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martes, 11 de agosto de 2015

EL BUEN LEVIATÁN - Pierre Boulle

El Gargantúa proseguía su imprevista carrera, compartiendo equitativamente su tiempo entre el socorro a los infortunados y el abastecimiento a Europa del combustible negro. Sin embargo, el profesor Havard seguía impertérrito y, con él, algunos de los ecólogos más puros, que se enfurecían al haber estado obligados durante algún tiempo a poner sordina a sus vociferaciones sobre la malignidad del átomo y esto debido a la veneración supersticiosa del público y al temor a sus reacciones emocionales. El petrolero gigante seguía siendo, para ellos, más que nunca el Leviatán, pero habían trasladado su odio y sus predicciones apocalípticas al veneno que el monstruo llevaba en sus entrañas, veneno que cualquier accidente trivial podía hacerle vomitar en un momento dado, extendiéndose entonces una marea mortífera sobre millares de kilómetros cuadrados de océano.

Las estadísticas publicadas en sus revistas periódicas tendían a demostrar que su temor no era tan sólo el fruto perverso de una imaginación imbuida de un sentido catastrófico. Demostraban también que, incluso haciendo abstracción de los accidentes graves, los supertanques vertían anualmente en los mares unos dos millones de toneladas de petróleo como consecuencia de fugas, de falsas maniobras en el manejo de las compuertas o, sencillamente, con la limpieza de sus cisternas. Pero tampoco había que menospreciar el riesgo de un accidente grave. Los naufragios a causa de colisiones, las explosiones, las roturas se habían convertido casi en moneda corriente. A este respecto también hablaban las estadísticas. Desde el accidente del Torrey Canyon, cada año se registraban por decenas, cuando no por centenares, desastres semejantes, y desde luego, el Gargantúa no se encontraba libre de sufrir una de esas catástrofes. Por el contrario, su inusitado tamaño, su enorme arrastre de agua lo convertían en un blanco privilegiado para los golpes traidores de la mar. Los ecólogos afirmaban que, si hasta entonces nada de eso había ocurrido, se debía a una suerte insolente. Pero la suerte no dura una eternidad y sus matemáticos calculaban muy altas las probabilidades de que se produjera una catástrofe dentro de un plazo de algunos meses. El profesor Havard y sus amigos vivían con la febril esperanza de esa eventualidad, recapitulando sin cansarse, el aspecto apocalíptico que presentaría un navío de seiscientas mil toneladas, calculando en millones dentro de una de las hipótesis más optimistas el número de peces, de aves marinas y de pingüinos exterminados, sin contar la desaparición del plancton y las epidemias de hepatitis vírica para los seres humanos.

SINOPSIS

El gigantesco petrolero a propulsión nuclear Gargantúa surge ante la angustiada mirada de los ecólogos como un monstruo pernicioso que pasea por los mares. Sin embargo, al cabo de poco tiempo, semejante criatura infernal se revela bajo un aspecto doblemente bienhechor. En primer lugar, debido a ciertas virtudes insospechadas de la desintegración atómica. Y luego, a causa de una imprevista propiedad contenida en el viscoso veneno que acumula en sus flancos.
«Pido perdón a los ecólogos humildes y sinceros —nos dice Pierre Boulle—. En este libro solo arremeto contra quienes practican el culto ciego e inmoderado ante la moda y que, sobre todos, son incapaces de concebir una posible relatividad del Bien y del Mal». Tal es el mensaje, el símbolo que nos quiere transmitir Pierre Boulle con esta su nueva obra. 

viernes, 7 de agosto de 2015

SANGRE O AMOR - Donna Leon

Una vez en su despacho encendió el ordenador y, diciéndose a sí mismo que no era un gallina sino un valiente y podía hacer búsquedas básicas, estudió las estadísticas sobre acosadores: un término que, como serial killer, había penetrado la lengua italiana en su forma original. En cualquier caso, el inglés también había dado otras cosas como «privacidad», así que una de cal y otra de arena.

Empezó leyendo la documentación interna y las estadísticas de la questura, y después siguió con las cifras mucho más amplias del Ministerio de Interior. Leyó durante una hora con creciente interés y cada vez más angustia, hasta que no pudo evitar exclamar:

—¡Vaya con el latin lover!

La policía calculaba que casi todas las semanas morían dos mujeres asesinadas, en general a manos de algún ex. Había también incontables casos de muertes accidentales y varios ataques sanguinarios, ¿desde cuándo estaba de moda echarle ácido a una mujer en la cara?

Se acordaba de haber asistido tiempo atrás a un seminario en Rímini en el que un forense trajeado que parecía el típico farmacéutico de pueblo les habló de la gran cantidad de asesinatos que pasaban desapercibidos año tras año: las caídas eran muy comunes, igual que las mujeres que después de beber tomaban una sobredosis de pastillas. A veces se daban un golpe en la cabeza y se ahogaban en la bañera. A propósito de eso les contó un caso en particular: una vez le practicó la autopsia a una señora cuyo marido llegó del trabajo y la encontró flotando en el agua; según le contó a la policía, la había visto por última vez dormida en la cama. Se trataba de un hombre muy rico y también muy descuidado, pues había olvidado que las cámaras de vigilancia de la casa habían grabado a su mujer entrando en el baño y a él ocho minutos más tarde, desnudo y cargando un rollo de plástico de burbujas. El forense le encontró restos de ese plástico debajo de las uñas. «La gente joven y sana no resbala en la bañera. No lo olviden, señoras y señores», dijo antes de continuar con el caso siguiente.

—Y las chicas jóvenes no tropiezan y se caen de cabeza por la escalera de un puente —musitó Brunetti aunque no hubiera nadie para oírle.

Buscó la estadística de los últimos años y vio que las agresiones contra mujeres eran inversamente proporcionales al derrumbe de la economía: a medida que una subía, la otra bajaba. Al enfrentarse a la ruina económica, gran cantidad de hombres habían optado por el suicidio, pero eran muchos más los que volvían su rabia y desesperación —o la que quiera que fuese la emoción que los llevaba a eso— contra las mujeres que tenían más cerca. Las mataban o mutilaban con una frecuencia que a Brunetti le resultó apabullante.

Reflexionando, llegó a la conclusión de que éstas eran mujeres a las que los agresores conocían y amaban o habían amado, y en muchos casos con quienes habían criado a sus hijos. No se trataba de una diva distante e inalcanzable que estaba sobre un escenario, cantando para miles de personas en lugar de sólo para ti.

