30 de septiembre de 2014

LOS PECADOS PROVINCIALES - Álvaro de la Iglesia

EL NIÑO RICO DE LA ARITMÉTICA

El profesor, abriendo el libro de aritmética, se puso a leer en voz alta. Un intenso murmullo de admiración recorrió el aula con rumor de ola tempestuosa:

Había surgido Pepito.

¿Quién era Pepito, tan admirado por aquel grupo de párvulos? ¿Quién era el poderoso pequeñuelo que hacía lanzar vivas atronadores a los niños modestos, mientras por el contrario levantaba ronchas de envidia entre los bancos de los niños pudientes?

Nosotros también conocimos a Pepito en nuestra infancia. Surgía en el libro de aritmética como personaje de todos los problemas.

Pepito es el protagonista de nuestros primeros balbuceos matemáticos. Es la «vedette» inevitable de los cálculos elementales. ¡Niño sublime de padres millonarios, que parte y reparte entre sus amistades todos sus bienes y los regalos que recibe!

El profesor leyó:

—«Pepito tiene catorce lápices de diversos colores, que quiere repartir entre cinco de sus compañeros. ¿Cuántos lápices corresponderán a cada amigo de Pepito?

»Pepito tiene veinte libros.

»Pepito acaba de recibir una partida de setenta y dos conejos.

»Pepito reparte entre los pobres ochenta palos de “golf”.

»Pepito distribuye noventa chocolatinas…»

A medida que avanzaba la lectura del profesor, se extendían en el aula las manifestaciones de entusiasmo. Los párvulos modestos abrían sus ojos como grandes platos soperos, asombrados de las riquezas que poseía Pepito.

—¡Ochenta palos de golf! —murmuraba un modesto, lanzando breves gritos guturales.

El profesor continuó:

—«El caballo de Pepito come diariamente cinco kilos de cebada. ¿Cuánta cebada comerá el caballo de Pepito en tres años?»

Un alarido entusiasta partió de los últimos bancos.

—¡Tiene también un caballo! ¡Un hermoso caballo que se hincha de cebada! Porque cinco kilos diarios no se los come ni la mula de mi tío.

Varios chicos pudientes sufrieron ataques de rabia, pero pronto reaccionaron y optaron por morder enfáticamente sus pulidas uñas. Los desconcertaba la abrumadora riqueza de aquel niño; y, sobre todo, la magnitud y variedad de los inopinados regalos que recibía. Unas veces eran grandes cestas de frutas y verduras que él, bondadosamente, repartía entre las familias menesterosas. Otras, gruesas barras de azucaradas golosinas, que se apresuraba a fraccionar en pedazos para sus amiguitos. Otras, docenas de cachorros perrunos de las mejores razas.

¿Qué fortuna, que no fuera la del padre de Pepito, hubiera podido resistir tan dispendiosos obsequios? Pepito había eclipsado la magnificencia de los alumnos ricos, que a diario llegaban al colegio ataviados con gruesos paños y largas bufandas de cálida lana; eclipsaba asimismo el esplendor de sus relojes de pulsera, y también el fasto de sus blusas, bordadas en finos tules y sedas orientales.

—Mira qué sombrero tengo con la copa de terciopelo y el barbuquejo de charol —decía, a lo mejor, el benjamín de un ricachón a su compañero de banco.

—Eso no es nada comparado con las enormes riquezas que posee Pepito —respondía el otro—. Pepito tendrá, por lo menos, dieciséis sombreros como el tuyo. Y los repartirá cualquier día entre cuatro huérfanos.

El niño del ricachón se mordía el labio inferior, considerándose pobre y desamparado.

Y entonces comenzó una sorda conspiración de los colegiales más influyentes contra Pepito. Con alquitrán y brochas, escribieron en las paredes del colegio toscos letreros que decían:

«¡Abajo Pepito!»

«¡Abajo el farsante!»

«¡Pepito no es tan bueno como aparece en los problemas!»

«¡Pepito no reparte sus riquezas entre sus amigos! ¡Es todo mentira!»

Pero los párvulos humildes, embobados ante la abundancia y generosidad que presidían la vida de aquel niño, seguían admirándole.

—¡Cochinos envidiosos! —insultaban a los detractores de su ídolo.

El profesor, ajeno al estruendo de la lucha entablada entre sus discípulos, seguía leyendo en la aritmética abierta sobre su pupitre:

«Pepito ha comprado quince gallinas, que ponen treinta huevos semanales».

«Pepito quiere repartir treinta calcetines usados, pero en buen estado todavía, entre los niños pobres. ¿Cuántos calcetines le faltarán, suponiendo que haya cuarenta niños pobres con dos pies cada uno, y dos cojitos con un solo pie?»

Boquiabiertos, los admiradores de Pepito atendían al reparto de calcetines con los tímpanos tensos como tambores. Y así, admirado por unos y odiado por otros, el niño de la aritmética continuó durante todo el curso distribuyendo sus riquezas.

SINOPSIS
 
Amplio lote de relatos breves: biografías absurdas de personajes imposibles, viajes morrocotudos, embusteros impasibles, entrevistas y crónicas inventadas, historia de los descubrimientos (el gua, la barba, la suma, la nieve…). Un donjuán de fin de siglo. Un pobre hombre enamorado… Ejercicio de estilo codornicesco, con algo de ternura y en algún caso –el donjuán por ejemplo-, verdadera exhibición de dominiode la pluma.


martes, 8 de julio de 2014

YO ANTES DE TI - Jojo Moyes

Hay ciento cincuenta y ocho pasos entre la parada del autobús y la casa, pero pueden llegar a ser ciento ochenta si se camina sin prisa, como al llevar zapatos de plataforma. O zapatos comprados en una tienda de beneficencia que lucen mariposas en los dedos pero quedan sueltos en los talones, lo cual explica ese precio bajísimo de 1,99 libras. Di la vuelta a la esquina de nuestra calle (sesenta y ocho pasos) y vi la casa: un adosado de cuatro habitaciones en medio de una hilera de adosados de tres y cuatro habitaciones. El coche de mi padre estaba fuera, lo que significaba que aún no había ido a trabajar.

SINOPSIS

Louisa Clark sabe muchas cosas. Sabe cuántos pasos hay entre la parada del autobús y su casa. Sabe que le gusta trabajar en el café The Buttered Bun y sabe que quizá no quiera a su novio Patrick. Lo que Lou no sabe es que está a punto de perder su trabajo o que son sus pequeñas rutinas las que la mantienen en su sano juicio. Will Traynor sabe que un accidente de moto se llevó sus ganas de vivir. Sabe que ahora todo le parece insignificante y triste y sabe exactamente cómo va a ponerle fin. Lo que Will no sabe es que Lou está a punto de irrumpir en su mundo con una explosión de color. Y ninguno de los dos sabe que va a cambiar al otro para siempre.
Yo antes de ti reúne a dos personas que no podrían tener menos en común en una novela conmovedoramente romántica con una pregunta: ¿qué decidirías cuando hacer feliz a la persona a la que amas significa también destrozarte el corazón?