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lunes, 20 de enero de 2014

LA TRAMA FIBONACCI - Karmelo Gañán

Terminó la jornada sabiendo positivamente que le habían copiado hasta la letra gótica grande del principio de los libros antiguos. No le importó demasiado, le iban a pagar igual, y copiando siempre se les quedaría algo en la cabeza, que es el objetivo de la educación. Fermín apareció en la puerta del aula ansioso de noticias.

— ¿Qué? ¿Qué hay de nuevo en el tema de las pastillas?

— No grites, que me duele la cabeza.

— Bueno, ¿descubriste algo o te emborrachaste sin más?

— Sí a las dos cosas.

— Canta Pavarotti, que la afición está expectante.

— Hablando de italianos. ¿A qué te suena Fipanucci?

— A nada. O a un jugador de fútbol. No lo sé.

— Nerón es un perro. El cheque es para apostar. Las pastillas tendrían que estar adulteradas para que Nerón tenga más brío y se meriende a su oponente. El dueño de Nerón tiene que comprar las pastillas y las reconoce porque en el código de barras los números siguen la fórmula de Fipanucci. Me han robado la cartera con el cheque y no he alterado la composición química de las pastillas. Les he fallado.

— ¿A quién has fallado? ¿Qué tienes que ver tú con la química?

— A la banda, aunque ellos no se conocen entre sí. Me han confundido con el químico que adultera las pastillas para hacer al perro más competitivo. Por eso me dieron aquel paquete, y luego el cheque y la nota.

— Un momento. Luego se trata de peleas amañadas. ¿Cómo has dicho que se llama el italiano ése?

— Fipanucci.

— No. No es Fipanucci, es Fibonacci.

— Es Fipanucci. Me acuerdo perfectamente, lo grabé en la cabeza. Me lo dijo el dueño del puticlub, que es a la vez el contacto del parque.

— Probablemente no tenga ni puta idea de matemáticas y haya confundido el nombre. La serie de Fibonacci se basa en que el siguiente término de una sucesión es el resultado de la suma de los dos anteriores.

— No entiendo el griego, Pitágoras. Explícate.

— Por ejemplo: el primer término es el 0; el segundo el 1, que se dan por supuestos. El tercero es el 1, 0 más 1; el cuarto es el 2, 1 más 1; el quinto es el 3, 1 más 2; el sexto es el 5, 2 más 3; el séptimo es el 8, 3 más 5; y así sucesivamente. Siempre el siguiente es la suma de los dos anteriores. La serie es: 0,1,1,2,3,5,8,13,21,34, 55, 89, …

— Así que mirando la numeración del código de barras, el dueño del perro sabe qué caja escoger: aquella que cumpla con la serie de Fipa… Fibonacci.

— Eso es. Hoy comemos otra vez de bocadillos. Vamos a la farmacia del supermercado.

— Antes tengo que ir a la poli a denunciar el robo de la cartera. Además, ¿qué le vas a decir a tu querida esposa? Hoy no hay claustro.

— Comisión de exámenes. Vamos al súper. Luego vas a la comisaría.

SINOPSIS

La trama Fibonacci es una obra rebosante de cinismo e ingenio para leer de un tirón, para pensar sin darse cuenta de que se está pensando y para reír a mandíbula batiente. En cada página, en cada párrafo, hay dos o tres estocadas de un finísimo humor sarcáustico. La trama Fibonacci es la saeta de la sátira.
León, profesor de literatura en el instituto, se ve envuelto en una trama digna de las noveluchas por entregas a las que está acostumbrado, convirtiéndose en el alter-ello de su personaje favorito, Corbey Malone, detective aficionado incapaz de resolver una ecuación sin incógnitas. León vivirá toda una serie de peripecias que le llevarán desde un oscuro puticlú hasta una fábrica de anchoas abandonada donde se celebran peleas de perros clandestinas con traficantes de drogas implicados. Pero, todo esto, no es más que la tapadera que utiliza una curiosa secta pitagórica liderada por un sacerdotiso Drac Queen.
La trama Fibonacci es una novela con diferentes registros idiomáticos y culturales donde conviven el lenguaje elaborado y el vulgar; las matemáticas, la filosofía y la crítica social. Una sabrosa salsa agripicante, fácil de digerir, que deja buen sabor de boca.

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA TRAMA FIBONACCI - Karmelo Gañán

— Poniendo las cosas claras, doctor —continuó el presentador—, ¿cómo afecta el consumo de alcohol a las personas? Contésteme si es posible en términos concretos para que lo entiendan mejor nuestros telespectadores.

— Por ejemplo, un whisky mata unas 800 neuronas.

León, que estaba viendo la tele sin prestarle demasiada atención, se sobresaltó y una pequeña arcada le obligó a escupir parte del trago que tenía en la boca. Miró con recelo al vaso.

— Sí. La gente se está bebiendo el cerebro sin darse cuenta. Y las células nerviosas no vuelven a regenerarse —continuó el doctor en tono reprobador—. Tenemos unos cien mil millones de neuronas y las tenemos que mimar porque en la maraña de sus interconexiones reside todo lo que somos.

Aunque las matemáticas no eran su fuerte, León se aventuró en un pequeño cálculo: si se bebía tres whiskys por día, con doble, o digamos triple ración los fines de semana, eso hacía un total de… aproximadamente… ¡un millón y medio de neuronas por año!

— Pues no es tanto —se dijo a sí mismo en alto mientras se echaba otros cuatro dedos de un pure malt de la ganadería de McLeod of Skye: tostado, fino, bragado y bufador—. En treinta y tres años son unos cincuenta millones, una minucia en comparación con los cien mil millones. De cualquier modo con la pila de gilipollas que andan sueltos por el mundo, con la mitad vale y sobra.La palabra gilipollas había aparecido reiteradamente en sus últimas conversaciones. Nunca se había dando cuenta de que la usara con tanta frecuencia. Es como cuando escuchas una palabra nueva, que nunca has oído con anterioridad, o no te has percatado de ello: la palabra aparece en todas partes a partir de entonces…

— Gilipolleces —se dijo León después de ponerle dos banderillas de hielo al morlaco escocés y pegarle un par de pases. Entró en la garganta con una suave embestida.

— …y recuerden, queridos televidentes —dijo el presentador—, que tenemos que velar por nuestra salud.

— ¡Salud! —exclamó León brindando al aire con el vaso de whisky. Y apagó el televisor.

SINOPSIS

La trama Fibonacci es una obra rebosante de cinismo e ingenio para leer de un tirón, para pensar sin darse cuenta de que se está pensando y para reír a mandíbula batiente. En cada página, en cada párrafo, hay dos o tres estocadas de un finísimo humor sarcáustico. La trama Fibonacci es la saeta de la sátira.
León, profesor de literatura en el instituto, se ve envuelto en una trama digna de las noveluchas por entregas a las que está acostumbrado, convirtiéndose en el alter-ello de su personaje favorito, Corbey Malone, detective aficionado incapaz de resolver una ecuación sin incógnitas. León vivirá toda una serie de peripecias que le llevarán desde un oscuro puticlú hasta una fábrica de anchoas abandonada donde se celebran peleas de perros clandestinas con traficantes de drogas implicados. Pero, todo esto, no es más que la tapadera que utiliza una curiosa secta pitagórica liderada por un sacerdotiso Drac Queen.
La trama Fibonacci es una novela con diferentes registros idiomáticos y culturales donde conviven el lenguaje elaborado y el vulgar; las matemáticas, la filosofía y la crítica social. Una sabrosa salsa agripicante, fácil de digerir, que deja buen sabor de boca.