SINOPSIS

Un admirador de la soprano Flavia Petrelli ha traspasado la línea que separa a un fan inofensivo de un seguidor obsesionado. Conoce todos los pasos de su ídolo, dónde se encuentra en cada momento e intenta llamar su atención colmándola de rosas amarillas y regalos caros. Y lo que es peor: todo apunta a que está detrás de una serie de ataques sufridos por amigos y personas del entorno de la diva. La cantante de ópera se encuentra en Venecia interpretando con éxito Tosca en el emblemático teatro La Fenice, así que será sólo cuestión de tiempo que el comisario Guido Brunetti, viejo amigo de la infancia que ha ayudado a la artista en ocasiones anteriores, ponga a todo su equipo a su servicio. Eso incluye investigar en el pasado de Petrelli y conocer el lado oscuro del mundo del espectáculo, las presiones y la rivalidad que crece detrás del escenario. Como reconoce la artista, «los fans son fans: nunca son amigos» 

domingo, 3 de agosto de 2014

CÁSATE CONMIGO - Dan Rhodes

En la cena de ensayo de nuestra boda me levanté y pedí silencio en el salón haciendo tintinear mi copa. Les conté a los invitados que nada más conocer a Arnemetia supe que quería pasar el resto de mi vida con ella. Todos suspiraron al unísono y mi futura esposa se enjugó una lágrima de felicidad. Continué explicando que mi amor era tan fuerte que enseguida quise saberlo todo sobre ella. En ese punto empecé a proyectar algunos de mis hallazgos en una gran pantalla. Había un gráfico lineal donde se representaba la longitud de su pelo en el curso del tiempo; una serie de diagramas que mostraba los colores predilectos de su armario mes a mes, y un elaborado gráfico de conjuntos que documentaba la complejidad de sus cambios de humor. Ella no tenía ni idea de que yo había estado recabando esos datos, pero lamentablemente la sorpresa no le hizo mucha gracia.

- No sé si todo esto me parece romántico o repulsivo -dijo.

Les pidió a nuestros amigos y familiares que la ayudaran a decidir, y todos levantaron la mano para dar sus opiniones. Por desgracia, el ochenta y cuatro por ciento pensó que era repulsivo, mientras que sólo a un decepcionante dieciséis por ciento le pareció romántico. Un nuevo sondeo reveló que una mayoría comparable entendería perfectamente que la boda no siguiera adelante.

SINOPSIS

Son éstas unas historias sobre el matrimonio. Pero en ellas el amor no fluye apaciblemente sino que lo hace a trompicones bajo la mirada sarcástica de Dan Rhodes, que dibuja una imagen irreverente del compromiso y del divorcio. Son relatos que, al tiempo que suscitan sonrisas y a veces carcajadas, interpelan al lector provocando la identificación de realidades que se esconden tras la decepción del amor. Historias ácidas en las que la risa se ve a menudo acompañada de un sentimiento incómodo de vergüenza y también de ternura.

martes, 3 de junio de 2014

LA PROBABILIDAD ESTADÍSTICA DEL AMOR A PRIMERA VISTA - Jennifer E. Smith

En el otro extremo del salón su padre y Charlotte están prácticamente parados con los ojos fijos en ella. Pero cuando sus miradas se cruzan, su padre le sonríe con complicidad y Hadley no puede evitar sonreír también.

Esta vez, cuando toma la mano que Oliver le tiende para bailar, este tira de ella hasta que están muy juntos.

—¿Qué ha sido del baile de toda la vida? —le pregunta Hadley con la cara pegada a su hombro—. ¿No es así como bailan todos los caballeros ingleses?

Cuando Oliver contesta puede oír la sonrisa en su voz:

—Estoy trabajando en mi proyecto de investigación sobre maneras de bailar.

—¿Eso quiere decir que ahora nos toca el tango?

—Solo si te atreves.

—Ahora en serio. ¿Qué estás estudiando?

Oliver se retira un poco para mirarla.

—La probabilidad estadística de enamorarse a primera vista.

—Muy gracioso. Anda, dime la verdad.

—Es la verdad.

—Pues no te creo.

Oliver ríe y después se inclina hasta situar los labios junto al oído de Hadley.

—Dos personas que se conocen en un aeropuerto tienen un setenta y dos por ciento más de probabilidades de enamorarse que dos que se conozcan en cualquier otro sitio.

—Estás como una cabra —dice Hadley apoyando la cabeza en el hombro de Oliver—. ¿No te lo han dicho nunca?

—Pues sí —contesta Oliver riendo—. Tú, de hecho. Unas cien veces hoy.

—Bueno. Hoy ya casi se ha acabado —dice Hadley mirando el reloj dorado en la pared opuesta del salón—. Solo quedan cuatro minutos, son las once y cincuenta y seis.

—Eso significa que nos conocimos hace veinticuatro horas.

—Parece mucho más tiempo.

Oliver sonríe.

—¿Sabías que dos personas que se encuentran por lo menos tres veces en menos de veinticuatro horas tienen un noventa y ocho por ciento más de probabilidades de volver a encontrarse?

Esta vez Hadley no se molesta en llevarle la contraria. Aunque solo sea por una vez, prefiere pensar que Oliver tiene razón.

SINOPSIS



lunes, 2 de junio de 2014

LA VARIABLE HUMANA - Rodrigo Martín Noriega

Alfred Keitel miró su reloj una vez más, ajeno a las conversaciones de los estudiantes que llenaban la cafetería de la universidad en ese frío mediodía de noviembre. Supuso que el retraso de su ilustre colega Samuel Bates tenía como propósito ponerle nervioso o mostrarle a las claras su desprecio y la poca ilusión que le hacía aquella cita. Sonrió. Tenía que admitir que para un hombre a punto de cumplir los setenta años perder el tiempo era un lujo, pero no podía reprocharle nada a Samuel ni a sus pequeñas y mezquinas venganzas. Hace años Keitel refutó una de las teorías de Bates en un acalorado enfrentamiento académico que dejó la fama de Samuel hecha añicos en el competitivo mundo de los matemáticos profesionales. Lo más cruel de todo es que Samuel había sido uno de sus mejores alumnos, pero para Alfred Keitel los sentimientos no tenían nada que ver con las matemáticas. Tal vez fueran la única cosa en el mundo de la que podía afirmarse algo así.

—Alfred…

La voz de Samuel le devolvió al presente.

—Lo sé, llego tarde, pero me debo a mis alumnos —dijo con una sonrisa seca mientras se sentaba frente a Keitel sin ni tan siquiera quitarse la chaqueta.

—¿Quieres tomar algo?

—No gracias Alfred, tengo mucha prisa. De hecho podrías haberme escrito un mail.

—Odio los ordenadores. —El tono de voz de Alfred fue tan sombrío que Samuel se sintió intimidado a su pesar.

—Pues aquí me tienes.

Alfred apartó su taza de café y cruzó las manos sobre la mesa, como hacía cuando se disponía a revisar un examen delante de un alumno. Él también tenía sus propios trucos.

—Háblame de John Farrell.

Samuel cruzó los brazos a la defensiva. No le gustaba que nadie se metiera en sus asuntos.

—¿Por qué?

—Sé que tú diriges su investigación y que aspira a ser profesor asociado de tu departamento. Su currículo es excelente.

—¿Y?

—Lleva un mes escribiéndome. Quiere consultar algunas cosas conmigo.

Samuel palideció. Su orgullo se sintió golpeado ante aquella revelación. Alfred Keitel era un dinosaurio, una reliquia de los viejos tiempos. Puede que en otra época hubiera sido un genio, pero después de su misteriosa crisis personal de hacía unos años había abandonado la investigación y la docencia activa. La universidad le mantenía su despacho más en consideración a su prestigio que a su actividad real, como si fuera un oráculo cuya sabiduría pudiera iluminar a los demás por su mera presencia. Por eso Samuel recibió como una puñalada el saber que uno de sus pupilos se acercaba a sus espaldas al viejo Keitel. ¿Acaso Samuel no era lo suficientemente bueno para el joven y engreído Farrell?

