domingo, 14 de abril de 2013

PESADILLAS GEOMÉTRICAS - Rosa Montero

"...Incluso las rarezas aparentemente más raras luego resulta que no lo son tanto. Ya conté una vez lo mucho que me obsesionaron, en mi niñez, unas angustiosas pesadillas geométricas que padecía de cuando en cuando. Eran unos sueños sin argumento, simples bailes tridimensionales de figuras poliédricas, de pirámides y triángulos superpuestos, de prismas y rectángulos girando lentamente en mi cabeza, algo parecido a ciertos programas salvapantallas de los ordenadores, máquinas que en mi infancia, por supuesto, no existían.

Como pesadilla, no suena demasiado amenazadora, pero para mí fueron unos sueños terribles en los que me sentía atrapada y asfixiada. Dejé de tenerlos en cuanto que crecí, pero siempre los recordé con disgusto y miedo. Me parecían muy raros, tanto en su contenido como en la opresión que me producían, y durante mucho tiempo creí que esas pesadillas eran una incómoda prueba de mi propia rareza. Que había que estar un poco chiflada, en fin, para soñar así. Hasta que, hará unos quince años, leí que los científicos habían descubierto que las fiebres muy altas, sobre todo las elevadas fiebres de los niños, producen unas curiosas pesadillas geométricas. De modo que mi supuesta rareza no era sino una respuesta fisiológica banal, un recalentamiento de neuronas, y si las imágenes me resultaban opresivas era porque indicaban la existencia de una temperatura elevada. Mencioné todo esto en EL PAÍS hace bastantes años, y recibí media docena de cartas de otros soñadores febriles y geométricos a los que les había pasado lo mismo..."


Extracto del artículo "Poquitas ideas y además repetidas" (EL PAÍS, 30 de enero de 2005)