lunes, 15 de abril de 2013

LOS HERMANOS KARAMAZOV - Fiódor Dostoievski

Así, yo renuncio a todas las hipótesis y me pregunto cuál es nuestro verdadero designio. El mío es explicar lo más rápidamente posible la esencia de mi ser, mi fe y mis experiencias. Por eso me limito a declarar que admito la existencia de Dios. Sin embargo, hay que advertir que si Dios existe, si verdaderamente ha creado la tierra, la ha hecho, como es sabido, de acuerdo con la geometría de Euclides, puesto que ha dado a la mente humana la noción de las tres dimensiones, y nada más que tres, del espacio. 

Sin embargo, ha habido, y los hay todavía, geómetras y filósofos, algunos incluso eminentes, que dudan de que todo el universo, todos los mundos, estén creados siguiendo únicamente los principios de Euclides. Incluso tienen la audacia de suponer que dos paralelas, que según las leyes de Euclides no pueden encontrarse en la tierra, se pueden reunir en otra parte, en el infinito. En vista de que ni siquiera esto soy capaz de comprender, he decidido no intentar comprender a Dios.


SINOPSIS

En Los hermanos Karamázov, última obra y síntesis monumental de su pensamiento y de su arte, desarrolla su íntimo convencimiento de la necesidad de un cambio radical en los destinos sociales y morales de la humanidad. El autor plasma un trágico cuadro de la sociedad de su tiempo y denuncia la corrupción engendrada por el poder del dinero, las pasiones incontroladas, el egoísmo y la ignominia espiritual.

Esta novela -la última obra del gran escritor- expone un cuadro acabado de la sociedad rusa de mediados del siglo XIX. Dostoievski es el maestro por excelencia en pintar con palabras cómo las personas establecen relaciones perversas, se manipulan y corrompen por dinero, y manifiestan pasiones bestiales. La muerte de Karamazov -un terrateniente cruel y cínico- hace recaer la sospecha sobre dos de sus hijos, que tienen más de un motivo para odiar a su padre.

El tercer hijo, Aliosha, bondadoso y puro, está libre de todo cargo y se proyecta hacia el futuro. En esta novela se resume la preocupación filosófica y religiosa de Dostoievski: la hermandad universal, la salida de una Rusia "bárbara" y la recuperación de un verdadero sentimiento religioso.
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