—No sé qué decirte que no puedas suponer. Extraordinariamente inteligente pero con tendencia a perderse en sus propias abstracciones. Como muchos de nosotros a su edad, confía en el poder ilimitado de las matemáticas para ordenar el mundo, pero sus aspiraciones son por suerte mucho menos ambiciosas, e incluso de una ingenuidad sonrojante —explicó Samuel sin poder disimular los sentimientos contradictorios que John Farrell provocaba en él. Posiblemente aquel joven fuera el mejor entre todos los becarios de su departamento, pero a veces su condescendencia y la irritante seguridad en sí mismo que mostraba le molestaban profundamente. Y por encima de todo, Samuel intuía que John se creía mejor que él, y que recurriera a Keitel no hacía sino aumentar esa sensación.
[...]
—¿A qué te refieres con ingenuidad?

—Bueno, John Farrell cree que sería capaz de componer a la altura de Mozart o Bach con un mero programa informático basado en sistemas de combinatoria y estadística.

—Notas musicales seleccionadas arbitrariamente. Nada del otro mundo. Tal vez un programa compusiera algo parecido a Para Elisa tras probar cientos de combinaciones. El mono que escribiría las obras compuestas de Shakespeare tecleando en una máquina de escribir —argumentó Keitel intentando sacar más información y sin tener muy claro de si aquello le tranquilizaba o agudizaba sus temores.

—No exactamente. Lo que Farrell pretende es crear un programa que componga las obras que Beethoven hubiera compuesto de haber seguido vivo, no que componga lo mismo, si es que el verbo componer tiene algún sentido aquí. Es decir, el mono de Farrell escribiría la secuela de Hamlet, por decirlo de alguna manera. Y no aleatoriamente, a la primera.

Keitel tardó un largo segundo en hablar.

—¿Y cómo pretende conseguir algo así?

—Con las matemáticas. x al cuadrado igual a La pasión según San Mateo.

Samuel parecía irritado. Como hombre pragmático, creía que la ciencia debía estar al servicio de los intereses reales de la humanidad, y por eso no soportaba que el talento (algo de lo que John Farrell andaba sobrado, no podía negarlo) se malgastara en fantasías y ensoñaciones que podían servir de entretenimiento para congresos de matemáticos pero cuya utilidad práctica era nula.
[...]
—Dime una cosa, Samuel —dijo Keitel para interrumpir el curso de sus pensamientos—. ¿Crees que lo conseguirá?
Bates miró a su antiguo profesor con cara de no haber entendido la pregunta.

—¿A qué te refieres?

—Muy sencillo. Si lo que Farrell pretende fuera posible, ¿crees que este joven tiene la capacidad necesaria para llevarlo a cabo?

—Puedo decirte que él está convencido de ello. Pero todo su proyecto parte de una premisa errónea que él es incapaz de ver.

—¿Cuál?

—Olvida la inspiración.

—¿La inspiración?

—Ningún programa informático, ningún sistema matemático tendrán nunca talento creativo, inspiración, el soplo divino, si lo prefieres.
[...]
—Supongo que tienes razón —concluyó finalmente—. En cualquier caso será una pena que John Farrell malgaste sus mejores años en un proyecto condenado al fracaso.
—Yo solo soy su director, me limito a observar, evaluar o aconsejar. Pero John no escucha a nadie. Él dice que su proyecto es solo el primer paso.
Keitel sintió un escalofrío recorriendo su espalda, como si detrás de él alguien hubiera abierto una puerta.

—¿El primer paso de qué?

—El primer paso. Es lo único que dice. Por desgracia para él no habrá un segundo paso y desperdiciará unos años preciosos para descubrirlo.

Samuel Bates miró su reloj para indicar que la conversación había terminado.

—Tengo que irme, Keitel.

—Gracias por haber venido.

SINOPSIS

John Farrell es un genio de las matemáticas decidido a explorar los límites de esa ciencia que puede explicar el mundo. Utilizando las matemáticas, consigue emular a Chopin con resultados asombrosos, pero quiere ir más allá: ¿hay algo que no pueda explicarse con las matemáticas, con la lógica? ¿Hasta dónde puede llegar el hombre con ellas? Novela sobre la ciencia, la música y la filosofía, este brillante relato de construcción impecable atrapa al lector desde la primera página por su agilidad y su capacidad de plantear con sencillez grandes cuestiones, mientras nos implica en una trama que sorprende. Su autor, para quien la amenidad es aliada imprescindible, narra una historia que se permite interrogarnos a la vez sobre el verdadero sentido de la libertad humana, sobre el destino y los límites del hombre para manejarlo. Hacia el final, la intriga alcanza su clímax y logra sobresaltar una vez más al lector con un desenlace propio de la mejor novela negra.
Esta novela ha obtenido el Premio de Novela Corta 2012 de la Fundación MonteLeón. El jurado estuvo compuesto, entre otros, por los novelistas y miembros de la real Academia española Luis Mateo Díez y José María Merino. En palabras de este último, se trata de una «excelente obra» que roza la ficción científica realizada con «brillantez y concisión», además de ser entretenida. Por su parte, Luis Mateo Díez ha considerado un acierto haber escogido el género de novela corta, que supone un gran reto literario. En su opinión, La variable humana es un trabajo «sorprendente, inquietante y complejo».

lunes, 31 de marzo de 2014

LOS CRÍMENES DEL NÚMERO PRIMO - Reyes Calderón

Iturri dejó que hablara. Un agente de campo no tenía muchas ocasiones de abrir su alma y volcar su bilis al exterior.

—¿Tiene usted hijos, inspector?

Se esperaba la pregunta. Siempre la hacían los casados, la mayoría de las veces, aunque al parecer no en ésta, para quejarse del peso de las cargas familiares.

—Soltero, de momento —respondió de inmediato.

Llevaba el latiguillo bien aprendido.

—¿Y cómo lo resiste? ¿Toma tranquilizantes, bebe, se droga?

Iturri pensó fugazmente en su afición al coñac, pero de inmediato borró esa idea de la cabeza.

—Lo cierto es que hago algo más sencillo y más sano: pienso en los porcentajes; ellos me consuelan.

—¿Porcentajes? ¿Es usted el agente Iturri de la Interpol o me han pasado con el profesor de matemáticas?

—Emilio, lo que usted y yo nos vemos obligados a contemplar son los comportamientos desviados, los que se encuentran en las colas de la campana de Gauss. Muy separados del comportamiento normal, no representan más que una ínfima parte de las conductas ordinarias. Lo habitual, lo frecuente, lo que hace la mayoría es actuar decentemente y apreciarse los unos a los otros. Lo normal, lo frecuente es que las mujeres sean heroicas y, como la suya, tengan hijos, les quieran, les cuiden y den su vida por ellos. Lo normal, lo frecuente es que los padres como usted se alegren de poner una gota más de bondad y belleza en el mundo. Ése es el porcentaje correcto: el noventa y nueve por ciento. Pero usted y yo tenemos la desgracia de ver el mundo con el cristal de los descarriados, siempre de color negro, siempre lleno de dolor. De vez en cuando es conveniente pensar en el noventa y nueve por ciento restante.

—Sí, tiene razón, inspector. Lo siento, me ha pillado en un mal momento. Quizá sea verdad que estoy cansado. ¿En qué puedo ayudarle?

—En realidad, no lo sé. Tengo entre manos un posible robo sacrílego y me dicen que usted sigue ese tipo de cuestiones.

