jueves, 1 de octubre de 2015

FIASCO - Stanislaw Lem

»Yo sigo creyendo que el mundo está ordenado a nuestro favor, puesto que a pesar de todo podemos dominar cosas que van en contra de nuestros sentidos. Piensa: un niño domina un idioma sin entender los principios de la gramática, la sintaxis o las contradicciones internas del habla que están ocultas para el hablante. Ahora estoy filosofando por tu culpa. El hombre ansia las verdades últimas. Toda mente mortal, creo yo, es así. Pero ¿qué es la verdad última? Es el final del camino, donde ya no hay misterio, ni esperanza. Ni más preguntas que hacer, puesto que todas las respuestas han sido dadas. Pero ese lugar no existe.

»El Universo es un laberinto hecho de laberintos. Cada uno conduce a otro. Y allá donde no podemos ir nosotros mismos, llegamos con las matemáticas. Con las matemáticas construimos carretas que nos llevan a los terrenos no humanos del mundo. También es posible construir con las matemáticas mundos fuera del Universo, independientemente de que existan o no. Y además, por supuesto, uno siempre puede abandonar las matemáticas y sus mundos, para aventurarse con la fe en el más allá. Las personas de la vocación del padre Arago se ocupan de eso. La diferencia entre nosotros y ellos es la diferencia entre la posibilidad de que ciertas cosas lleguen a suceder y la esperanza de que ciertas cosas lleguen a suceder. En mi campo tratamos con lo que es posible, accesible; en el suyo, sólo con lo que se espera que sea, que se hace accesible, cara a cara, sólo después de la muerte. ¿Qué aprendiste cuando moriste? ¿Qué viste?

—Nada.

—Ahí reside la differentia specifica entre la ciencia y la fe. Que yo sepa, el que los resucitados no vieran nada no ha hecho que los dogmas de la religión se tambalearan. La más reciente escatología del cristianismo sostiene que una persona resucitada olvida su estancia en el más allá. Que por un acto de censura divina (ellos no lo dicen así, claro está) al hombre se le prohíbe saltar de acá para allá entre este mundo y el otro. Credenti non fit iniuria. Si vale la pena vivir de acuerdo con una fe tan elástica, como hace Arago, cuánto más fácil es aceptar las paradojas que te permitirán hacerles una visita a los quintanos. Confía en la física de la misma forma en que Arago confía en su religión. Piénsalo. Y ahora, vete, tengo que trabajar.

SINOPSIS 

Nos hallamos en el siglo XXII y parece que por fin la humanidad va a hacer realidad un viejo sueño: entablar relación con seres inteligentes de otros sistemas planetarios. Con todo, la tripulación de la nave que tiene encomendada la misión, pese a hallar muestras de técnica bastante avanzada, no obtiene la respuesta esperada. La reacción del hombre ante el fracaso y la dificultad inherente a todo intento de comunicación desempeñarán, al cabo, un papel esencial en la cadena de decisiones que lleva a un amargo desenlace no exento de ironía. En Fiasco se dan cita una vez más la preocupación por las dimensiones moral y filosófica del hombre, la pugna entre técnica y ética, el derroche de fantasía dotada de sólida base científica y el vigor narrativo de Stanislaw Lem.