jueves, 20 de febrero de 2014

LA VOZ A TI DEBIDA - Pedro Salinas

¡SÍ, todo con exceso:
la luz, la vida, el mar!
Plural todo, plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
—¡exceso, qué penúltimo!—
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a gritos
 fúlgidos de futuro:
 «Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más»

SINOPSIS

Con La voz a ti debida Salinas inicia una etapa en la que, con un lenguaje conceptual y contenido, dialoga tanto con la tradición como con el experimentalismo, la poesía pura y el neorromanticismo. Concebido como un solo poema continuo, relata y analiza el itinerario de una experiencia amorosa —carnal, concreta, real— desde su inicio, el desvelamiento del amor y su goce, hasta la separación y la pérdida. Un itinerario de amor que ha abierto las puertas al absoluto y que, al hacerlo, desestima en su final el victimismo, la tragedia o la desesperación.