—En efecto, lo hago, pero necesitaría que enfocara algo mejor el objetivo.


SINOPSIS



La juez Lola MacHor está a punto de enfrentarse a la experiencia más terrible de su carrera: dos cuerpos con vestes clericales son encontrados en una remota ermita, brutalmente asesinados; los cadáveres aparecen rodeados por una importante cantidad de dinero y de un antiguo Lignum Crucis. Poco después, el arzobispo de Pamplona recibe en su palacio un extraño paquete: un dedo humano dentro de un pequeño ataúd. A partir de estos hechos, obra sin duda de una mente calculadora y perversa, la juez inicia una investigación que la llevará a adentrarse en el corazón de las tinieblas.

Con la colaboración de Juan Iturri, inspector de la Interpol y viejo amigo, y la inesperada ayuda del padre Chocarro, un antiguo matemático reconvertido en místico, empieza la búsqueda del asesino. Pero los crímenes no han hecho sino comenzar. Y pronto descubrirán que ellos mismos forman parte de un plan mucho más amplio, donde las voces del pasado resuenan con los ecos de la venganza, y sus propias vidas están en peligro. En una carrera contra el tiempo, sólo disponen de una pista para localizar al autor de los crímenes: un número primo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA TRAMA FIBONACCI - Karmelo Gañán

— Poniendo las cosas claras, doctor —continuó el presentador—, ¿cómo afecta el consumo de alcohol a las personas? Contésteme si es posible en términos concretos para que lo entiendan mejor nuestros telespectadores.

— Por ejemplo, un whisky mata unas 800 neuronas.

León, que estaba viendo la tele sin prestarle demasiada atención, se sobresaltó y una pequeña arcada le obligó a escupir parte del trago que tenía en la boca. Miró con recelo al vaso.

— Sí. La gente se está bebiendo el cerebro sin darse cuenta. Y las células nerviosas no vuelven a regenerarse —continuó el doctor en tono reprobador—. Tenemos unos cien mil millones de neuronas y las tenemos que mimar porque en la maraña de sus interconexiones reside todo lo que somos.

Aunque las matemáticas no eran su fuerte, León se aventuró en un pequeño cálculo: si se bebía tres whiskys por día, con doble, o digamos triple ración los fines de semana, eso hacía un total de… aproximadamente… ¡un millón y medio de neuronas por año!

— Pues no es tanto —se dijo a sí mismo en alto mientras se echaba otros cuatro dedos de un pure malt de la ganadería de McLeod of Skye: tostado, fino, bragado y bufador—. En treinta y tres años son unos cincuenta millones, una minucia en comparación con los cien mil millones. De cualquier modo con la pila de gilipollas que andan sueltos por el mundo, con la mitad vale y sobra.La palabra gilipollas había aparecido reiteradamente en sus últimas conversaciones. Nunca se había dando cuenta de que la usara con tanta frecuencia. Es como cuando escuchas una palabra nueva, que nunca has oído con anterioridad, o no te has percatado de ello: la palabra aparece en todas partes a partir de entonces…

— Gilipolleces —se dijo León después de ponerle dos banderillas de hielo al morlaco escocés y pegarle un par de pases. Entró en la garganta con una suave embestida.

— …y recuerden, queridos televidentes —dijo el presentador—, que tenemos que velar por nuestra salud.

— ¡Salud! —exclamó León brindando al aire con el vaso de whisky. Y apagó el televisor.

SINOPSIS

La trama Fibonacci es una obra rebosante de cinismo e ingenio para leer de un tirón, para pensar sin darse cuenta de que se está pensando y para reír a mandíbula batiente. En cada página, en cada párrafo, hay dos o tres estocadas de un finísimo humor sarcáustico. La trama Fibonacci es la saeta de la sátira.
León, profesor de literatura en el instituto, se ve envuelto en una trama digna de las noveluchas por entregas a las que está acostumbrado, convirtiéndose en el alter-ello de su personaje favorito, Corbey Malone, detective aficionado incapaz de resolver una ecuación sin incógnitas. León vivirá toda una serie de peripecias que le llevarán desde un oscuro puticlú hasta una fábrica de anchoas abandonada donde se celebran peleas de perros clandestinas con traficantes de drogas implicados. Pero, todo esto, no es más que la tapadera que utiliza una curiosa secta pitagórica liderada por un sacerdotiso Drac Queen.
La trama Fibonacci es una novela con diferentes registros idiomáticos y culturales donde conviven el lenguaje elaborado y el vulgar; las matemáticas, la filosofía y la crítica social. Una sabrosa salsa agripicante, fácil de digerir, que deja buen sabor de boca.

sábado, 30 de noviembre de 2013

CASINO - Nichola Pileggy

Rosenthal El Zurdo no creía en la suerte. Creía en las probabilidades. En los números. En las posibilidades. En las matemáticas. En las fracciones de datos que había acumulado copiando estadísticas de equipos en ficheros. Consideraba que los partidos estaban decididos de antemano y que se podía comprar a los árbitros. Conocía a algunos jugadores de baloncesto que practicaban durante muchas horas al día el arte del lanzamiento al aro y a otros jugadores que apostaban por el intermedio entre las probabilidades existentes y conseguían un beneficio del diez por ciento del dinero apostado. Estaba seguro de que determinados atletas hacían el vago y otros el lesionado. Creía en las rachas de victoria o derrota; creía en la gama de puntos, en las apuestas sin límite y en los que dominaban hasta tal punto la mecánica de las cartas que podían repartir sin cortar el celofán de la baraja. En otras palabras, en lo referente al juego, El Zurdo creía en todo menos en la suerte. La suerte era el enemigo en potencia. La suerte era la tentadora, la que susurraba con aire seductor y le alejaba a uno de los datos. No tardó El Zurdo en aprender que si quería dominar la técnica y convertirse en un profesional, tenía que eliminar del proceso incluso la más remota posibilidad de casualidad.

SINOPSIS

Nadie sabía más sobre el mundo del juego y las apuestas que Frank «Lefty» Rosenthal, el cerebro de las matemáticas que, junto con su socio y mejor amigo, Anthony «the Ant» Spilotro, matón y asesino a sueldo, llegaron a Las Vegas con el objetivo de conquistarla para la mafia. Durante años formaron un equipo perfecto, Lefty ponía la inteligencia y su atención obsesiva por los detalles, y Tony mantenía a los jefes contentos con sus maletas semanales llenas de millones de dólares en efectivo. Su organización tenía que haber durado para siempre, hasta que la bella Geri se cruzó en el camino de ambos… Todo voló por los aires cuando seis jefes del crimen organizado fueron condenados a cadena perpetua, lo que provocó la expulsión definitiva de la mafia del "paraíso" que se había construido en medio del desierto.

martes, 17 de septiembre de 2013

LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT - Jöel Dicker

En el otoño de 2007 se cumplió un año de la publicación de mi primer libro, y seguía sin haber escrito una mísera línea del siguiente. Cuando no hubo más cartas que archivar, dejaron de reconocerme en los lugares públicos y mi cara desapareció de las grandes librerías de Broadway, comprendí que la gloria era efímera, una gorgona hambrienta que reemplazaba rápidamente a aquellos que no le daban de comer. Los políticos del momento, la estrella del último reality o el grupo de rock de moda me habían robado mi parte de atención. Y, sin embargo, no habían pasado más de doce cortos meses, un lapso de tiempo ridículamente breve a mis ojos pero que, en la escala de la Humanidad, equivalía a una eternidad. Durante ese mismo año, solamente en Estados Unidos, habían nacido un millón de niños, habían muerto un millón de personas, más de diez mil habían recibido un disparo, medio millón habían caído en la droga, un millón se habían hecho ricas, diecisiete millones habían cambiado de teléfono móvil, cincuenta mil habían fallecido en accidente de coche y, en las mismas circunstancias, dos millones habían sido heridas de mayor o menor gravedad. En cuanto a mí, sólo había escrito un libro.


SINOPSIS

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, es una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policiaca de la narrativa extranjera, cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. El mayor fenómeno editorial de los últimos años: un joven suizo de 27 años con un thriller monumental, literariamente adictivo. La novela ha ganado el Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. La verdad sobre el caso Harry Quebert, descrita como un cruce de Larsson, Nabokov y Philip Roth, ha recibido el favor del público y de la crítica más exigente. Su traducción a treinta y tres idiomas la confirma como el próximo fenómeno literario global. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido. «Todo el mundo hablaba del libro. Ésta es la primera frase de La verdad sobre el caso Harry Quebert: una profecía autocumplida, pues el libro de Joël Dicker ya se ha transformado en un fenómeno mundial.» Le Monde «Adictos a Dicker. Sus más de 600 vibrantes páginas son una maravilla de trama, con giros, asesinatos, falsos culpables y verdaderos destinos. Esta novela será vuestra perdición... y vuestra felicidad... Una vez comenzada, imposible soltarla.» Philippe Trétiack, Elle.


domingo, 30 de junio de 2013

EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE - Mark Haddon

En el colegio tenemos un estanque con ranas, que están allí para que aprendamos a tratar a los animales con cariño y respeto, porque algunos de los niños del colegio son muy malos con los animales y creen que es divertido aplastar gusanos o tirar piedras a los gatos.

Y algunos años hay montones de ranas en el estanque, y algunos años hay muy pocas. Y si hicieras un gráfico de cuántas ranas había en el estanque tendría este aspecto (pero ese gráfico es lo que se llama "hipotético", que significa que las cifras no son cifras reales, sino que sólo es una ilustración:


Y si mirases el gráfico podrías pensar que en 1987 y 1988 y 1989 y 1997 hizo un invierno realmente frío, o que había una garza real que venía a comerse montones de ranas (a veces hay una garza real que viene y trata de comerse las ranas, pero hay una tela metálica sobre el estanque que lo impide).

Pero a veces no tiene nada que ver con inviernos fríos o gatos o garzas. A veces son tan solo matemáticas. He aquí una fórmula para una población de animales:




Y en esa fórmula representa la densidad de población. Cuando la población es lo más grande que puede llegar a ser. Y cuando la población se ha extinguido. es la población en un año, y  es la población en el año anterior. Y  es lo que se llama una constante. Cuando   es menor que 1, la población es cada vez más pequeña y se extingue. Y cuando   está entre 1 y 3, la población crece y después se estabiliza. [...] Y cuando   está entre 3 y 3,57 la población sigue ciclos. Pero cuando   es mayor que 3,57 la población se vuelve caótica como en el primer gráfico.

Eso lo descubrieron Robert May y George Oster y Jim Yorke. Y significa que a veces las cosa son tan complicadas que es imposible predecir qué va a pasar a continuación, pero en realidad obedecen unas reglas muy sencillas.

SINOPSIS


El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que se parece a ninguna otra. Elegiada con entusiaso por autores consagrados como Oliver Sacks e Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whtibread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro.

Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield. A sus quince años, Christhoper Boone, conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507 pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de la vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable.

SÁBADO - Ian McEwan

Como aparentando normalidad, las luces de aterrizaje destellan. Pero el ruido del motor lo delata todo. [...]

Ya no piensa en despertara Rosalind [su mujer]. ¿Para qué despertarla por esta pesadilla? De hecho, el espectáculo posee el aura familiar de un sueño recurrente. Como la mayoría de los pasajeros, exteriormente sojuzgados por la monotonía del transporte aéreo, a menudo deja que sus pensamientos repasen las probabilidades mientras está sentado, atado y dócil, delante de una comida envasada. Al otro lado de la pare de acero fino y alegre plástico chirriante la temperatura es de sesenta grados bajo cero y la altitud de cuarenta mil pies sobre el suelo. Lanzado a través del Atlántico a una velocidad de ciento cincuenta metros por segundo, te sometes a esta locura porque todo el mundo lo hace. Los demás pasajeros están tranquilos porque tú y los que te rodean parecéis serenos. 
Si se mira de una determinada manera -muertes de pasajeros por milla-, las estadísticas confortan. ¿Y cómo, si no, asistir a una conferencia en el sur de California? El viaje aéreo es un mercado bursátil, un truco de percepciones reflejadas, una frágil alianza de fe colectiva; siempre que los nervios no se desquicien y no haya bombas ni piratas aéreos a bordo, todo el mundo prospera. Cuando falle algo, no habrá medias tintas. Visto de otra forma -muertes por trayecto-, los números no son tan buenos. El mercado podría derrumbarse. [...]

El avión pasa por detrás de las copas de los árboles. El fuego titila festiva, brevemente, entre las tramas grandes y pequeñas. Perowne da en pensar que debería hacer algo. Cuando los servicios de emergencia hayan tomado nota o transmitido su llamada, lo que tenga que ocurrir ya habrá pasado. Si está vivo, el piloto ya habrá avisado por radio. Quizás ya estén cubriendo de espuma la pista de aterrizaje. En esta etapa es inútil correr al hospital a ofrecer tu ayuda. Heathrow no figura en la zona de su plan de emergencia. En otro lugar, más al oeste, en dormitorios oscuros, personal médico se estará vistiendo sin saber qué ha sucedido. Faltan aún veinticuatro kilómetros de descenso. Si explotan los tanques de combustible no habrá salvación para los pasajeros.


SINOPSIS

Henry Perowne es un hombre feliz. Es un reconocido neurocirujano y está casado con Rosalind, una abogada de un importante periódico. Ambos disfrutan su trabajo, se quieren y quieren a sus hijos, un prometedor músico y una joven poeta. Es sábado, 15 de febrero de 2003, el día de las grandes manifestaciones contra la guerra de Irak. Henry se despierta, va hacia la ventana de su dormitorio y ve un avión en llamas que sobrevuela Londres muy bajo. Henry teme un accidente terrible, un ataque terrorista. Más tarde, escuchando la radio, sabrá que se trata de un aterrizaje forzoso. Y Henry volverá a dormir, y hará el amor con su mujer, y se irá luego a su partida de squash semanal. Pero la visión nocturna no ha sido sino el presagio de la realidad azarosa que irrumpirá en la plácida burbuja de su vida tan armoniosa...

miércoles, 12 de junio de 2013

EL ESCARABAJO DE ORO - Edgar Allan Poe

[Junto a los restos de un barco pirata, el protagonista encontró un pergamino con un mensaje lleno de signos:
( 5 3 ± ± + 3 0 5 ) ) 6 * ; 4 8 2 6 ) 4 ± . ) 4 ± ) ; 8 0 6 * ; 4 8 + 8 Ŋ 6 ...
Sospechó que indicaría la posición de un tesoro y se puso a descifrarlo.]

Signo 8 ; 4 ± ) * 5 6 ( + 1 0 9 2 : 3 ¿ Ŋ - .
Frecuencia 33 24 19 16 16 13 12 11 11 8 8 6 5 5 4 4 3 2 1 1 

La letra más frecuente en un texto en inglés es la "e". Después, la serie es la siguiente: "a o i d h n r s t u y c f g l m w b k p q x z". La "e" predomina hasta el punto de que es raro hallar una frase de alguna longitud de la que no sea el carácter principal. Como el signo predominante es el "8", empezaremos por asignárselo a la "e" del alfabeto natural. [...] Ahora, de todas las palabras, "the" es la más usual; por tanto, debemos ver si está repetida una combinación de tres signos, siendo el último de ellos el "8". [...] Hay nada menos que siete combinaciones de los signos "; 4 8". Podemos, por tanto, suponer que ";" representa "t", "4" representa "h", y "8" representa "e".

Acabamos de fijar una sola palabra; pero ésta nos permite también descubrir algunos comienzos y finales de otras. Veamos, por ejemplo, el penúltimo caso en que aparece la combinación "; 4 8" casi al término del mensaje. Sabemos que el ";" que viene inmediatamente después es el comienzo de una palabra, y de los seis signos que siguen a ese "the", conocemos, por lo menos, cinco. Sustituyamos, pues, esos signos por las letras que representan, dejando un espacio para el desconocido: "t_eeth".

Probamos con el alfabeto completo para encontrar una letra que se pueda adaptar a ese hueco dando una palabra con sentido. Vemos que no existe. Por lo tanto debemos desechar el grup "th" como parte de esta palabra. Reduzcamos, pues, los signos a "t_ee".

Utilizando el alfabeto, si es preciso, como antes, llegamos a la palabra "tree" (árbol), como la única inteligible. Obtenemos así otra letra, la "r" representada por "(".

SINOPSIS

La vida de tres hombres, William Legrand, su fiel criado Júpiter y el propio narrador, está a punto de cambiar para siempre. Todo comienza con el hallazgo casual por Legrand, entomólogo aficionado, de un ejemplar de escarabajo de una especie desconocida hasta el momento.
El hallazgo del escarabajo y las inquietantes supersticiones de Júpiter impregnan los comienzos del relato, creando un ambiente de extrañeza y de misterio. Ciertamente, el desconcertante comportamiento de Legrand no contribuye a despejar el desasosiego que rezuma la historia. ¿Se ha vuelto loco, como sospechan sus amigos? Tras un inesperado giro de los acontecimientos, la narración cambia por completo, se vuelve analítica y racional, casi matemática.


martes, 11 de junio de 2013

LA PROBABILIDAD ESTADÍSTICA DEL AMOR A PRIMERA VISTA - Jennifer E. Smith



Podía haber salido de mil maneras distintas.

Por ejemplo, si no se hubiera olvidado el libro, no habría tenido que volver a entrar corriendo en casa mientras su madre la esperaba fuera con el coche en marcha, mientras del tubo de escape salía una nube de humo que se fundía con el calor del atardecer.

O incluso antes. Si no hubiera esperado hasta el último momento para probarse el vestido, entonces se habría dado cuenta antes de que los tirantes eran demasiado largos y su madre no habría tenido que sacar su viejo costurero y convertido la encimera de la cocina en una mesa de operaciones en un intento desesperado por salvar la vida a aquel triste trozo de tela color lavanda en el último minuto.


O más tarde: si no se hubiera cortado con el papel mientras imprimía su billete, si no hubiera perdido el cargador del móvil, si no hubiera habido atasco en la carretera al aeropuerto. Si no se hubieran pasado el desvío o no se hubiera hecho un lío con las monedas en el peaje y estas no se hubieran caído debajo del asiento mientras los conductores de detrás protestaban haciendo sonar el claxon.

Si la rueda de la maleta no hubiera estado torcida.

Si se hubiera dado un poco más de prisa en llegar a la puerta de embarque.

Aunque tal vez habría dado lo mismo.

Tal vez hacer recuento de todos los retrasos de aquel día era inútil, porque si no alguna de esas, habría sido cualquier otra cosa: el tiempo en el Atlántico, lluvia en Londres, nubes que amenazan tormenta en Nueva York durante una hora antes de proseguir su camino. Hadley no cree demasiado en cosas como el destino o la fatalidad, pero lo cierto es que tampoco ha creído nunca demasiado en la puntualidad de las líneas aéreas.

Y de todas maneras, ¿cuántos aviones despegan a su hora?

Nunca en su vida ha perdido un vuelo. Ni una sola vez.

Pero cuando esta tarde llega por fin a la puerta de embarque se encuentra a los auxiliares de vuelo cerrando el acceso y apagando los ordenadores. El reloj de la pared marca las 18.48 y justo detrás de la ventana puede verse el avión como una gigantesca fortaleza de metal; por la expresión de las caras de los presentes queda claro que nadie más va a embarcar.

Ha llegado cuatro minutos tarde, lo que, bien pensado, no parece mucho; una pausa para la publicidad, el descanso entre dos clases, el tiempo que lleva calentar un plato precocinado en el microondas. Cuatro minutos no es nada. Todos los días en todos los aeropuertos del mundo hay personas que suben al avión en el último momento, jadeando cuando colocan su equipaje en los compartimentos superiores y se dejan caer en sus asientos con un suspiro de alivio mientras el aparato enfila la pista de despegue rumbo al cielo.

Pero no Hadley Sullivan, que suelta distraída su mochila mientras permanece de pie junto al ventanal, mirando al avión alejarse de la rampa con forma de acordeón, los motores de las alas rotando cuando se dirige hacia la pista de despegue sin ella.

Al otro lado del océano, su padre está haciendo el último brindis y los empleados del hotel pulen con guantes blancos la plata para el banquete de mañana. Detrás de ella, el chico que tiene el asiento 18 C para el siguiente vuelo a Londres se está comiendo un donuts glaseado, ajeno a la mancha de azúcar que este ha dejado en su camisa azul.

Hadley cierra los ojos solo un instante y cuando los vuelve a abrir el avión ha desaparecido.

¿Quién habría imaginado que cuatro minutos lo cambiarían todo?


SINOPSIS

¿Desde cuándo son puntuales los aviones a la hora de despegar?

Hadley ha llegado cuatro minutos tarde, lo que, bien pensado, no parece mucho: una pausa para la publicidad, el descanso entre dos clases, el tiempo que lleva calentar un plato precocinado en el microondas. Cuatro minutos no son nada.

Cierra los ojos solo un instante y, cuando los vuelve a abrir, el avión ha desaparecido.

Los caprichos del destino y las casualidades de la vida son el motor de esta conmovedora novela sobre lazos familiares, segundas oportunidades y primeros amores. Desarrollada a lo largo de 24 horas, la historia de Hadley y Oliver nos convence de que el amor verdadero puede aparecer en nuestras vidas cuando menos lo esperamos.


martes, 14 de mayo de 2013

CANSADOS DE ESTAR MUERTOS - Juan Bonilla




Morgana estudia tercero de Matemáticas. Si alguien le pregunta por qué, ella se refugiará en las historia del astrónomo, el físico y el matemático que llegaron a Escocia y distinguieron, a través de la ventana del salón del hotel en el que se hospedaban, una oveja negra que pastaba en le prado que circundaba el edificio. El astrónomo exclamó: Qué fascinante, en Escocia las ovejas son negras, suscitando la protesta del físico, que reaccionó corrigiéndole: No, algunas ovejas escocesas son negras. El matemático, al ser requerido para que interviniese, se limitó a sugerir: Sólo puedo decir que en Escocia existe al menos un prado que tiene al menos una oveja con al menos uno de sus costados de color negro. Aquella anécdota [...] expresaba mejor que cualquier confesión personal por qué a Morgana le entusiasmaba una disciplina erigida sobre la pura abstracción que permitía mirar a la apariencia de las cosas sin dejarse engañar por ellas. [...] Las matemáticas abolían las opiniones y los credos basados en el humo de la fe, y esto era suficiente motivo para confiar en ellas, para encontrar calor en su frialdad.


[Faustino, de cuarenta años, un antiguo novio de Morgana, vivía solo y para combatir la rutina de su vida utilizaba distintas estrategias. Por ejemplo, en la época en que había un único canal de televisión, las noches que emitían una película, anotaba] en un cuaderno una especie de "hit-parade" en el que iba detallando las películas y el número de ventanas iluminadas que había contado a la hora de su emisión en los edificios a los que su mirada podía alcanzar. El resultado distaba mucho de los anhelos de revolucionario, ya que la noche en la que programaron "Enmanuel" se batión el record de audiencia, treinta y siete ventanas iluminadas, que hasta entonces ostentaba "El imperio de los sentidos", veinticuatro ventanas. No se le escapaba que aquel método de contabilidad carecía de rigor y reparaba en que muchas de las ventanas iluminadas no tenían por qué delatar a espectadores de las películas de madrugada, pero daba igual. La noche en que emitieron "El acorazado Potemkin", reforzado con un documental acerca de la personalidad del director, sólo permanecieron iluminadas cinco ventanas. El ciclo dedicado a Murnau no mereció más que el seguimiento de aquellos que se cobijaban tras dos ventanas iluminadas. La revolución pendiente tardaría mucho en llegar.

SINOPSIS

Morgana acaba de perder a su madre y Fausto es un antiguo admirador de la muerta. Alrededor de ellos van apareciendo una serie de extraños personajes que conforman el misterioso paisaje de la ciudad de Zugzwang.
Morgana y Fausto aprenderán juntos a defenderse de la muerte, de la rutina y del hastío en el que a veces caemos los seres humanos. 


sábado, 11 de mayo de 2013

LA CAVERNA * - José Saramago



Nota: Como ya comenté en la entrada anterior, aquí está el texto original.

Buenas tardes, señor Algor, Buenas tardes, señor, Supongo que imagina por qué motivo le estoy telefoneando hoy, Supone bien, señor, dígame, Tengo ante mí los resultados y las conclusiones del sondeo acerca de sus artículos, [...] Y esos resultados cuáles son, señor, preguntó Cipriano Algor, Lamento informarle de que no fueron tan buenos como desearíamos, si es así nadie lo lamentaría más que yo, Temo que su participación en la vida de nuestro Centro ha llegado al final, [...] Vaya tomando nota de los resultados, dígamelos, El universo de los clientes sobre el que incidiría el sondeo quedó definido desde el principio por la exclusión de las personas que por edad, posición social, educación y cultura, y también por sus hábitos conocidos de consumo, fuesen previsible y radicalmente contrarias a la adquisición de artículos de este tipo, es bueno que sepa que si tomamos esta decisión, señor Algor, fue para no perjudicarlo de entrada, Muchas gracias, señor, Le doy un ejemplo, si hubiéramos seleccionado cincuenta jóvenes modernos, cincuenta chicos y chicas de nuestro tiempo, puede tener la certeza, señor Algor, de que ninguno querría llevarse a casa uno de sus muñecos, o si se lo llevase sería para usarlo en algo así como tiro al blanco, Comprendo, Escogimos veinticinco personas de cada sexo, de profesiones e ingresos medios, personas con antecedentes familiares modestos, todavía apegadas a gustos tradicionales, y en cuyas casas la rusticidad del producto no desentonaría demasiado, E incluso así, Es verdad, señor Algor, incluso así los resultados fueron malos, Qué le vamos a hacer, señor, Veinte hombres y diez mujeres respondieron que no les gustaban los muñecos de barro, cuatro mujeres dijeron que quizás los compraran si fuesen más grandes, tres podrían comprarlos si fuesen más pequeños, de los cinco hombres que quedaban, cuatro dijeron que ya no estaban en edad de jugar y otro protestó por el hecho de que tres de tres de las figurillas representasen extranjeros, para colmo exóticos, y en cuanto a las ocho mujeres que todavía faltan por mencionar, dos se declararon alérgicas al barro, cuatro tenían malos recuerdos de esa clase de objetos, y sólo las dos últimas respondieron agradeciendo mucho la posibilidad que les había sido proporcionada de decorar gratuitamente su casa con unos muñequitos tan simpáticos, hay que añadir que se trata de personas de edad que viven solas, Me gustaría conocer los nombres y las direcciones de esas señoras para darles las gracias, dijo Cipriano Algor, Lo lamento, pero no estoy autorizado a revelar datos personales de los encuestados, es una condición estricta de cualquier sondeo de este tipo, respetar el anonimato de las respuestas. [...] Buenas tardes, Buenas tardes.



LA CAVERNA - José Saramago



Nota: Una de las características de la obra de José Saramago es el uso de frases largas y en este libro destaca la falta de signos de puntuación. Las frases están separadas sólo por comas. Me he permitido la licencia de reorganizar el texto dándole un formato tradicional. Posiblemente haya estropeado el texto al no mantener su formato original, pero el blog está pensado para su uso con alumnado de secundaria y me ha parecido oportuno adaptarlo. No obstante, en una entrada posterior, presentaré en su formato original.

- Buenas tardes, señor Algor. 

- Buenas tardes, señor. 

- Supongo que imagina por qué motivo le estoy telefoneando hoy. 

- Supone bien, señor, dígame. 

- Tengo ante mí los resultados y las conclusiones del sondeo acerca de sus artículos, [...] 

- Y esos resultados cuáles son, señor -preguntó Cipriano Algor. 

- Lamento informarle de que no fueron tan buenos como desearíamos, si es así nadie lo lamentaría más que yo. Temo que su participación en la vida de nuestro Centro ha llegado al final. [...] Vaya tomando nota de los resultados.

-  Dígamelos. 

- El universo de los clientes sobre el que incidiría el sondeo quedó definido desde el principio por la exclusión de las personas que por edad, posición social, educación y cultura, y también por sus hábitos conocidos de consumo, fuesen previsible y radicalmente contrarias a la adquisición de artículos de este tipo. Es bueno que sepa que si tomamos esta decisión, señor Algor, fue para no perjudicarlo de entrada. 

- Muchas gracias, señor. 

- Le doy un ejemplo, si hubiéramos seleccionado cincuenta jóvenes modernos, cincuenta chicos y chicas de nuestro tiempo, puede tener la certeza, señor Algor, de que ninguno querría llevarse a casa uno de sus muñecos, o si se lo llevase sería para usarlo en algo así como tiro al blanco. 

- Comprendo. 

- Escogimos veinticinco personas de cada sexo, de profesiones e ingresos medios, personas con antecedentes familiares modestos, todavía apegadas a gustos tradicionales, y en cuyas casas la rusticidad del producto no desentonaría demasiado. 

- E incluso así... 

- Es verdad, señor Algor, incluso así los resultados fueron malos. 

- Qué le vamos a hacer, señor. 

- Veinte hombres y diez mujeres respondieron que no les gustaban los muñecos de barro, cuatro mujeres dijeron que quizás los compraran si fuesen más grandes, tres podrían comprarlos si fuesen más pequeños, de los cinco hombres que quedaban, cuatro dijeron que ya no estaban en edad de jugar y otro protestó por el hecho de que tres de las figurillas representasen extranjeros, para colmo exóticos, y en cuanto a las ocho mujeres que todavía faltan por mencionar, dos se declararon alérgicas al barro, cuatro tenían malos recuerdos de esa clase de objetos, y sólo las dos últimas respondieron agradeciendo mucho la posibilidad que les había sido proporcionada de decorar gratuitamente su casa con unos muñequitos tan simpáticos. Hay que añadir que se trata de personas de edad que viven solas. 

- Me gustaría conocer los nombres y las direcciones de esas señoras para darles las gracias -dijo Cipriano Algor. 

- Lo lamento, pero no estoy autorizado a revelar datos personales de los encuestados, es una condición estricta de cualquier sondeo de este tipo, respetar el anonimato de las respuestas. [...] 

- Buenas tardes. 

- Buenas tardes.


SINOPSIS

Una pequeña alfarería, un centro comercial gigantesco. Un mundo en rápido proceso de extinción, otro que crece y se multiplica como un juego de espejos donde no parece haber límites para la ilusión engañosa. Todos los días se extinguen especies animales y vegetales, todos los días hay profesiones que se tornan inútiles, idiomas que dejan de tener personas que los hablen, tradiciones que pierden sentido, sentimientos que se convierten en sus contrarios. Una familia de alfareros comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo. Como una serpiente que muda de piel para poder crecer en otra que más adelante también se volverá pequeña, el centro comercial dice a la alfarería: «Muere, ya no necesito de ti». La caverna, una novela para cruzar el milenio. Con las dos novelas anteriores -Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres- este nuevo libro forma un tríptico en que el autor deja escrita su visión del mundo actual. José Saramago (Azinhaga, 1922) es uno de los novelistas portugueses más conocidos y apreciados en el mundo entero. Desde 1993 vive en Lanzarote. En 1998 recibió el Premio Nobel de Literatura.

viernes, 10 de mayo de 2013

LA CIUDAD ROSA Y ROJA - Carlo Frabetti



Aquella princesa de largos y dorados cabellos estaba alarmada al observar que cada día muchos se quedaban enredados en su peine Pero, para su tranquilidad, la cuenta se mantenía siempre alrededor de los ciento ochenta mil cabellos, pese a que se le caían unos cincuenta diarios, por lo que no parecía probable quera a perder su dorado atributo.


Llegado el momento de tomar esposo, la princesa declaró que sólo se casaría con quien admirara la longitud de su cabellera. Eran datos sobradamente conocidos el número de sus cabellos y los que perdía diariamente, así como el hecho de que nunca se los cortaba, ya que la augusta melena era uno de los temas de conversación más frecuentes en palacio. Así que el astrónomo real, que la amaba en silencio, se presentó ante la princesa (que para confundir a sus pretendientes se recogía el pelo en un enorme moño) y le dijo:

- Si tenéis cinto cincuenta mil cabellos y se os caen unos cincuenta diarios, dentro de tres mil días se habrán caído todos los que ahora adornan vuestra cabeza (aunque, naturalmente, para entonces tendréis otros ciento cincuenta mil que os habrán ido saliendo al mismo ritmo que se os caen, puesto que la cuenta diaria demuestra que el número de vuestros cabellos permanece constante). Lógicamente, los últimos en caer serán los que hoy mismo os han salido, lo que equivale a decir que la vida media de un cabello es de tres mil días. Puesto que el cabello humano (incluso el principesco) crece a razón de un centímetro al mes, y tres mil días son cien meses, vuestra cabellera debe medir en su punto de máxima longitud (ya que en realidad tenéis cabellos de todas las medidas) aproximadamente un metro.

La princesa se casó con el astrónomo, que, acostumbrado a contar las estrellas, pasó a ocuparse personalmente del cómputo de los cabellos, uniendo al rigor del científico la solicitud del esposo.


SINOPSIS

¿Podría Narciso abrazarse a sí mismo si su imagen especular adquiriera realidad corpórea? ¿Es realmente la geometría el lenguaje universal de la inteligencia? ¿Han sido escritos ya todos los versos posibles? ¿Es la lectura una actividad degradante? ¿Cuál es el centésimo nombre de Alá? ¿Podría un dios omnisciente predecir el próximo movimiento de un jugador de ajedrez? ¿Quién y por qué disparó la flecha del tiempo? ¿Cómo pueden menguar las murallas de una ciudad a medida que ésta crece?
Éstas son algunas de las preguntas que, con sus asombrosas respuestas, asaltan al lector desde las páginas de La Ciudad Rosa y Roja, libro que retoma varias de las inquietantes ideas expuestas en la novela Los jardines cifrados (publicada en esta misma colección) y las desarrolla mediante el apólogo, la parábola, el diálogo socrático o el cuento maravilloso, con una singular mezcla de ironía, rigor intelectual y belleza literaria.
Un libro inclasificable y perturbador que, a partir de los más antiguos recursos del arte de narrar y conmover, propone un nuevo género en el que lo científico y lo literario se armonizan y complementan.

viernes, 12 de abril de 2013

NOCIONES DE ESTADÍSTICA - Leopoldo de Luis

La estadística es una princesa de azul hielo
que patina por círculos de cálculos metálicos
y arrastra suavemente a sus fríos dominios.
Entras en sus elipses, en sus cerradas curvas,
en sus circunferencias concéntricas te sumes,
sus ecuaciones ponen espejos a tu imagen,
tus huesos redondeas en sus lentas parábolas,

tus madejas devánanse en su asíntota,
habita en sus incógnitas tu sangre,
eres el leve punto de sus gráficos,
cruzas el seco cielo que se acota
entre su abscisa y su ordenada, eres
el pájaro pequeño que persigue la flecha
de la media aritmética más allá de su nido.
Somos el acechado gorrión de la estadística,
caemos en sus redes y el corazón nos tiembla
como trémulas alas, nos sentimos heridos
pero sólo nos cruza un pequeño taladro
para que nos registre la gran computadora.
Hoy me he muerto de hambre, ayer besé tus labios,
mañana seré el preso de un sueño subversivo,
camino con el flanco quemado por un hierro,
soy la res de una inmensa ganadería técnica
y tengo una sonrisa de pena programada.
Yo soy el cero punto y un pequeño guarismo
por ciento de la masa que consume la vida,
apenas si perturbo el nivel de incidencia
y mi amor se regula por un coeficiente.
El cáncer me ha elegido, el infarto me ronda,
la autopista reclama mi cadáver.
Soñé con una pura libertad: bien mirado
pudiera ser su hipótesis, y sé que ya mi muerte
está en una esperanza matemática.

 LEOPOLDO DE LUIS


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